Cristina elogió las medidas del G-20 pero pidió que se apliquen pronto

Dijo que el control de la crisis dependerá de que los cambios se hagan efectivos.
Los mercados reaccionaron en alza, pero no hubo euforia en Londres. Se comprende que el conjunto de medidas de estímulo que adoptó ayer el G-20 por más de un billón de dólares supone un esfuerzo desesperado del mundo en desarrollo para revivir la economía internacional. En el rol que le cabe como representante de una economía emergente, en el segundo escalón de los países en desarrollo, Cristina Kirchner se sumó a las voces esperanzadas en el éxito del plan.

"Representa un salto cualitativo muy importante", dijo la Presidenta sobre el documento final aprobado por la cumbre. "Ahora hay que trabajar en la etapa de reglamentación de las medidas. Las perspectivas van a cambiar si efectivamente podemos aplicarlas", agregó en diálogo con periodistas argentinos reunidos en el acceso del hotel Carlton Tower, en Knightbridge, donde se alojó.

Cristina participó ayer de la jornada de trabajo de los líderes de las principales veinte economías del mundo, lugar que la Argentina ocupa desde la creación del G-20, en 1999, pero cuya legitimidad algunos ponen hoy en duda. Fueron no menos de ocho horas de intercambio interrumpidas por un almuerzo, en el centro de convenciones Excel, un espacio de dimensiones olímpicas en los London's Royal Docks, sobre el Támesis. "El día que el mundo luchó contra la recesión", como lo mencionó The Financial Times.

Si a alguien preocupaban sus antecedentes, la Presidenta cumplió con todos los rigores que se les impuso a los principales dirigentes en una jornada en la que se ganaron buena parte de su salario. Arrancaron a las siete.

No hubo acceso de la prensa a las delegaciones. La sesión fue seguida a través de pantallas, sin audio, por millares de periodistas reunidos allí bajo las normas de seguridad de una rigurosa organización. Londres todavía seguía a esas horas conmocionada por la protesta del miércoles de grupos antiglobalización en pleno corazón de la city y su carga contra el Banco de Inglaterra, el Banco Central y una sede del Banco de Escocia, uno de los que más impactó la crisis. Estallaron vidrios y sangraron cabezas anarquistas en Londres; ayer se conoció que un manifestante murió, aunque no como resultado de los choques con la policía.

Qué vino a buscar aquí la Argentina y qué se llevó seguirá siendo materia de análisis. La Presidenta enumeró ayer una serie de medidas adoptadas aquí que se ajustan en buen grado a las propuestas del Gobierno. Pero para nadie es momento aquí de triunfalismos. Cristina mencionó:

La transferencia de derechos especiales de giro, la moneda del FMI, que beneficiará a las economías emergentes y que implican para Argentina un incremento automático de unos 2.000 millones de dólares en sus reservas para atenuar el impacto de la crisis.

El fin del secreto bancario mediante la publicación de los paraísos fiscales, medida alentada por Francia.

La reforma de los organismos internacionales de crédito, para "resolver los estigmas -como reconoce textualmente el documento- del FMI".

Los fondos destinados a la expansión monetaria y al aumento del gasto fiscal y la incentivación de la demanda global.

La decisión, impulsada por la Argentina y Brasil, de eliminar del texto las propuestas de "flexibilización laboral", por lo que "implica esa expresión negativamente" en los países emergentes.

"Creo que hubo muchos avances respecto de la reunión en Washington", dijo la Presidenta. "Hubo una decisión de profundizar en las reformas. De la lectura del documento se desprende una fuerte autocrítica de un sistema sin regulaciones, a las calificadoras de riesgo... temas que en otro momento del mundo hubieran sido inabordables de esta manera. Es la importancia de la presencia del Estado, en definitiva", afirmó.

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