Por la crisis, cae la venta de alimentos

Dueños de despensas y autoservicios de la ciudad, aseguraron a LA CALLE que por el aumento de los precios y la crisis económica, los consumidores “cuidan más que nunca el bolsillo” y sólo “llevan lo imprescindible”.
A causa de la suba de precios en la mayoría de los artículos de la canasta alimenticia, las ventas en octubre decayeron aproximadamente un 30 por ciento. Así coincidieron en señalar los dueños de despensas y autoservicios a LA CALLE al expresar que los clientes hoy más que nunca “cuidan el bolsillo” y “cada centavo” y llevan “lo imprescindible”.

A esta preocupante baja en los niveles de comercialización se le suma la incertidumbre de no saber qué hacer para seguir manteniendo el “fiado” a sus clientes, por cuanto hay saldos en rojos en las libretas que antes no se producían. “Si a mi no me pagan, yo no puedo ir a reponer las mercaderías”, acotó un comerciante.

Entre los comestibles que registraron un aumento puntual están los fideos, el azúcar (un 10 por ciento), el arroz y la maicena. Se suman a esta nómina la yerba y las gaseosas de todas las marcas. La leche, tanto en sachet como en caja, es uno de los artículos que se ha mantenido e incluso en algunos locales se la vende a valores promocionales. También han bajado las harinas. Por su parte, los valores de los yogures y postres se encuentran estacionados. El pan se ha mantenido entre los 3,50 y los 4 pesos el kilo y 10 en el caso de la galleta. Asimismo se han mostrados estables los precios de los enlatados y de las golosinas. En lo que hace a frutas y verduras, aumentó la manzana de buena calidad de 4 a 6 pesos el kilo, el tomate de 4 a 5,50, la naranja de 1,80 a 2,50; y se han mantenido la pera, la banana y lechuga. Por otra parte, bajó la papa, zanahoria y el zapallito de 4 a 1,50. En relación al aceite, se indicó que es uno de los artículos “más difíciles de conseguir”.

A todo esto, algunos almaceneros han decidido viajar a Buenos Aires para proveerse. Explicaron que, de ese modo, se obtienen precios más razonables, lo que les permite fijar el precio del producto y obtener un margen de ganancia que, si bien no es el que se quisiese, les posibilita hacer frente a las obligaciones tributarias.

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