Cristina busca revertir las encuestas con una actitud más social y conciliadora.

Cristina busca revertir las encuestas con una actitud más social y conciliadora.
La tragedia de Tartagal y el sostenido declive de la situación económica le otorgaron a la Presidenta la oportunidad de exhibir un perfil público inédito hasta ahora: embarrada hasta las rodillas, al frente de un paquete de ayuda social y abierta a dialogar con el campo, que imprevistamente suspendió el paro que iba a anunciar. La seguidilla de anuncios con programas de estímulo al consumo a la clase media no había dejado los réditos políticos que se esperaban en la Casa Rosada. Las encuestas de febrero demuestran que la imagen de Cristina siguió cayendo, al igual que la de su esposo, Néstor.
Con los números de las encuestas en una mano y los balances económicos en la otra, el gobierno de Cristina Kirchner primero apostó a una catarata de anuncios apuntados hacia la clase media. Entre electrodomésticos que faltaban de las góndolas y las trabas para conseguir el primer 0 kilómetro, la opinión pública no reaccionó como esperaban en la Casa Rosada. Por eso esta semana, viendo las elecciones legislativas de octubre más cerca de lo que están, el kirchnerismo apostó a levantar el perfil de la Presidenta, a recuperar la pobreza como eje de su discurso y a retomar el diálogo con el campo. En definitiva, a mostrar una imagen más comprometida con la crisis que empieza a palparse en el país.

Apenas bajó el miércoles del vuelo que la trajo de España, Cristina viajó a una Tartagal sumida en el drama del alud que obligó a evacuar a más de mil personas. Una reacción inédita en el matrimonio presidencial, que siempre prefirió alejarse lo más posible de las desgracias para evitar pagar cualquier costo político. Así ocurrió con el incendio de República Cromañón el 30 de diciembre de 2004, que los sorprendió descansando en El Calafate, su refugio en los días siguientes.

El jueves fue el turno de la batería de medidas de ayuda social que, según promete el oficialismo, alcanzará a seis millones de personas. Lanzado por la Presidenta desde los jardines de la quinta de Olivos, el plan incluye aumentos de beneficios en el Plan Alimentario Nacional y el Plan Familias, ex “Jefes y Jefas de Hogar”. El objetivo es claro: conservar la simpatía de los sectores con menores recursos, una porción del electorado que desvela a Néstor Kirchner.

Y ayer la Casa Rosada cerró la semana con una inversión de 156 millones de pesos para ayudar a los afectados en Tartagal. Y aunque trató de desligarlo de la tragedia tucumana, la Presidenta reglamentó la Ley de Bosques, que había sido sancionada en noviembre de 2008.

“Los aumentos a los beneficios sociales estaban previstos, se estaba trabajando en ellos, pero los adelantaron por lo de Tartagal”, confesó una fuente que frecuenta el Ministerio que encabeza Alicia Kirchner. Incluso cerca del secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Homero Bibiloni, hace tres semanas admitían que se estaba terminando de cerrar la reglamentación para la protección de bosques nativos. Pero su anuncio no pudo llegar en un mejor momento. Anuncios que estaban en ciernes y que vinieron muy bien para darle forma a la nueva estrategia K.

En el último mes, Cristina Kirchner participó de 14 anuncios. Sólo tres de ellos quedaron en manos de algún ministro. La mayoría de los actos fueron en la quinta de Olivos, el nuevo lugar de trabajo de la Presidenta. “Necesitamos mostrar gestión”, argumentan desde la Secretaría de Medios, sin desconocer que los números en las encuestas no suben. Por ejemplo, la encuesta de Managment & Fit que publica hoy PERFIL revela que desde diciembre hasta febrero la aprobación de la gestión de la mandataria disminuyó 5,6%.

Por eso, el gran desafío que enfrenta el kirchnerismo es recuperar la confianza del campo. El gesto de las entidades agrarias de postergar la protesta fue muy bien recibido en la quinta de Olivos, que no perdió la oportunidad para enviar los primeros gestos.

Incluso en los recientes anuncios dirigidos el campo, con los que buscaba ganar su simpatía, la Presidenta no pudo evitar deslizar un reclamo. “Este es un gran esfuerzo que hacen todos los argentinos, porque no hay ningún otro sector de la actividad económica que tenga estos beneficios”, señaló Cristina luego de firmar la emergencia agropecuaria.

Cuando las primeras encuestas que hayan medido estos últimos anuncios comiencen a aparecer en los despachos oficiales, el Gobierno planificará sus próximos pasos.

El regreso de Alicia a la escena pública

Alicia Kirchner se mostró dos veces en una semana junto a Cristina Fernández. Lo hizo luego de un temporario alejamiento de la escena política. El miércoles acompañó a la Presidenta en su visita por la ciudad de Tartagal. El jueves volvió a subirse al palco oficial de la quinta de Olivos para anunciar públicamente modificaciones en las pensiones y en los planes sociales.

La última vez que la ministra de Desarrollo Social había encabezado un acto fue el 17 de noviembre, para el Día de la Militancia, en San Telmo. Desde entonces, padeció los embates del matrimonio Duhalde, que cuestionó su gestión en el área social. En el gabinete también había voces que se preguntaban qué hacía la cuñada presidencial en momentos de declinantes indicadores sociales. Incluso se habló de que estaba distanciada de Cristina. Pero ella se mantuvo al margen de los ataques, de los armados electorales y de los actos, hasta que esta semana regresó.

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