Cristina dice, el secretario ejecuta

Por Walter Brown

Poco cambia en la Argentina de estos tiempos. Hoy, como ayer, los docentes y los médicos vuelven a parar en reclamo de aumentos salariales. Los piqueteros preparan un nuevo corte de calles para demandar subsidios. Los delegados del subte amenazan con parar si no obtienen reconocimiento gremial... y, una vez más, se tensa la crisis comercial con Brasil.

Apenas bastó una semana para que las débiles promesas de reconstruir la relación comercial que Cristina Kirchner y Lula Da Silva cruzaron en Brasilia, tropezaran con el factor Moreno y las nuevas trabas para el ingreso al país de productos brasileños. Ni siquiera empezó a funcionar el grupo ministerial que se había formado para evitar que se reiteraran las diferencias entre ambos países, y que ya ocasionaron fuertes pérdidas a empresas argentinas que vieron como su mercadería se echaba a perder en la frontera por las represalias brasileñas.

"No hay que ser tan necios de mirar los pequeños intereses sino los grandes", había dicho Cristina, anticipando lo que vendría. Y es que aquello sólo fueron promesas a regañadientes porque pese a que se acuerden reuniones de ministros, el que ejecuta en la Argentina no lleva ese cargo. El secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, hace y deshace con la venia presidencial. Aunque el riesgo de sus acciones sea mayor al beneficio.

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