Cristina confirmó ayuda a la producción por $ 250 millones

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner pasó por Mendoza. No sorprendió a nadie con sus anuncios, pero confirmó lo que se venía prometiendo desde hace unos meses en materia de asistencia a la producción, por lo que más de un vinicultor y productor primario respiró aliviado, mientras que otros, tal vez la mayoría, se fueron repitiendo “peor es nada”.
En tiempos de incertidumbre frente al impacto de la crisis internacional, Cristina llegó con buena parte de su gabinete a Mendoza y anunció desembolsos por cerca de $ 250 millones tanto para el sector vitivinícola (la mayoría) como para la ganadería y la producción primaria castigada por el granizo, los bajos precios y la pérdida de mercados.

Mucho de lo que vino a anunciar la Presidenta son cosas de las que ya se venía hablando y hasta incluso trabajando (el crédito del BID es un ejemplo), pero la confirmación de la ayuda nacional más la promesa oficial de que, de ser necesario, habrá más apoyo crediticio tanto del Banco Nación como de los fondos de la Anses para asistir al sector productivo de Mendoza, dejaron flotando en el ambiente una sensación de tranquilidad en pleno clima de festejo vendimial.

“La integración del productor a la cadena de valor es clave para la producción vitivinícola y en este proceso tendrá al Estado nacional como socio”, dijo Cristina al poco tiempo de poner sus pies en suelo mendocino.

Jornada agitada

A lo largo de una jornada de anuncios que comenzó temprano con un desayuno organizado por la Coviar en el hotel Park Hyatt, siguió con la llegada de la Presidenta y una conferencia de prensa en el aeropuerto, y se cerró con los discursos de rigor del almuerzo que todos los años organiza Bodegas de Argentina, desde el Gobierno nacional se dieron a conocer medias que incluyen la toma de un crédito por U$S 50 millones para subsidiar la integración de pequeños productores de las distintas zonas vitivinícolas del país.

El reintegro, por parte del Estado, de 2,5 puntos porcentuales de los 5 que pagan en concepto de retenciones a las exportaciones los vinos y mostos también para subsidiar la integración de productores de hasta 20 hectáreas; el financiamiento de distintos planes de promoción internacional de los vinos y alimentos argentinos en el mundo, como también campañas publicitarias y el concurso Vinandino que todos los años se realiza en Mendoza.

Se confirmó, además, la llegada de fondos para subsidiar y mantener el empleo en Mendoza y el envío desde la Nación de $ 44,8 millones para que el Gobierno de Mendoza pueda brindar financiamiento y apoyo a la fruta, la vitivinicultura y la ganadería.

“La crisis global nos obliga a todos a articular con más fuerza los recursos”, dijo Cristina antes de defender lo que denominó el “actual modelo que potencia al sector productivo, basado en un tipo de cambio que desacopla los costos internos de los precios internacionales con subsidios de energía y precios regulados en los combustibles”.

La jornada arrancó temprano con el desayuno organizado por la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). Allí hablaron los gobernadores de Mendoza y San Juan y José Molina, presidente de la entidad encargada de concretar los objetivos previstos en el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) 2020.

Allí el gobernador mendocino, Jaque, ratificó su decisión de intensificar la intervención del Estado en el mercado de vinos ya no sólo dando créditos a tasa cero para la compra de uva a $ 0,55 si no con la compra directa y pago financiado a $ 0,60 el kilo de uva común (ver suplemento de Economía) con el propósito de elevar los alicaídos precios de la producción primaria.

Pero Jaque no se quedó ahí, y anunció un complemento extra de $ 0,05 para productores integrados y de $ 0,10 por kilo de uva a viticultores en emergencia.

El anunció permitió desbaratar la amenaza de protesta en pleno Carrusel dada por productores del Este, pero abre toda una serie de interrogantes aún sin resolver.

“Anunciaron lo que pedimos que hicieran en diciembre. Para colmo todo esto tiene que ser ratificado por ley de la Legislatura, por lo que no sabemos cuándo puede salir ni cómo reaccionará el mercado, ya que estos precios no son los que se están pagando”, señaló Mauro Sosa, de Bodegueros y Viñateros del Este.

“No es conveniente que el Estado salga a comprar directamente la uva porque distorsiona el mercado. Apoyamos la intervención, pero preferíamos el anterior modelo de operativo donde se daba crédito a las bodegas para que paguen los precios regulados por el Estado a los productores”, admitió Eduardo Sancho, de Fecovita.

Cristina llegó a Mendoza pasado el mediodía. Y en el mismo aeropuerto, y para ser ecuánime con todos los sectores de la industria, anunció lo que se esperaba: el crédito de U$S 50 millones del BID y la firma del decreto para bajar a la mitad la retenciones para subsidiar la integración de los productores primarios. El mismo anuncio fue luego repetido en el Agasajo de Vendimia, que arrancó cerca de las 15.

“Las dificultades para el sector sólo se presentan en el mercado externo y no en el interno, por lo que la reducción de las retenciones no pretende favorecer a los sectores concentrados sino a los pequeños productores”, dijo la Presidenta.

Pero Cristina fue un poco más allá y con una intencionalidad propia de los años de elecciones se comprometió a trabajar desde Cancillería en la firma de tratados comerciales para bajar o eliminar aranceles que pesan sobre el vino argentino.

Se comprometió, también, a estudiar el componente impositivo de la tela antigranizo para abaratar su costo y reiteró la decisión de usar al Banco Nación y los fondos de la Anses para dar créditos a los productores (bancarizados o no) en la actual coyuntura de crisis. Pero esto, claro, ya en el terreno de las promesas.

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