Cristina brindó con la prensa y prometió un "2010 muy bueno"

Cristina brindó con la prensa y prometió un "2010 muy bueno"
Dio una entrevista a una radio. Y convocó a los periodistas acreditados en la Casa Rosada.
"¡Ay, me invadieron el comedor!", fingió sorpresa la Presidenta apenas ingresó ayer al mediodía al impecable salón revestido en boiserie caoba que alguna vez fue despacho presidencial, hasta que Juan Perón decidió trasladarlo al lugar actual. En ese lugar la esperaba una veintena de periodistas acreditados en la Casa Rosada que habían sido invitados a compartir un brindis con la primera mandataria después de otro año de relación tensa entre el Gobierno y la prensa.

Un rato antes, Cristina Kirchner había iniciado un día sin sobresaltos con su habitual entrevista anual con Radio Diez. "En la democracia muchas veces hay ruidos, hay conflictos, hay discusiones, pero es porque hay gente que está viva", se mostró despreocupada de las tensiones que agitan la actualidad política.

"Si se le pregunta a la mayoría de los empresarios en la Argentina cómo les fue en todos estos años y cómo están terminando el año 2009, le van a decir 'mejor'", aseguró. Dijo que "lo peor de la crisis ya pasó" y auguró que "vamos a tener un 2010 muy bueno".

Por la tarde, en un acto en La Matanza, no pudo con su genio, y volvió a darle consejos a los periodistas. Pidió "informar, en lugar de asustar y aterrorizar. Hablar de la Argentina de las grandes obras y de los logros". Esos eran sus deseos para 2010. Pero no los dijo al mediodía. Tenía otros planes.

Apenas pisó el salón comedor, Cristina le pidió a Oscar Parrilli, que la seguía unos pasos atrás, que le alcanzara unas hojas que comenzó a repartir de inmediato a los cronistas. ¿Un obsequio navideño? Hubiera sido un exceso, si se tratara del dinero del que allí se hablaba. Era la copia de su último recibo de sueldo: $24.299,50 que, después de las deducciones, quedaba en un neto de $16.337,58.

La distribución de información que siempre debiera haber sido pública venía a cuento de que el diario La Nación había publicado las dificultades que había tenido la Asociación por los Derechos Civiles para acceder a ese dato. Hasta allí, entonces, la Presidenta cumplía con su deber republicano. Pero decidió agregar algunos comentarios.

"Como ven, no hay nada que ocultar. ¡Tampoco son 40 millones!", minimizó su salario. "Un director de escuela, en mi provincia, gana más o menos eso. Y hay otros funcionarios del Gobierno que ganan más. Además, yo no cobro aguinaldo", abundó. "Si hasta Kirchner, que está ahí y no hace nada, gana el doble", bromeó con Parrilli, Aníbal Fernández y Florencio Randazzo, que se habían sumado a la rueda.

Su marido, se conoció este año, recibe una pensión de 24.762 pesos como ex presidente. Y se enojó con este diario cuando se le preguntó si pensaba donarla como había hecho, por ejemplo, Raúl Alfonsín.

¿Era el momento de preguntarle a la Presidenta por otros detalles polémicos de su patrimonio? En honor al espíritu festivo, los periodistas optaron por una tregua.

Relajada, Cristina contó que continuará su tarea habitual en el verano y que sólo extenderá los fines de semana en El Calafate. Viajará el 21 de enero a la reasunción de Evo Morales en Bolivia y de allí volará a China, para una gira con empresarios en busca de inversiones. Adelantó que, a pesar de su escasa autonomía de vuelo lo obliga a múltiples escalas, esta vez utilizará el avión Tango 01 "para no dejar a Aerolíneas Argentinas sin un Boeing en plena temporada de veraniega".

Y aunque es hincha de Gimnasia, lamentó la derrota de Estudiantes en la final del Mundial de clubes. "Mi mamá seguramente quería que perdiese. Pero yo no soy tan fanática y juro que hinché por Estudiantes y, sobre todo, por Verón, que me gusta y admiro mucho", confesó antes del brindis con Chandon.

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