Cristina escuchó reclamos en la Bolsa y deslizó que podría suavizarse el encaje

Defendió el encaje al ingreso de fondos especulativos en tanto permitió evitar una volatilidad brutal durante la crisis. También intentó dejar una puerta abierta al diálogo al sugerir que podría revisarse la norma cuando se trata de capitales con fines productivos
Dos minutos, tres aplausos cerrados. Así arrancó su discurso la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, en ocasión del 155 aniversario de la Bolsa porteña. Eran las 19 hs. y en la puerta de la entidad, entre el calor, las sirenas y los bocinazos, un grupo de manifestantes de la CTA se dejaba ver. Adentro, iba a pasar una treintena de minutos antes de que la primera mandataria pudiera arrancar un cuarto, tibio, casi obligado, aplauso final.

Antes, habían pasado veinte minutos desde que el titular de la Bolsa, Adelmo Gabbi, se encaramara al atril para pedirle, –¡ay!–, "señales": "nosotros siempre preferimos ver para adelante y no para atrás, pero el mundo requiere más señales para renovar la confianza en nuestro mercado".

Lo de Gabbi, fue, en la síntesis, un reclamo, la parte más afilada de un discurso que buscó mostrar el desencanto histórico de la Bolsa al encaje del 30% al ingreso de capitales. Reclamo al que se sumó una mención sobre la necesidad del "arribo de soluciones con el Club de París y con los tenedores de títulos de quedaron fuera del canje" como forma para volver a los mercados voluntarios.

Finalmente llegó la respuesta de la presidenta: "estoy de acuerdo que la Argentina necesita el ingreso de capitales, pero de capitales que vengan a producir e invertir en nuestras empresas y trabajo, y no a estar un rato, especular e irse". Paso seguido señaló que "lo que deberíamos hacer es abocarnos al diseño de una política que permita el ingreso de capitales con fines determinados y no especulativos, entonces así sí".

Inmediatamente, volvió Cristina: "me gustaría ver a más a hombres y mujeres caminando por los pasillos de la Bolsa e invirtiendo en acciones y no en las casas de cambio creyendo que el refugio en la moneda extranjera es la mejor manera de invertir".

Aplaudieron todos. Sobre el escenario, doce personas, el grueso directivos de las entidades del mercado, permanecían sentadas. Entre ellos, el ministro Amado Boudou mostraba una estoica sonrisa a los fotógrafos mientras Julio de Vido, cómodamente cruzado de piernas, asumía gesto adusto y la titular de Producción, Débora Giorgi, de falda negra y encaje, estudiaba, en forma intermitente, sus propios zapatos.

La respuesta, por favor

"Mejor imposible", se entusiasmó un socio entre los casi 800 asistentes, que seguía el discurso apoyado en una de las columnas de símil-mármol del amplio salón decimonónico.

Abajo, en primera fila, el presidente de la Sociedad Rural, Hugo Biolcatti (el más saludado después de Gabbi); la cabeza de Fiat Argentina, Cristiano Ratazzi, y Julio Werthein, titular del Grupo homónimo, se abandonaban a los flashes.

A todo, Luigi Bosca Malbec era todavía una promesa rubí sobre las muchas mesas del salón, y los canapés permanecían impolutos debajo de un celofán transpirado, pero bajo la atenta mirada de los socios más longevos.

Después, Cristina se abocó a explicar "la subprime" a los brokers y, más tarde, remarcó que el Consejo Económico y Social "será el ámbito para discutir el modelo".

CRISTINA DIXIT

n "La Bolsa es una institución clave y el corazón de un sistema de producción e inversión. Desgraciadamente por la evolución del país, no ocupa el lugar que debería ocupar en la evolución del PBI. Muchas veces los hombres que operan en la bolsa son presentados como especuladores, pero son el corazón del sistema"

n "El gran desafío es poder superar la retórica y recuperar la consistencia en los planteos. La economía requiere consistencia, no se puede pretender planes sociales que demandan grandes transferencias de recursos, acompañados de bajas de impuestos a los sectores que más tienen, y al mismo tiempo, que se siga con incentivos en materia de exenciones impositivas, porque todo junto es imposible"

n "No estoy aquí por protocolo. Hay buena madera aquí para comenzar y seguir construyendo el país que nos merecemos"

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