La crisis de la vivienda derribó 43% las exportaciones forestales argentinas

La menor actividad en Estados Unidos y España, importantes clientes de la industria local, es la mayor causa de la depresión de una industria con poco valor agregado en el país
La crisis del sector forestal parece no tener fin. A un desgaste por goteo que fue mellando las ganancias de las empresas desde 2006, se sumó la crisis internacional, que ya cumplió un año y sólo pudo festejar algunos signos de recuperación. El crack mundial que tuvo origen en los Estados Unidos, principal destino de las exportaciones argentinas de la industria forestal, terminó por quebrar las fibras de una industria de poco valor agregado local.

La caída de la construcción en ese país fue la principal causa de la baja en el volumen de envíos de madera al exterior, aunque colabora también la desaceleración de la demanda española, cuyo sector de la construcción también sufrió el golpe de la crisis internacional.

Según los datos del Senasa, el recorte de los envíos de la industria forestal alcanzo 27% en los primeros ocho meses del año. Esto implica que, hasta fines de agosto, la Argentina envió 141.032 toneladas por un monto de u$s 46,2 millones (u$s 35,5 millones menos que en igual período de 2008, una baja de 43%), con una caída del 23% de los precios.

La industria forestal arrastra una merma de exportaciones de 7% en 2008 frente a 2007, pero los altos precios (11% mayores) dejaron un saldo positivo en montos, del orden del 3%.

En 2007, el desempeño había sido peor: el monto exportado fue 13% más bajo que en 2006 porque una baja del 12% en los precio licuó una leve alza del volumen, del orden del 1%.

La industria forestal se muestra más vulnerable a las crisis en la medida en que agrega menos valor. "Las plantas de producción de celulosa y papel en la Argentina trabajan al máximo de su capacidad", dijo a El Cronista Daniel Maradei, asesor del Congreso Forestal Mundial, que se desarrollará del 18 al 23 de octubre en Buenos Aires. En este sector participan firmas como Papel Prensa, Celulosa Argentina, Ledesma, Papel del Tucumán y Massuh, entre otras. Mientras la demanda mundial de productos para la construcción se desmoronó, el consumo de celulosa y papel está menos desprotegido porque cada año segmentos importantes de la población mundial acceden al consumo de papel, según explicó Maradei.

Las cifras más recientes acerca de la actividad indican que en 2008 en la Argentina existían unas 2.152 fábricas de muebles, 2.322 aserraderos, 1.188 carpinterías de obra y pisos, 79 firmas de celulosa y papel, 70 fabricantes de tablas y 9 empresas de producción de láminas (faqueado), entre otras actividades productivas que se desarrollan en torno de la madera.

Según afirma Maradei, muchos rubros, especialmente el de aserraderos, sufrieron reducciones en los turnos de producción, aunque, según las indus trias, pudieron mantener la mano de obra, en algunos casos ayudadas por el subsidio oficial.

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