Cristina dormirá en el Kremlin y se reunirá con Putin en su visita a Moscú

Por: Walter Curia

Fue en el Kremlin donde semanas antes de morir, en 1953, Stalin recibió al embajador argentino Leopoldo Bravo, el primero de esa dinastía destacado en Rusia.

Cuentan que mientras Bravo quería hablarle de Perón, Stalin sólo estaba interesado en saber sobre Evita. En el Kremlin, donde más cerca en el tiempo Paul McCartney tocó Hey Jude para Vladimir Putin, la presidenta Cristina Kirchner -y su esposo, Néstor- pasarán la noche del lunes 8 de diciembre, la primera de la visita oficial de 3 días a la Federación de Rusia, con la que el Gobierno busca consolidar una relación comercial en franco aumento.

En el Gobierno sostienen que el viaje de Cristina a Moscú estará en línea con la reciente gira de la Presidenta por el norte de Africa y de la próxima visita a la India, en febrero, según los planes. Misiones comerciales con fuerte presencia empresaria que, se indicó esta semana en la Cancillería, se inscriben en la decisión estratégica de la Presidenta de crear el Ministerio de la Producción, a cargo de Débora Giorgi.

La creación del nuevo ministerio, su alcance y su órbita, había precisamente generado incertidumbre sobre el destino del las relaciones económicas internacionales, a cargo del secretario Alfredo Chiaradía. Todo parece haber vuelto a la normalidad.

El canciller Jorge Taiana acordó el viaje a Rusia durante su reciente visita a Moscú, donde se reunió con el vicecanciller Andrei Denisov, a fines de septiembre. La agenda fue elaborada dos semanas más tarde en Buenos Aires, durante la visita, algo desapercibida, del poderoso secretario de seguridad Nikolai Patruschev, quien ocupa el tercer lugar en la jerarquía rusa.

La llegada de Patruschev a la región anticipó la visita del presidente Dmitri Medvedev, quien acaba de completar una gira que lo llevó a Brasil, Venezuela y Cuba tras su participación en la reunión de la APEC, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, en Lima. Medvedev se reunió el viernes en La Habana con un recuperado Fidel Castro: "Podríamos decir que hemos regresado", dijo, como quien inaugura una época.

Medvedev es uno de los presidentes ante los que Cristina rogó disculpas por haber demorado la foto de familia de la reunión del G20, en Washington, el pasado lunes 15. Compartieron mesa durante la cena que les ofreció Bush. Los dos presidentes volverán a verse el martes 9 en el Kremlin. Algo los iguala: ninguno parece tener en sus países la última palabra.

Las semejanzas entre la Rusia de Putin y la Argentina de Kirchner son incluso anteriores al diseño de sucesión del poder político en ambos países. Medvedev sucedió a Putin en mayo, a cuatro meses de que Cristina asumiera la presidencia. Putin escogió a Medvedev. Kirchner había elegido a Cristina.

Putin ocupa hoy el cargo de primer ministro de la Federación, designado por el presidente. Conserva sin embargo el poder real. ¿Recibirá Putin a Cristina? "Si lo pide la Presidenta, sí. Se hará todo lo que pida la Presidenta", reconoció en las últimas semanas una fuente de la Cancillería rusa. Cristina pidió ver a Putin. Lo hará el martes 9 a las 15.

Hay un pasado en la relación de los Kirchner con el ex agente de la KGB, a quienes sus amigos más cercanos siguen llamando Volodya. En 2004, el entonces presidente ruso aguardó dos horas en el aeropuerto militar de Vnukovo, en Moscú, la llegada del matrimonio, procedente de Praga y en ruta a Beijing. Fue una espera en vano: los Kirchner llegaron cuatro horas más tarde de lo convenido. El episodio afectó las relaciones bilaterales.

Cristina pasará su último día en San Petersburgo. Si, como han dicho, el viaje cumplirá todos los deseos de la Presidenta, de seguro la veremos en el museo del Hermitage.

Se sabe poco sobre los acuerdos que se firmarán en Moscú. Algo es seguro: la crisis acabó con cualquier ilusión de comprar helicópteros rusos, se sinceró ante Clarín una fuente del Ministerio de Defensa.

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