Cristina dijo que el crédito a GM fue "plata bien invertida"

Cinco meses después de darle a General Motors un préstamo de $ 259 millones con fondos de la ANSeS, la presidenta Cristina Fernández volvió ayer a la planta que la automotriz posee en el Gran Rosario para verificar la evolución del proyecto desarrollado con la ayuda del Estado.
Los directivos de la automotriz la recibieron con proyecciones de producción, empleo y exportación alentadoras. Cristina usó esos datos para defender la herramienta del auxilio oficial a privados. En el caso de General Motors, permitió completar una inversión de $ 520 millones para lanzar el Agile, un nuevo modelo de Chevrolet que se comercializará en el Mercosur.

"Me tocó manejarlo y tengo que decir que es un autazo. Qué plata bien invertida por parte de los argentinos", celebró ante el aplauso de un auditorio con mayoría de operarios. La Presidenta llamó a sostener y articular el esfuerzo entre lo público y lo privado: "Necesitamos el uno del otro para sostener la actividad, para generar empleo". Y elogió a Smata, al advertir a los sectores sindicales más contestatarios "que el que más grita o el que más conflictividad trae" no es "el que genera mejores beneficios para los trabajadores". Antes del acto, militantes de la Corriente Clasista y Combativa cortaron la autopista Buenos Aires-Rosario, en protesta por la visita.

El nuevo presidente de GM, Sergio Rocha, celebró la intervención oficial en los proyectos de la automotriz. "Hoy nadie hace nada solo", advirtió. Y recordó el ejemplo del acuerdo alcanzado en EE.UU. para salvar la casa matriz.

Edgar Lourencon, presidente saliente, le arrancó una sonrisa a Cristina al detallar que el flamante modelo permitió generar en el año mil empleos, 575 en forma directa. Proyectó, además, un 2010 resplandeciente: habló de una producción en la planta que podría cerrar con nuevo récord -esperan superar las 115.000 unidades de 2007- y de una facturación por exportaciones de $ 2.800 millones.

Acompañada por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner; y los ministros de Economía, Amado Boudou, y de la Producción, Débora Giorgi, esta vez Cristina no habló del sueño de fabricar un auto 100% argentino. Más modesta, apenas llamó a lograr el objetivo de que "cada vez nuestros autos tengan más parte argentina".

La presidenta tuvo un tropezón en su discurso. Habló de una producción diaria de 24 autos. A los gritos, los operarios le aclararon que ese número se alcanza por cada hora de trabajo. "Hoy no tengo un buen día con los números", se disculpó entre risas. Con ese ritmo de producción, GM cerrará octubre alcanzando las 8.000 unidades.

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