Cristina apura un plan antidespidos y la UIA pide que bajen los salarios

El Gobierno anunciará un plan de obra pública por $ 8 mil millones para rescatar a los albañiles que no encuentran vacantes en obras privadas y darles una alegría a los intendentes. También se espera que reduzca retenciones a productos terminados y se lance una campaña en desmedro de los importados y créditos al consumo.
El vocal de la Unión Industrial, Héctor Méndez, dijo que de la crisis se sale con el “sacrificio de todos”. Recetó que el Estado debe renunciar a cobrar impuestos y los empleados a cobrar todo su sueldo, para que los empresarios resignen despidos.

Envalentonado por la aprobación de la reforma previsional y apurado por las presiones empresarias, el Gobierno se apresta a dar las puntadas finales al paquete de compensaciones para que las empresas no despidan personal. Los anuncios podrán realizarse en los próximos días, luego de que la presidenta Cristina Kirchner aterrice en Buenos Aires tras su gira por el norte de Africa.

El paquete no está cerrado y cuenta con un amplio menú de opciones, entre los que figuran subsidios para fábricas, créditos a tasa fija para sostener el consumo y una campaña para favorecer a los productos nacionales. El sábado se le sumó el renovado pedido de una parte del oficialismo que pretende que con el dinero de las AFJP se funde un banco de fomento capaz de reducir las tasas de interés y promover el crédito productivo.

Se descarta ahora una eliminación de impuestos internos, ya que el oficialismo en el Congreso no toleraría tratar nuevos proyectos complejos, luego de que la estructura del bloque se resquebrajara por el estrés provocado por las retenciones para el campo y la estatización de las AFJP. Sin embargo no se descarta la reducción de las alícuotas para algunos productos que tendrían la doble función de mejorar su competitividad y hacerlos levemente más accesibles. Se habla de menores retenciones a productos terminados y reintegros más rápidos y eficientes a los exportadores.

Un nuevo superávit le dará pié al Gobierno para lanzar un plan de obra pública por unos $ 8 mil millones que llevará felicidad a los intendentes y a su vez rescatará a los albañiles que no encuentran vacantes en las obras privadas.

El ministro de Interior, Florencio Randazzo, dijo ayer que el Gobierno utilizará “todas las herramientas de política económica para mantener la actividad y el empleo”. “Estamos abiertos a escuchar todas las propuestas”, enfatizó Randazzo.

El ex titular y actual vocal de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, fue directo y pidió baja de impuestos y recorte de salarios.

Dijo que la solución a la crisis es que “todos hagamos un sacrificio. Yo renuncio a los despidos, el trabajador renuncia al 100% de su sueldo y el Estado renuncia a algunos impuestos”.

Méndez fundamentó su receta en que los trabajadores “pueden pedir lo que quieran, pero si no puedo producir, no podré cumplir”. Advirtió al Gobierno que “ningún decreto va a solucionar el problema. Y si me obligan a pagar, iré a la quiebra”.

El actual titular de la UIA, Juan Carlos Lascurain, fue un poco más sutil: “Sólo podrán generarse despidos en casos irreversibles”, dijo.

“Todo se está charlando”, afirmó un empresario que en los últimos días tuvo reuniones con el secretario de Industria, Fernando Fraguío y el de Comercio, Guillermo Moreno, que junto al ministro de Trabajo, Carlos Tomada, conforman el comité de crisis laboral que improvisó el Gobierno.

Entre los industriales se piensa que el Gobierno profundizará la aplicación de subsidios que Tomada reparte entre frigoríficos para solventar las suspensiones y cuyo costo por empleado varía entre 300 y 900 pesos.

Descuentan que el Gobierno le pedirá al Banco Central que lo asista para implementar líneas de crédito con tasas fijas para evitar que el consume se desbarranque. Su primera aplicación sería dirigida a los autos más económicos. “El plan será más integral que en Brasil, en donde se anunciaron créditos por US$ 4 mil millones para comprar autos, pero todavía no se aplicó”, explicó Horacio de Lorenzi, de la asociación de concesionarios ACARA.

“Le pediremos al Gobierno que inicie una campaña para que el consumidor elija a los productos nacionales y nos comprometeremos a mantener los precios”, dijo el diputado nacional oficialista, Marcelo Fernández, titular de la Confederación General Empresaria (CGERA), uno de los principales impulsores del endurecimiento de los controles aduaneros para importados.

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“La crisis será menos intensa que el Tequila”

La crisis internacional que, con bemoles locales, golpeó de lleno a la Argentina tendrá un impacto menor sobre el Producto Bruto Interno (PBI) del que supieron asestar al país los dos últimos sacudones económicos: la crisis de 2001 y el Tequila de 2004. Al menos hasta el momento, ésas son las perspectivas que se avisoran en la consultora Rubinstein y Asociados, que estima una recesión con caída del PBI en el último trimestre de 2008 y la llegada del punto más álgido de la crisis en el primer trimestre del año que viene, con un crecimiento negativo del 2%. El bajón afectará toda la primera mitad de 2009.

“Esa es una estimación de mínima, estamos revisando nuestros números a la baja”, aclaró a PERFIL Gabriel Rubinstein, titular de la consultora. El economista disertó esta semana en un evento organizado por Portfolio Personal.com y luego dialogó con este diario.

“Nosotros vemos factores externos como caída de commodities, en especial la soja, y una fuerte devaluación del euro y el real respecto al dólar como factores recesivos. A eso se agrega la imposibilidad del Estado de hacer políticas anticíclicas, a excepción de obra pública”, precisó Rubinstein. “Al deterioro externo e interno se les agregó ahora la nacionalización de la jubilación, que precipitó la fuga de capitales”, agregó y advirtió que “el Gobierno ya está tergiversando las mediciones del PBI, en nuestras mediciones ya hay un desaceleramiento que no se ve en las cifras oficiales”.

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