Cristina se fue a El Calafate y la Casa Rosada quedó desierta

Por: Natasha Niebieskikwiat

La presidenta Cristina Fernández pasará el fin de semana descansando, junto a su esposo, el ex presidente Kirchner, en su residencia de El Calafate.

Pero en todo caso lo que pretende esta crónica es resaltar lo mucho que depende el ritmo de la Casa Rosada de la presencia o la ausencia de sus ocupantes de turno.

Cristina tuvo una intensa actividad en el exterior, con sus viajes a Washington y Africa del Norte de los dos últimos fines de semana. Y el 4 de diciembre irá a Chile y enseguida saltará hasta Rusia y volverá al país desde Brasil, donde participará de la cumbre del Mercosur.

A los visitantes habituales de Gobierno ya no les llama la atención la particularidad de esta administración si se la compara con anteriores presidencias a la de Néstor y Cristina. "Antes entraba y salía gente todo el tiempo. Se veían empresarios, caras influyentes y hasta famosos visitando ministros y secretarios. Ahora, si vienen, aunque sea a hacer lobby, no se sabe ni por dónde entran", contaba a este diario ayer una fuente que conoce el paño desde hace años.

Para otros se trata de una cuestión de estilo. Néstor antes y Cristina ahora cultivan el bajo perfil en la toma de decisiones. Y por este motivo, muchos de los asuntos que se negocian en el poder pasan desapercibidos en la Rosada.

Ello se refleja claramente en los otros jefes de turno en esta Casa. El viernes 21, cuando Cristina se encontraba con el líder libio, Mohamar Khadafi, en Trípoli, el jefe de Gabinete, Sergio Massa, andaba con Néstor Kirchner, en Necochea participando en el congreso de los caminoneros de Hugo Moyano. Por su parte, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, es quien por las mismas características de su gestión pasa más horas puertas "adentro".

Para los recién llegados, la Rosada sin los Kirchner parece convertirse en una casa "fantasma". El ritmo de quienes entran y salen cambia notoriamente cuando la Presidenta está o cuando se ausenta. Sucede lo de siempre en la historia política argentina con fuerte tradición presidencialista.

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