Cristina defendió la marcha de la economía y la ley de medios

Cristina defendió la marcha de la economía y la ley de medios
La Presidenta habló en la Universidad de Columbia. Respondió una pregunta sobre el proyecto de radiodifusión y dijo que buscaba reemplazar a una ley "vetusta". También repasó la historia económica del país y reivindicó su gestión.
No se quería ir de allí. La Presidenta volvió a mostrar ayer su inclinación por los espacios académicos y en el severo ambiente de la Biblioteca de la Universidad de Columbia -burlado por estudiantes en ojotas y bermudas- Cristina Kirchner defendió la ley de medios del Gobierno y dijo que se trataba de un instrumento "profundamente antimonopólico" y que estaba inspirado en las leyes que regulan la actividad en los Estados Unidos. También, hizo lo que siempre que enfrenta un foro internacional: defender la marcha de la economía argentina.

La Presidenta habló ayer a lo largo de casi una hora en el marco del Foro de Líderes Mundiales, organizado por la Escuela de Asuntos Internacionales (SIPA) de la Universidad. Allí aseguró que el proyecto de nueva ley de radiodifusión "no pertenece al Gobierno", sino a la "sociedad civil" y dijo que es el resultado de un "proceso inédito de discusión de leyes" en la Argentina. "El compromiso con las libertades públicas,está en nuestro ADN", dijo la Presidenta, que además aseguró que "la libertad de expresión no debe estar en manos de las empresas sino en manos de los ciudadanos".

Cristina fue presentada ayer por las autoridades de la SIPA: el decano John Coastworth y el presidente, Peter Lee Bollinger. El último es una figura de cierta notoriedad: protagonizó en este mismo ámbito, dos años atrás, un cruce con el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad, invitado a hablar aquí mismo por la Universidad. Cristina admitió más tarde que le preguntó a Bollinger por aquel episodio.

Para saber dónde habló la señora de Kirchner sobre la libertad de expresión alcanza con decir que la Universidad de Columbia administra los premios Pultizer, du Pont y Maria Moors Cabot, considerados los más prestigiosos del hemisferio.

La Presidenta hizo un largo -demasiado- repaso por la historia económica reciente de la Argentina -desde los '90 para acá- , en el que abundaron las simplificaciones y los sobreentendidos. Defendió la política económica del kirchnerismo, habló de los indicadores de crecimiento del PBI, intercambio comercial y superávit fiscal, y volvió a tropezar con su tendencia a las recriminaciones: "La Argentina tiene récord de exportaciones, a pesar de lo que decían consultoras como Lehman Brothers, que pronosticaban que mi país no iba a poder hacer frente a sus compromisos".

Cristina se dio otras licencias, como la de calificar de "pequeño" el paquete de estímulo económico del presidente Barack Obama y establecer comparaciones -ya lo había hecho aquí el año pasado - entre los problemas económicos de los EE.UU. y la crisis de 2001 en la Argentina.

También mencionó la necesidad de crear una "organización internacional que contemple un desarrollo económico y social" a escala "global", una propuesta algo imprecisa, sobre la que habló el domingo durante su encuentro con el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz. E insistió con la propuesta de reformular los organismos multilaterales de crédito "y también de las Naciones Unidas".

Es difícil establecer cuánto interesó todo esto al auditorio, a pesar de que la conferencia adelantaba en su título que se trataría de una "Mirada a la crisis desde América latina". La única pregunta que recibió la Presidenta -aunque es verdad que habría una segunda, pero de otro tono (ver Maradona)- la formuló Coatsworth en nombre de la audiencia y tuvo que ver con la discusión sobre el rol de los medios en el continente y la ley que impulsa el Gobierno argentino.

Dedicó unos 25 minutos a responder. La Presidenta insistió en que el proyecto pretende superar una ley de la dictadura, a la que calificó de "vetusta". "Hay dos leyes que fueron impulsadas por este Gobierno pero que no pertenecen a él: la ley de anulación de las leyes de impunidad y ésta", dijo.

"Desafío a cualquier archivo, a cualquier memoria, que alguna vez haya habido tal libertad para hablar, criticar, oponerse a un gobierno como el que hubo durante la gestión de esta presidenta", dijo y cerró con una sentencia: el presidente de Honduras "fue destituido por un golpe cívico-mediático. Zelaya era detenido en pijamas y las grandes cadenas transmitían dibujitos animados".

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