Cristina dijo que lanzará un plan canje para camiones

Ayer lo anunció en Córdoba, en la sede de la planta de la empresa IVECO.
En Fiat- Iveco, la única fábrica de camiones del país, la aplaudieron desde que llegó hasta que se fue. Es que la presidente Cristina Fernández de Kirchner regaló dos promesas-compromiso en el 40º aniversario argentino de la empresa: la primera fue el anuncio de un virtual plan canje de camiones "para reactivar la compra y renovar la flota"; la segunda, una próxima conversación con el presidente de Brasil, Inacio Lula da Silva, "para que levante esta prohibición de ingreso y financiamiento".

Un anuncio que se produjo a pocas horas de que se conocieran las trabas a las importaciones de ciertos productos.

Antes de que la presidente pronunciara su discurso de diez minutos, dos directivos de la firma internacional: Natale Rigano, director general de Iveco-Argentina, y Paolo Monferino, CEO mundial del grupo Fiat, coincidieron en pedirle a Fernández de Kirchner "planes para aumentar la producción y la competitividad".

Con su marcado acento itálico, Rigano fue más que directo: "Estimada señora presidente, nosotros tenemos una forte vocación, pero el contexto actual es difícil. Necesitamos planes desde el Estado para que se compren más camiones y ser más competitivos".

A su turno, el gobernador Juan Schiaretti respaldó lo dicho por los empresarios y, en un gesto que se percibió como un instante de deshielo entre él y Cristina, le agradeció dos veces a la presidente su arribo a Córdoba para el acto. Eso sí: también aprovechó para dejar asentado que en plena crisis de las automotrices -y a través de la secretaría de Trabajo provincial- intercedió "para cuidar los puestos de trabajo de la gente". El beso de protocolo entre el cordobés y la presidente fue un tanto más amable que el de Embalse, hace poco menos de un mes.

Ante un auditorio saturado de empresarios llegados desde todo el país, Cristina y Schiaretti descorrieron un gigantesco telón negro que dejó al descubierto la nueva criatura de Iveco: el modelo Cursor. Se trató de un imponente vehículo azul, "la unidad 70.560 fabricada en Córdoba" (según detalló Rigano); al cual Cristina se montó de inmediato y al que simuló conducir hacia el público. Entre risitas nerviosas, hubo ejecutivos que bromeaban:"Ojalá no se le ocurra poner primera...".

Ni bien se apeó y ya en pleno discurso, la presidente recogió el guante que le lanzaron los italianos: "Escuché atentamente las palabras de ambos, creo que tenemos que desarrollar una estrategia con las Cámaras transportistas, las empresas y el Estado que permita una política conjunta para reactivar la venta de camiones y renovar la flota".

Fernández de Kirchner continuó enumerando "los logros del sector a pesar de una crisis que nos vino de afuera", y aseguró que "la caída en las ventas, con respecto a las del año pasado que fue récord, fue sólo de un 16 por ciento"; e hizo hincapié en "impulsar medidas contracíclicas" y seguir con "acciones conjuntas entre el Estado y el sector privado".

A todo esto, un grupo de los 350 obreros que se quedaron en la calle cuando la crisis mundial azotó la producción cordobesa, se manifestó cerca de la Planta, y reclamó que se los reintegre a sus puestos de trabajo.

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