Cristina busca las paces con Zapatero

Por: Carlos Burgueño

Cristina de Kirchner viajó ayer a El Salvador para estar en la cumbre Iberoamericana. Participó anoche de una cena con el resto de los jefes de Estado y hoy se encuentra con José Luis Rodríguez Zapatero.

Cristina de Kirchner y José Luis Rodríguez Zapatero tendrán finalmente hoy su reunión personal en El Salvador, donde ambos coincidirán en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica. No es un encuentro más. Del resultado que haya en esta conversación dependerá el nivel de pompa y diplomacia que España le dará al viaje de febrero del año que viene que la Presidente debería hacer al país europeo.

Desde Buenos Aires, y a partir del momento en que a través de los cancilleres Jorge Taiana y José Luis Moratinos hablaron telefónicamente sobre el encuentro, comenzaron a acumular datos sobre los supuestos y posibles cuestionamientos que Zapatero llevará a la cumbre con Cristina de Kirchner. Puntualmente, los argumentos se agrupan en dos temas: las consecuencias de la estatización de las AFJP sobre la banca y el mercado bursátil español y la situación de Aerolíneas Argentinas.

Para el primer caso, los asesores presidenciales entregaron a Cristina de Kirchner los datos sobre la recuperación de la Bolsa de España, que ayer subió más de 9%, y el crecimiento de las acciones de los bancos de ese país (que acumulan alzas de más de 15% en varios casos). Las fuentes reflexionaron que «si la Bolsa de Madrid bajó hace una semana por la noticia de la nacionalización de las AFJP, no veo por qué ahora sube si el proyecto avanza en el Congreso». Por lo tanto, según el argumento que hoy expondrá la Presidente ante Zapatero, la situación del mercado de capitales español no tiene que ver con la Argentina o la suerte de la AFJP del BBVA (Consolidar), sino con la propia crisis financiera internacional. «En todo caso, que proteste contra Bush por dejarlo afuera», insistían desde Buenos Aires.

Cristina de Kirchner reiterará además al español las promesas que el ministro de Planificación, Julio De Vido, les hizo a los directivos de Repsol YPF y de Telefónica, sobre la garantía de las inversiones de las dos compañías. Para esto hay un valor agregado que le acercaron a la Presidente antes de su partida de ayer a El Salvador. Un informe de la consultora Moody's fechado ayer en Nueva York y Madrid apoya la apuesta de Telefónica en los mercados latinoamericanos, especialmente en la Argentina. En el último análisis sobre «telcos» europeas emitido por Moody's se afirma que «las inversiones en mercados emergentes todavía ofrecen oportunidades de crecimiento para las operadoras», ya que «el número de nuevos clientes es muy elevado».

Para el caso de Aerolíneas, Cristina de Kirchner será más directa. Le pedirá a Zapatero que le diga el nombre del funcionario que pública o privadamente al Grupo Marsans le dijo que estaba en los planes inmediatos del gobierno la expropiación de la empresa. La Presidente reconocerá que las partes están lejos de un acuerdo, ya que el Grupo Marsans habla de los u$s 300 millones que según el Credit Swiss vale la aerolínea, mientras que el gobierno argentino se basa en el informe oficial sobre el pasivo por más de u$s 800 millones de la empresa. Sin embargo, siempre para la Argentina, nunca se habló de expropiación, sino de continuar negociando un acuerdo, aunque hoy éste sea lejano.

La Presidente tiene una carta más para jugar, siempre según la versión de los asesores oficiales: Marsans habría pedido hace unos días un pago de u$s 100 millones en varios meses para cerrar un acuerdo. «Hablan de u$s 300 millones y quieren cerrar por atrás con u$s 100», dicen cerca de la Presidente.

Con este panorama para el encuentro con José Luis Rodríguez Zapatero, viajó ayer Cristina de Kirchner a El Salvador, con una comitiva sorprendentemente breve. En el vuelo a Centroamérica la acompañaron el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, y el embajador Carlos Bettini, en su doble rol de representante de la Argentina y España. El ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, voló directamente desde Brasilia, donde el lunes mantuvo un encuentro de miembros del Mercosur.

Ausencia

Según los datos de los organizadores, hasta ayer Hugo Chávez, siempre protagonista de este tipo de encuentros, faltará a la cita. El bolivariano dijo que su presencia en El Salvador no tiene la suficiente garantía en cuanto a su seguridad, por lo que desistió de participar. «No se me garantiza la vida», insistió ayer Chávez ante la prensa, lo que motivó que el presidente de El Salvador, Elías Antonio Saca, replicara que la seguridad de su país «va a responder como debe ser» y reiteró a su par venezolano que «aquí lo vamos a recibir bien».

La canciller salvadoreña, Marisol Argueta, señaló ayer que la única confirmación oficial de ausencias en la cumbre ha sido la de Uruguay, «país que nos ha enviado una excusa oficial por vía diplomática». Así, Tabaré Vázquez no estará presente en El Salvador, lo que provocará que probablemente no sea en este encuentro donde se pueda negociar la asunción de Néstor Kirchner como titular de la UNASUR, un cargo para que el tiene el veto uruguayo.

Hoy llegaron a El Salvador 17 jefes de Estado y de Gobierno, que participarán por la noche en la instalación oficial de la cumbre y mañana deben arribar los presidentes de Colombia, Alvaro Uribe; y de Nicaragua, Daniel Ortega. La cumbre está organizada para hablar del tema «Juventud y desarrollo», pero la crisis financiera internacional promete ser el principal tema de discusión.

En este marco, Zapatero quiere lograr que los Estados presentes firmen algún tipo de solicitud continental para pedirle a George W. Bush que invite a España a la cumbre del G-20 que el 15 de noviembre discutirá en Washington la crisis financiera mundial. Aparentemente, la gestión la hará el propio rey Juan Carlos de Borbón, que no tendrá que preocuparse en esta vuelta por los embates de Hugo Chávez.

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