Por la crisis, el único crédito que crece es el descubierto bancario

En el transcurso del año, como opción de préstamos sólo se expandió el adelanto en cuenta corriente
La escasa visibilidad que ofrece la economía argentina; el fuerte recorte que las compañías sufrieron en sus márgenes de ganancia como consecuencia del aumento de costos y la menor actividad, y el mayor nivel de mora y litigiosidad que volvió a exhibir la cadena de pagos derivaron en un fenómeno particular: a la hora de buscar dinero en los bancos, las empresas optan por tomar un tipo de crédito volátil y, habitualmente, caro.

El dato surge del análisis de las estadísticas del Banco Central (BCRA), las que, con datos al 7 del actual, muestran que la única línea de préstamos al sector privado que mantiene cierto dinamismo por la demanda son los adelantos en cuenta corriente.

Mientras el total desembolsado en créditos al sector privado vegeta (el stock se expande apenas 3,3% nominal en lo que va del año, por lo que, en términos reales, en realidad decrece), los montos liberados a través de los adelantos, ya sean preacordados o no, aumentaron 20,7%: pasaron de los $ 15.400 millones de comienzos de año a los $ 18.200 millones de la actualidad, es decir, a un ritmo 6 veces superior al promedio general de los préstamos.

Para los analistas, la demanda empresaria privilegió este tipo de financiación porque es la que mejor se adapta para la actual coyuntura. "Es la que les permite solucionar problemas transitorios de liquidez en momentos en que sus disponibilidades de caja se resintieron por el ajuste monetario que sufrió la economía como consecuencia de la fenomenal salida de capitales, y para adaptarse mejor al estiramiento registrado en la cadena de pagos", evalúa Pablo Lavigne, economista de Datarisk Argentina.

Sin embargo, parte del direccionamiento de la demanda hacia ese tipo de financiación pareció también estar estimulada por los bancos que se muestran reacios a tomar riesgos a largo plazo (algo que también ocurre del lado de la demanda) y que, tal vez por ello, para estimular la colocación de este tipo de préstamos entre clientes de una base ya conocida y precalificada redujeron el costo de esta línea más que la de otras.

Así, por ejemplo, la tasa que los bancos cobran por los adelantos, que estaba en 29% anual a fin de 2008, bajó a 21,75% en la actualidad (se redujo en 7,25 puntos porcentuales), mientras que la de los libramientos contra documentos a sola firma -línea más conocida como de descuento de cheques- cayó del 26,2 al 19,25%, más de medio punto porcentual menos que la anterior, y las cobradas por créditos prendarios o financiaciones con garantía hipotecaria tendieron a subir de medio a un punto porcentual en igual lapso (ver infografía).

"Esta situación revela los problemas que enfrentan las empresas para hacer frente al giro habitual de su negocio y su necesidad de recurrir a las líneas más flexibles, aunque en términos relativos sean costosas", sostiene el economista Gabriel Caamaño Gómez.

De las personas a los gerentes

Otro reacomodamiento se está dando en la segmentación de la demanda. Si se desagrega el total de créditos al sector privado, se observa que, en lo que va del año, mientras las colocaciones destinadas a personas físicas sólo crecieron 1,6%, las orientadas a empresas aumentaron un 4,6 por ciento.

En igual período de 2008 (los siete primeros meses) el comportamiento había sido el inverso: el volumen total había avanzado 13,5%, favorecido por las colocaciones a personas (+20%) antes que por el crecimiento de los comerciales (7,6%).

Este cambio en el mix tiene que ver con el deterioro en las expectativas derivado de la actual percepción de crisis. "Es un problema de confianza. La gente, por el momento, no tiene un horizonte de previsibilidad, por lo que evita endeudarse y reduce gastos", explicó uno de los ejecutivos bancarios consultados.

La encuesta que la Escuela de Economía de la Universidad Católica Argentina y TNS Gallup hacen mensualmente para registrar la opinión de la población acerca de la situación económica actual y futura mostró que 4 de cada 10 argentinos dicen estar económicamente peor que hace un año y 7 de cada diez creen que las cosas pueden seguir igual o empeorar de aquí a fin de año. Esa percepción justificaría una retracción a la que aportaron los bancos al aplicar estándares de crédito más rigurosos en procura de reducir los riesgos de colocación ante un contexto macroeconómico sensiblemente deteriorado.

A las empresas, por su parte, no parecen haberles quedado muchas otras opciones. La marcada poda que enfrentaron en sus márgenes de ganancias (un reciente informe de la Fundación Mediterránea muestra que el resultado operativo de las industrias, por caso, cayó de 15,8 a 4%, lo que hizo nula su rentabilidad) les vedó la posibilidad de seguir financiándose con sus excedentes de caja.

Las encuestas a empresas muestran desde hace casi un año que, contrariamente a lo ocurrido en la época en que la economía se expandía a tasas chinas (y recurrían a la holgura de su propia tesorería para financiarse), los bancos volvieron a ser la principal ventanilla para su atención crediticia, al punto de que hoy explican poco más del 40% de su financiamiento.

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