Cristina en Cuba: convenios y reunión a solas con Raúl Castro

En su primer día de actividad oficial, la Presidenta mantuvo un encuentro de noventa minutos con el hermano de Fidel. Luego, firmaron distintos acuerdos. Nadie en la comitiva pudo confirmar si se trató el caso de la médica Hilda Molina.
Buenas tardes amigos, ¿tuvieron que esperar unos minuticos?", preguntó ayer el presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, al término de su encuentro de una hora y media a solas con Cristina Kirchner en el Palacio de la Revolución. Y, en un gesto de caballerosidad, agregó: "Fue culpa mía". "No es cierto, fue culpa de los dos", cerró la Presidenta argentina. Ambos rieron, en una señal más del buen clima en la relación que ambos intentaron transmitir.

Qué sucedió durante el encuentro reservado que mantuvieron en el salón Lenin de la sede del gobierno cubano es una pregunta que aún no tiene respuesta.

"Los presidentes estuvieron a solas", fue la sencilla definición del canciller Jorge Taiana cuando se le pidió alguna precisión sobre la reunión. Anoche, antes de la cena oficial que le ofreció Raúl Castro a la delegación argentina, Cristina hablaba con Taiana sobre el encuentro que mantuvo en el histórico Palacio de la Revolución.

El canciller ya había anticipado cuál era la intención del viaje presidencial: "Fortalecer la relación entre Cuba y la Argentina e incrementar el intercambio en comercio, salud y tecnología". La foto de Cristina con Raúl Castro, una reunión que se extendió más de lo que estaba previsto y la firma de once acuerdos de cooperación parecieron suficiente como primer paso en esa dirección.

La pregunta del millón, qué se habló en el encuentro del caso Hilda Molina, motivo principal del enfriamiento en las relaciones bilaterales durante los últimos años, tampoco puede responderse por ahora. Desde la Cancillería argentina siguen confiando en que los hechos hablen por sí solos en algún momento. Esto es, que, más tarde o más temprano, haya una respuesta favorable del gobierno cubano al pedido de la médica para viajar a la Argentina a visitar a su familia.

Ese optimismo, basado en las gestiones reservadas que viene realizando el Gobierno argentino, no se evaporó ni siquiera luego de conocer las declaraciones de ayer de Hilda Molina.

"La Presidenta tal vez esté actuando con prudencia y piense como política, no quiero pensar que no le interese el tema. Son los primeros gobiernos, el de ella y el de su esposo, que se ocupan de este caso", dijo para meterle más presión a un asunto ya por sí complicado. Y agregó: "Cristina es la Presidenta de mis nietos". (Ver página 4).

Si la Argentina ha mostrado su intención de revitalizar la relación con Cuba, el gobierno del hermano de Fidel Castro también ha hecho lo suyo, buscando apoyarse en los países latinoamericanos y no sólo en su alianza con el venezolano Hugo Chávez.

Tal vez pueda leerse como un primer paso hacia cambios más profundos en la isla. Y eso explica la presencia del presidente cubano en la última cumbre de América latina y el Caribe en Costa do Sauipe, Brasil y la incorporación de Cuba al Grupo Río.

En los últimos meses, pasaron por Cuba los presidentes de Panamá, Martín Torrijos, y el de Ecuador, Rafael Correa. Para febrero, se aguarda la visita de la chilena Michelle Bachelet.

Ayer fue el turno de Cristina, que llegó al Palacio de la Revolución con un trajecito verde, un tono algo más fuerte que los helechos que inundan la sede del gobierno cubano. Uno a uno, la Presidenta le presentó a Raúl Castro a los integrantes de la comitiva. "Es médica y odontóloga", dijo cuando llegó el turno de la edecana.

Los once acuerdos firmados ayer entre ambos presidentes incluyen desde la supresión de visa en pasaportes diplomáticos, oficiales y de servicio hasta la cooperación en materia de geología y en el "uso pacífico de la energía nuclear".

"Como no hay preguntas, nos vamos", dijo Raúl Castro antes de retirarse junto a Cristina. Era una broma más: el gobierno cubano había aclarado expresamente que las preguntas estaban prohibidas "por protocolo".

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