Crisis, tierras fiscales y amigos, claves de la fortuna de Kirchner

Crisis, tierras fiscales y amigos, claves de la fortuna de Kirchner
Las operaciones se trasladaron de Río Gallegos a El Calafate; cómo los benefició la devaluación
Sacar provecho de las crisis; alquilar casas, departamentos y hoteles en Santa Cruz con ganancias inusuales; invertir en plazos fijos con intereses superiores a los de plaza; comprar en El Calafate terrenos fiscales muy baratos y venderlos caros.

Es la fórmula que, según sus declaraciones juradas, usaron Néstor y Cristina Kirchner para multiplicar más de seis veces su fortuna desde que llegaron al poder, en mayo de 2003. Es la misma que vienen aplicando, al menos, desde 1995, cuando la Presidenta asumió por primera vez un cargo nacional como diputada.

Los datos surgen del análisis cruzado de todas las declaraciones juradas presentadas por la pareja presidencial ante la Oficina Anticorrupción y el Congreso, y de información que obtuvo LA NACION de las dos causas judiciales por enriquecimiento ilícito que se abrieron contra los Kirchner.

Cuando la actual presidenta desembarcó en 1995 en Buenos Aires, tras el primer mandato de su esposo como gobernador en Santa Cruz, la pareja tenía un patrimonio declarado de $ 1.428.548, integrado por 23 propiedades (22 de ellas en Río Gallegos y un departamento en Recoleta), dos autos y plazos fijos por $ 657.355, la mayoría en moneda nacional.

La acumulación originaria la habían hecho antes de entrar en política, durante la dictadura militar: entre 1977 y 1982, durante una crisis inflacionaria, compraron 22 inmuebles en la capital santacruceña, donde se instalaron para trabajar como abogados luego de cursar sus estudios de derecho en la ciudad de La Plata.

Entre 1995 y 2000, el patrimonio de los Kirchner se mantuvo más o menos estable, con incrementos interanuales menores a los $ 160.000. En ese período, con los ahorros del cobro de alquileres y de intereses de los plazos fijos, el matrimonio aprovechó para cambiar uno de sus autos (vendió uno modelo 90 y se compró su primera 4x4, Honda CVX) y para renovar el departamento que usaba Cristina Kirchner en Buenos Aires, siempre en Recoleta.

La crisis de 2001 se convirtió en una oportunidad para los Kirchner. Unos meses antes de que el ministro Domingo Cavallo creara el corralito financiero y de que el presidente Fernando de la Rúa dejara el poder en helicóptero, Kirchner sacó todos sus ahorros del país. Depositó $ 1.815.274 en una cuenta corriente en dólares del Deutsche Bank.

Un año más tarde, superada una de las peores crisis políticas de la historia y tras la devaluación del peso que llevó adelante el gobierno de Eduardo Duhalde, el dinero se había multiplicado.

Los Kirchner ya tenían depósitos bancarios por $ 6.209.991, una buena parte de ellos, $ 4.769.475, aún en el exterior. Su patrimonio, que en 2001 ascendía a $ 2.602.737, en 2002 alcanzó a los 7.314.809 pesos.

En 2001, durante el tercer mandato de Néstor Kirchner en Santa Cruz, la pareja había aprovechado también para comprar su primer terreno en El Calafate, donde años más tarde construyeron su residencia.

En 2002, adquirieron, a razón de $ 77 el m2, el terreno en el que, entre 2006 y 2007, levantarían el hotel Los Sauces, una de sus principales fuentes de ingreso en la actualidad.

Salto patrimonial

En el primer año de Néstor Kirchner como presidente, la pareja trajo los fondos que tenían en el exterior y los depositó en el Banco de Tierra del Fuego. Eran $ 5.848.739. Ese año, el patrimonio de la pareja sufrió una pequeña reducción y quedó en $ 6.851.810. Pero los ingresos de alquileres y de renta financiera le aseguraban un futuro estable.

Aunque el siguiente gran salto patrimonial se vislumbró en la declaración jurada de 2006, que reflejó un crecimiento de los bienes de $ 7.918.562 a $ 12.034.746, la transformación de la fortuna de los Kirchner había comenzado un año antes, con la adquisición de tres terrenos en El Calafate. Eran 60.000 m2 de tierras fiscales que el intendente kirchnerista Néstor Méndez les vendió por $ 322.167, a poco más de $ 5 el m2. Para comprarlos, Néstor Kirchner sacó un crédito en el Banco de Santa Cruz, del Grupo Eskenazi.

En 2006, vendió uno de esos terrenos por $ 1.644.750 para pagar la construcción de Los Sauces, que demandó un total de $ 10 millones. El resto del dinero aún se lo adeuda a Grip SA, la empresa constructora del arquitecto Pablo Grippo, otro de los beneficiarios de la distribución de tierras fiscales en El Calafate.

Ese año, la administración del intendente Méndez le cedió otros tres terrenos, que sumaban 81.874 m2, a cambio de $ 334.982, lo que equivale a $ 4 el m2. Pero las inversiones inmobiliarias no se limitaron a esa ciudad. En sociedad con Austral Construcciones, de Lázaro Báez, levantó 10 departamentos en Río Gallegos.

Con una gran parte de Los Sauces terminado, el matrimonio pudo comenzar a cosechar lo sembrado. Esa inversión disparó los ingresos que los Kirchner recibían por alquileres. De los $ 151.307 que percibían por ese rubro en 2003, pasaron a $ 5.264.105 en 2007 y a $ 10.302.700 en 2008.

Voceros del hotel Panamericano, empresa que gerencia Los Sauces, confirmaron a LA NACION que el año pasado pagaron US$ 210.000 por mes de alquiler, lo que equivale a más de $ 9.500.000 por todo el año. En 2007, la inversión fue un fracaso para Juan Carlos Relats, dueño del Panamericano, según admitieron en la empresa.

Reorientación

Al mismo ritmo, también aumentó el patrimonio, que pasó a $ 17.824.941 en 2007 y a $ 46.036.711 en 2008.

El año pasado, los Kirchner vendieron gran parte de las propiedades que habían comprado en Río Gallegos durante la dictadura y orientaron todas sus inversiones hacia El Calafate, donde adquirieron un nuevo hotel, por intermedio de la empresa Hotesur SA.

Los depósitos bancarios, que en 2003 eran de $ 5.848.739, superaron los $ 32 millones. El rendimiento de esos plazos fijos no podía ser mejor: por los $ 20.210.436 que Néstor Kirchner tiene dólares, recibió $ 3.499.455; por los $ 11.494.167 que tiene en pesos, ganó $ 1.977.467. En ambos casos, el interés superó el 17 por ciento.

La crisis actual puede resultar una nueva oportunidad para los Kirchner. Habrá que esperar la próxima declaración jurada.

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