Cristina buscó la foto con Obama que abra puertas de los mercados

Cristina buscó la foto con Obama que abra puertas de los mercados
En un importante gesto, Cristina fue invitada a compartir el almuerzo con Obama y el chino Ju Hintao, entre otros. No habló de economía, pero la señal política fue de alineamiento
Con un golpe de suerte, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner logró ayer concretar un encuentro con el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, una reunión que la vía diplomática no había logrado agendar. No fue a solas ni se trataron temas de la agenda bilateral, pero sirvió para consolidar el mensaje de afinidad que Cristina trajo a Nueva York, el de un Estado presente pero capitalista, más a fin con la administración del demócrata que al chavismo venezolano.

Obama fue el centro de atención de la Asamblea General de las Naciones Unidas, y los presidentes que hablaron después de su histórica apertura, hicieron mención a sus palabras. Sólo cuando habló el estadounidense el salón principal de la ONU estuvo repleto, ningún otro logró ni siquiera de cerca la misma atención.

"Es una caricia al alma escuchar en boca del Presidente de Estados Unidos la necesidad de que el pueblo palestino viva en su territorio", lo halagó Cristina en su presentación. Momentos antes, Obama la saludó "con un beso", según remarcaron sus allegados, y compartieron un almuerzo en la misma mesa con otros jefes de Estado.

Estuvieron presente Ban Kee Moon y los mandatarios Ju Hintao de China, Silvio Berlusconi de Italia, Tarja Halonen de Finlandia, Heinz Fischer de Austria y Dmitri Medvédev de Rusia, entre otros.

"Ustedes que tienen un rol tan importante deberían hacer algo más sobre la situación en Honduras", le dijo Cristina a Obama. "Primero nos dicen que no nos metamos en los asuntos de América Latina y ahora nos piden que intercedamos", se defendió el estadounidense. La charla fue breve,y Obama, según relató uno de los asistentes, se mostró interesado por la evolución económica del país.

También preguntó si Latinoamérica cree que Estados Unidos tuvo alguna responsabilidad en el golpe al presidente hondureño José Manuel Zelaya, una teoría conspirativa negada por Cristina.

Cristina y Obama volverán a cruzarse hoy en la ciudad de Pittsburgh, en la cumbre del G-20, también en el marco de reuniones multilaterales. La mayor cercanía con Estados Unidos es clave en momentos en que el Gobierno negocia la deuda en default con el Club de París y con los holdouts, que llevan adelante litigios contra el país en las Cortes neoyorkinas.

La Argentina sigue siendo mala palabra en varios centros de poder en Estados Unidos, que critican el quiebre de contratos, la incertidumbre, e incluso el debate sobre la Ley de Medios, que cobró trascendencia internacional. Por eso no hubo foto. La típica que muestra a ambos presidentes sentados con las banderas de fondo y que Obama ya se sacó con Lula, Uribe, Calderón y Bachelet, entre otros líderes de la región. La foto mostraía un respaldo de la Casa Blanca que el Gobierno aún no tiene pero pretende apremiado por la necesidad económica de dos años de vivir con lo nuestro, y la intención de regresar a los mercados.

También en su discurso Cristina se mostró más moderada que en otras ocasiones, donde atacó abiertamente a la administración republicana de George W. Bush o a los organismos multilaterales. Esta vez prefirió centrarse en cuestiones internacionales (como Honduras) y en la condena al terrorismo, también en línea con el discurso estadounidense.

Sin embargo, remarcó la necesidad de crear un nuevo organismo al estilo del FMI pero que se ocupe de la economía real más que de las finanzas, una idea que había lanzado a comienzos de semana en la Universidad de Columbia.

La Presidenta se verá hoy con José Luis Rodríguez Zapatero, mandatario español, y con el mexicano Felipe Calderón antes de partir a Pittsburgh. En la cumbre del G-20 tiene por ahora agendas reuniones con el brasileño Lula da Silva y con la alemana Angela Merkel.

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