Cristina busca el voto de la familia militar.

A ocho días de las elecciones, la Presidenta encabezó un acto en el edificio Libertador. "Yo los siento muy cerca a todos", dijo ante oficiales y suboficiales. Además, anunció un aumento del 15% para los efectivos en actividad y les entregó casi 500 viviendas.
No fue una ceremonia militar, sino un acto en plena campaña. Después de entregar certificados de viviendas a suboficiales, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner dio un breve discurso en el que se dirigió con inhabitual calidez a los más de 800 miembros de las Fuerzas Armadas y sus familias que la escuchaban en el salón San Martín. "Yo los siento muy cerca", afirmó. Al final, la banda castrense Santa Cecilia, integrada sólo por mujeres, interpretó el tema "Juana Azurduy" y la mandataria estuvo media hora sacándose fotos con la gente. El clima era tan atípico para un acto militar que hasta la esposa de un uniformado amamantó a su bebé ante el público, un "hecho histórico" en el edificio Libertador, según confiaron a este diaro fuentes castrenses.

En el tramo final de la campaña, la Presidenta se mostró más cercana que nunca a uno de los sectores más cuestionados por el matrimonio K. Este gesto hacia las fuerzas de seguridad está en sintonía con la reciente decisión del gobernador bonaerense y candidato a diputado Daniel Scioli, que accedió a reflotar el viejo sistema de escalafón policial, un pedido de la policía bonaerense.

"No hay una repentina búsqueda del voto castrense. Es una apertura que el Gobierno está haciendo hace tiempo", sostuvo un funcionario al tanto de la relación con los militares. Actualmente hay 90 mil uniformados en actividad y 85 mil, retirados. Ese total multiplicado por tres, en función del grupo familiar promedio, da una estimación de 525 mil personas que componen el denominado "voto militar".

Los Kirchner siempre tuvieron un tenso vínculo con las Fuerzas Armadas. En sus primeros días de gestión, el ex presidente mandó a descabezar la cúpula y ordenó descolgar el cuadro del dictador Jorge Videla del Colegio Militar. Los cortocircuitos siguen: hace diez días el Ministerio de Defensa tuvo que frenar un velorio con honores a un general represor en Salta porque el jefe de la unidad desobedeció la prohibición oficial.

"Hoy, más que en calidad de comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, estoy acá como presidenta de todos ustedes, ciudadanos argentinos que visten de uniforme", sostuvo la jefa de Estado. "Quiero volver a estrechar nuestras manos y volver a construir un camino común", concluyó.

Desde la Casa Rosada sostuvieron que más que un acto para seducir al electorado castrense fue una señal para intentar amainar conflictos latentes. "Los militares tuvieron reuniones informales con el Gobierno. Dijeron que estaban postergados, lo que es cierto, y que sus obras sociales se caían a pedazos", explicó un vocero.

De hecho, en el oficialismo se encargaron de destacar que por primera vez desde el regreso de la democracia se concreta un plan estatal de viviendas para militares, con unidades que serán de su propiedad. De un total de 7.300 casas contempladas por el convenio suscripto el año pasado, ayer se entregaron las primeras 407. En el Ministerio de Defensa confiaron a Crítica de la Argentina que está en estudio un nuevo plan de viviendas, en este caso, para oficiales.

Además, la ministra de Defensa, Nilda Garré, anunció un aumento salarial de 15% para el personal en actividad, y de 11,69% para los retirados, que fue bien recibido por los presentes. Un funcionario con sede el edificio Libertador sostuvo que "para nada" se intenta cautivar a los militares para esta elección: "No se mezcla el partidismo con la institución. Cuando Kirchner era presidente le dijo claramente a Garré: ‘Acá no hay que hacer kirchnerismo militar porque inmediatamente surge el antikirchnerismo militar’".

También Néstor lo hizo

Néstor Kirchner conoce la importancia del voto militar. Cuando competía por la intendencia de Río Gallegos en 1987, recibió un fuerte apoyo castrense. Aunque no era bien visto por los uniformados en virtud de su pasado de militante en los 70, a través del candidato a gobernador por el PJ, Ricardo Del Val, negoció el aval al peronismo santacruceño. Votaron 4.500 militares en la provincia en una elección en la que Lupo se impuso por apenas 111 votos.

La campaña también avanza a paso de "Hormiga"

La ministra de Salud, Graciela Ocaña, volvió a mostrarse ayer con la presidenta Cristina Kirchner en un acto oficial. A pesar de la relación tensa que se generó en los últimos meses con el Gobierno y que detonó repetidas versiones de renuncia de la funcionaria, la jefa de Estado le pidió que la acompañara en la entrega de ambulancias de alta complejidad para el PAMI y de una decena de móviles del programa Unamos, que involucra unidades con instrumental de alta complejidad para diagnóstico, en la Plaza Colón, detrás de la Casa Rosada. "La clave de la salud es la atención primaria", sostuvo Cristina junto a la Hormiguita Ocaña.

OPINIÓN

Un electorado muy hostil

Rosendo Fraga (Director del Centro de Estudios Unión para la Nueva Mayoría)

El voto militar supera el medio millón de personas. Las elecciones de 2007, en las que fue elegida Cristina Fernández, demostraron que nunca el voto castrense fue tan adverso a un gobierno. Para saber cómo sufragan los militares se suele medir con el voto de las mesas de la Antártida, dado que la gran mayoría de sus integrantes son miembros de las Fuerzas Armadas. El oficialismo obtuvo allí el 13% cuando en el ámbito nacional llegó al 45 por ciento.

Los anuncios sobre la entrega de viviendas a suboficiales y el discurso conciliador de la Presidenta, por la oportunidad, tienen que ver con la campaña electoral. No es fácil que el voto militar adverso al Gobierno se modifique. Durante seis años, la política militar del kirchnerismo hizo sentir a los militares, aislados, castigados y culpables. Y se agrega que este año tuvo una reducción presupuestaria récord. Defensa fue el área del Gobierno a la que más se le han reducido los recursos.

Estos gestos hacia las Fuerzas Armadas son una evidencia más de que el oficialismo se encuentra frente a una elección muy difícil y por eso sale a buscar votos, aun en los sectores con los cuales ha tenido políticas más hostiles.

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