Cristina aludió al conflicto con Brasil y Lula se enojó y se fue

Cristina aludió al conflicto con Brasil y Lula se enojó y se fue
Pidió a Brasilia que asuma su responsabilidad ante las asimetrías del bloque, como -dijo- hizo Alemania en la UE. Y aseguró que el proteccionismo "no sólo se desarrolla en las aduanas". Lula se molestó y adelantó el regreso a su país.
En Montevideo, Brasil optó por un silencio prudente sobre las divergencias que amenazan la relación bilateral con la Argentina y que ya desbordan al Mercosur. En la reunión presidencial de ayer, la cumbre 38 del bloque, el presidente Lula da Silva se mostró contenido. Prefirió eludir conflicto con un discurso positivo. Pero se encontró del otro lado con Cristina Kirchner dispuesta a ventilar en público las divergencias. La jefa de Estado dijo que la crisis mundial "puso en evidencia todo lo que el Mercosur no pudo lograr ni construir". Y cuestionó: "Hoy tenemos apenas un espacio de carácter comercial".

Según CFK "el proteccionismo puede tener una política de aduanas, pero también puede expresarse con una política de subsidios, y (esfuerzos) de localización de inversiones mediante exenciones fiscales. Hay Estados que pueden darse ese lujo porque han acumulado un buen nivel de reservas o un volumen de economía" subrayó. Sin mencionar específicamente a Brasil, fue claro que su mensaje cuestionador tenía destino fijo: el gobierno de Lula da Silva.

El presidente brasileño lo registró. Lula no volvió a intervenir, ayudado en gran medida por una disputa entre el presidente venezolano Hugo Chávez y el vicepresidente colombiano Francisco Santos. Pese a su proverbial diplomacia, el brasileño no pudo ocultar su irritación. No participó del almuerzo con sus compañeros y salió en las fotos con el gesto adusto y sin insinuar una sonrisa.

La comitiva brasileña había previsto una conferencia de prensa con los periodistas de su país, habitual en sus viajes. Pusieron un atril, montaron micrófonos y colocaron los grabadores. Por primera vez en mucho tiempo Lula prefirió no hablar y aceleró el paso hacia los autos que lo esperaban para trasladarlo al aeropuerto. "El presidente nos comentó que no está de ánimo para hacer declaraciones" dijeron miembros de Itamaraty.

Por la mañana, la reunión había comenzado con un discurso de apertura de Lula en la que el brasileño subrayó que esta cumbre del Mercosur "se realiza bajo el signo de la esperanza". Había destacado que el triunfo de José Mujica en Uruguay representó "un mensaje claro de confianza en la integración regional". Y a diferencia de su colega Kirchner, había subrayado que "la apuesta por la integración parece más acertada que antes".

En contraste con Cristina Fernandez, Lula comentaba sus grandes aciertos: "Somos uno de los principales polos mundiales de producción de autos; somos también una potencia energética en expansión y nuestro mercado consumidor avanza gracias a nuestras políticas de distribución de renta y promoción de la igualdad social". Pero nada de eso conformó a Cristina Kirchner. La Presidenta pronosticó que de prolongarse las asimetrías que, según ella, "se siguen profundizando", los problemas se volverán "insolubles". Puso como ejemplo a la Unión Europea para recordar que el peso de la construcción del mercado comunitario "lo llevó adelante Alemania. El tamaño de su economía, la acumulación de su capital, permitió que las restantes naciones tuvieran la posibilidad de reconvertirse. Esta es una de las claves".

Un diplomático brasileño vio como excesiva la analogía. Y hasta injusta. Lo que más repercutió fue una sentencia de CFK sobre que la lógica de la UE, basada en la distribución de renta y la elevación del salario europeo, "no es hasta ahora la lógica del Mercosur".

Fue evidente una estrategia brasileña de esquivar confrontaciones. En la cita ministerial, la del Consejo del Mercado Común, Brasil dijo "sí" a todo lo pedido por Argentina. Así lo refrescaron ante esta corresponsal los diplomáticos y funcionarios con los que conversó en la cumbre. Sólo escuchaba decir que el encuentro había sido "muy productivo". Algunas fuentes dijeron que Lula no quiso enturbiar la fiesta de los comicios que le dieron la victoria a Mujica y al boliviano Evo Morales. Otros insinuaron que buscó mostrar un Mercosur unificado para la cumbre de Copenhague, donde se encontrará con jefes de Estado de Europa y con Barack Obama.

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