Cristina entre carrozas, reinas y divas

Cristina entre carrozas, reinas y divas
Asistió al tradicional desfile mendocino pero se fue de la provincia antes de que llegara el vicepresidente. Evitó la fiesta nocturna por temor a protestas. Anunció medidas en favor de la industria vitivinícola y dijo que le gusta el Malbec.
Aunque históricamente el vicepresidente Julio Cobos protagonizó la celebración del “Carrusel de las Reinas” en la Fiesta de la Vendimia en Mendoza, Cristina Fernández de Kirchner logró desplazarlo ayer al mediodía del palco oficial. Después de presenciar el tradicional festejo, la mandataria se dirigió al almuerzo de las fuerzas vivas donde anunció la reducción de un 50 por ciento en las retenciones del sector vitivinícola y la firma de un decreto para el otorgamiento de un crédito del BID por 50 millones de dólares para los pequeños y medianos productores.

Si bien Cobos había anunciado que sólo participaría del acto central en el Teatro Griego Frank Romero Day, desde el cobismo aseguraron que la Presidenta no confirmó hasta último momento su asistencia al Carrusel porque quería evitar cruzarse con su vice radical. Cristina no sólo no se topó con su vice, sino que además consiguió arrebatarle el lugar que él siempre había ocupado años anteriores en esta fiesta provincial.

Rodeada por varios funcionarios del gabinete nacional y por el gobernador mendocino, Celso Jaque, otro enemigo de Cobos, la jefa de Estado llegó al palco oficial, montado a un costado del hotel Hyatt, donde recibió apretones de manos y cartas del público, obsequios de las distintas carrozas y hasta el saludo de la diva Mirtha Legrand. Después de confesar que le “encanta el olor del Malbec”, aseguró que la ayuda al sector vitivinícola era fundamental porque “si le va bien a Mendoza, le va bien a todo el país”.

Con un sombrero de paja que le regaló una de las 17 reinas que participaron del Carrusel Vendimial y un trajecito sastre rosado, la Presidenta se mostró distendida junto al jefe de Gabinete, Sergio Massa; los ministros de Producción, Débora Giorgi; del Interior, Florencio Randazzo, y de Salud, Graciela Ocaña; Jaque y el gobernador de San Juan, José Luis Gioja. Con el brazo en alto, saludó como una reina más y se animó a dar algunos pasitos de baile en el lugar. “Esto es una verdadera fiesta del trabajo y de la producción”, se entusiasmó.

Apenas finalizó el espectáculo, la mandataria se dirigió a la Bodega Belasco de Baquidano, ubicada –paradójicamente– sobre la calle Cobos, donde compartió el almuerzo con representantes de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) y cerca de mil personas, entre empresarios, embajadores y funcionarios provinciales y nacionales.

También afirmó que el gobierno nacional tiene la intención de promover los vinos argentinos en el exterior y que es necesario “que los productores se asocien, se integren a la cadena de valor, ya que es el único camino, la única solución para mejorar la participación en la renta de esa cadena de valor”. De su vicepresidente, ni una palabra.

Los reclamos también desfilaron

Minutos antes de que Cristina subiera al palco, los carruajes de la Fiesta de la Vendimia cedieron el espacio a una manifestación organizada por la Multisectorial local que protestaba contra el “tarifazo” en los servicios públicos, la minería “contaminante, secante y saqueante” en la región, y que alzó una bandera con la consigna “Los glaciares no se tocan”.

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