Cristina y el abrazo del oso

Por: Ricardo Kirschbaum

El Gobierno está dispuesto a hacer algunas concesiones a los delegados del subte. Podría anunciarles que el descuento sindical que va para la UTA les sería reintegrado. Alguien, seguramente la empresa, pondrá la diferencia para que el gremio del transporte no sienta la merma.

Este anuncio, además del diálogo en sí mismo, es una de las fórmulas que el oficialismo explora para desactivar la protesta en el subte, algo que Kirchner ha reclamado con vehemencia. Pero no habrá reconocimiento de un sindicato como pretenden estos dirigentes de la izquierda dura y del peronismo combativo. Si se aceptara el planteo sindical, habría otros similares de la militancia dura pidiendo nuevos sindicatos.Es un límite que el Gobierno no puede atravesar sin que ocurriera una grave crisis con el sindicalismo peronista ortodoxo.

Cristina ha olfateado que la marcha de la CGT y los piqueteros K escondía una trampa. Los sindicalistas, como lo han dicho con claridad, temen que la "zurda loca" les dispute sus gremios y que el Gobierno finalmente termine haciendo concesiones a quienes han sido sus enemigos.Suspendiendo el acto, Cristina y Néstor evitaron el abrazo del oso, tan repetido en su época por Juan Domingo Perón, pero no han resuelto el problema que les ha causado muchos trastornos. Hasta los adversarios de Moyano salieron con el mismo libreto que había usado el segundo del camionero. Lescano, un histórico de Luz y Fuerza, también criticó el avance de la izquierda en los gremios. ¿Pueden los Kirchner sostener a sus aliados de la CGT sin perder, definitivamente, a la CTA que ha respaldado al Gobierno pero que no ha obtenido nunca el reconocimiento legal? No pueden: Moyano es su aliado principal.

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