Cristina aseguró que enfrentan al modelo que devastó el país.

En el Hospital Rawson, ensayó un discurso de campaña con miras a los comicios del 28. Resaltó su gestión y criticó con dureza a los opositores.
A diez días de los comicios legislativos, Cristina le imprimió un marcado tono de campaña a su discurso ante los cientos de sanjuaninos que se concentraron en el nuevo Hospital Rawson. Se refirió la disputa electoral diciendo que hay dos modelos contrapuestos en pugna: el de "trabajar y hacer" y el que "devastó al país". Sin nombrarlos, le apuntó a los opositores que le dan pelea al kirchnerismo en provincia de Buenos Aires y Capital Federal y los igualó a las políticas menemistas de los '90 y a la gestión de la Alianza.

Fue un discurso sensiblemente distinto al de su visita anterior, el 30 de abril, cuando cortó la cinta en el Centro Cívico. En aquella oportunidad se restringió a los carriles institucionales y, aunque el tema electoral estuvo presente, fue a cuenta gotas y no hubo citas directas en referencia al 28. Ayer, en la recta final de la campaña, mostró un perfil distinto y trazó una especie de paralelismo entre el proyecto político que encarna junto a su esposo, Néstor Kirchner, y el de la oposición. "Hay dos modelos en pugna, el que ya estuvo, el que nos llevó a la disolución institucional", insistió una y otra vez como invitando a reflexionar antes de elegir el voto.

"Encontramos un país devastado, arruinados sus productores, hipotecados sus campos, sus trabajadores desocupados, sus chicos que si tenían una carrera universitaria estaban haciendo cualquier cosa menos para lo que habían estudiado o directamente se iban del país". Con estas palabras, la jefa de Estado hizo alusión a De Narváez, Macri, Carrió y la UCR, dando por sentado que sería volver a los 90 o a la frustrada Alianza de Fernando De la Rúa.

Entre aplauso y aplauso, le dedicó un párrafo especial al jefe de la Ciudad Autónoma, el principal socio de De Narváez, que en los últimos días habló de privatizar las empresas recientemente estatizadas. "Quieren volver, esos que protagonizaron la década de los ´90, en la que nos querían convencer de que la Argentina solamente podía ser un país de servicios; los que obtuvieron muchas rentabilidades con privatizaciones como, por ejemplo, la del Correo".

Según Cristina, el modelo kirchnerista es el de "volver a honrar la vida" y aseguró que se ve reflejado en San Juan "con mucha claridad". Como ejemplo, afirmó que la energía que generará el dique los Caracoles es sinónimo de trabajo: "ahora en la Argentina hay trabajo, hay producción, las obras de energías las necesitan las sociedades que trabajan y que producen, donde no hay producción y donde no hay trabajo, la energía no interesa, sobra".

Fue el prólogo de un largo repaso de los objetivos alcanzados por el equipo kirchnerista desde 2003 a la fecha. En medio de una fuerte ovación en el hall central del nuevo nosocomio, recordó que en 2008 los empresarios invirtieron un monto equivalente al "10,1 del Producto Bruto", resaltó que hay "más de dos millones de argentinos y argentinas que se han vuelto a incorporar a los beneficios provisionales", la construcción de 700 escuelas y anunció que "vamos por mil más".

También se dio tiempo para ensayar una fuerte defensa del rol del Estado bajo su gestión, en respuesta a los opositores "neoliberales", "gurúes y economistas" que cuestionan el modelo intervencionista. Aseguró que el secreto es "impulsar la actividad privada, pero controlarla para que sectores vulnerables no sean atropellados".

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