Por la crisis, se venden cada vez menos motos

La venta de motocicletas, uno de los medios de locomoción más utilizados por los trabajadores en Concepción del Uruguay, cayó aproximadamente un 50 por ciento. Los comerciantes adjudicaron las causas del elevado descenso a la crisis nacional e internacional vinculada al incremento de los precios y las restricciones en cuanto a la financiación. Según aseguraron desde el sector, el fenómeno comenzó a notarse con la crisis del campo.
Las ventas de motocicletas -uno de los medios de locomoción utilizados por los trabajadores- disminuyeron en aproximadamente un 50 por ciento en Concepción del Uruguay.

Así lo hicieron saber los comerciantes al consignar con preocupación que esta tendencia comenzó a registrarse con el conflicto del campo y se agudizó en los últimos meses, a causa de la crisis económica internacional, el incremento de los precios y de las restricciones para el financiamiento de la adquisición de este tipo de rodados en el mercado.

Señalaron que ahora se financia hasta en 12 cuotas; es decir en una cantidad menor que la que regía hace un tiempo. “Si para una moto valorada en los 4 mil pesos se ofrecen hasta 12 cuotas, el importe que debe desembolsar el comprador por mes es superior a sus posibilidades”, en el segmento que consume este producto.

Para los representantes del sector, las financieras imponen estos planes de pago y exigen cada vez más requisitos, lo cual se convierte en un obstáculo de difícil superación para quien desee comprar una motocicleta.

Otro problema que se presenta -y que han incidido en la disminución de las ventas- es el endeudamiento que tiene mucha gente. “Algunas personas tienen tres créditos y quieren sacar otro, para adquirir una moto, pero no se los dan”, sentenciaron.

Afectados por el impacto de la recesión, los comerciantes coincidieron en afirmar que, por una cuestión netamente de costo económico, las motos se convirtieron en los últimos años en un medio de locomoción alternativo al automóvil, muy difundido entre la clase media y, especialmente, entre los trabajadores que deben trasladarse hasta las plantas fabriles ubicadas en zonas alejadas.

Eso produjo un crecimiento de motos en la ciudad.existe por lo menos uno de estos vehículos cada dos familias ,y en algunos casos en una misma casa cada integrante tiene la suya. Este fenómeno se ve reflejado en las playas de estacionamiento. La preocupación de los comerciantes es lógica por el perjuicio económico que empiezan a sentir y que no tiene miras de solución.

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