La crisis también llega a la avenida Alvear

La crisis también llega a la avenida Alvear
Media docena de marcas, incluidas Armani y Ferragamo, cerraron locales por bajas en las ventas y trabas a las importaciones
La crisis no perdonó ni a la avenida Alvear. Con su reciente anuncio de que dejará el país, Emporio Armani se sumó al puñado de marcas que, empujadas por la baja en las ventas y las trabas a la importación en los últimos meses, fueron cerrando sus locales ubicados en la arteria comercial más sofisticada y más cara de Buenos Aires. La lista incluye a La Toscana (indumentaria masculina), Hieber (indumentaria femenina), Ta Te Ti (ropa para chicos) y OR (joyas), mientras que la próxima en seguir sus pasos será Salvatore Ferragamo, que en quince días cerrará su local en la estratégica avenida para concentrar sus ventas en el shopping Patio Bullrich.

Si bien la zona sigue concentrando la oferta de productos de lujo en la Argentina y resiste a la crisis mejor que otras arterias comerciales más populares de la ciudad, la coincidencia de los cierres trajo como consecuencia un escenario impensable seis meses atrás. La avenida Alvear se había convertido en la calle emblemática del modelo de crecimiento poscrisis 2001, ya que su esplendor comercial se explicaba a partir de una combinación de la demanda del público nacional de mayor poder adquisitivo y de los turistas extranjeros del Primer Mundo, que convirtieron a Buenos Aires en uno de los destinos internacionales más buscados.

Gracias a este doble impulso, la avenida vivió un histórico renacimiento comercial y hasta hace muy poco tiempo se podía jactar de trabajar con una ocupación plena. Incluso las marcas que querían instalarse en alguna de sus exclusivas seis cuadras tenían que pagar un precio muy elevado en dólares, al tal punto que en algunos casos muy específicos llegaban a resignar ganancias por una cuestión de imagen.

Hoy, en cambio, en el tramo que va de Montevideo a Ayacucho es posible encontrar cuatro locales en alquiler, a los que hay que sumar un par más de negocios cerrados, aunque los precios de los alquileres siguen estando entre los más altos de Buenos Aires, con valores que pueden trepar a US$ 6000 mensuales por un local de 60 metros cuadrados.

"Acompañando al resto del mercado inmobiliario, la demanda en materia de alquileres en Alvear se resintió desde fines del año pasado, pero el dato positivo es que en las últimas semanas hubo un repunte en las consultas", explicó Roberto Guichon, de la inmobiliaria Guichon Propiedades, que se especializa en la zona.

Burocracia y menos ventas

Cuando Emporio Armani hizo pública su salida del mercado local, en la marca explicaron la decisión a partir de los problemas para continuar con la importación de prendas y las barreras burocráticas locales. En Salvatore Ferragamo coinciden con este argumento, aunque reconocen que también hay una baja en las ventas. "A partir de la crisis internacional, se sintió mucho la caída en la demanda de los turistas extranjeros. El panorama para una marca como Ferragamo, además, es más complicado, porque las trabas para importar son cada vez mayores. Como argentino, no estoy en contra de que se proteja a la industria local al frenar el ingreso de mercadería de China o Brasil, pero nosotros importamos desde Italia y con una calidad de producto que acá no se consigue", explicó Federico Ortega Armas, apoderado legal de la marca en la Argentina.

Sólo mudanzas

En el caso de Ferragamo, y a diferencia de Armani, la despedida de la avenida Alvear no significará la retirada del mercado local de la marca italiana, que seguirá presente en Patio Bullrich, donde incluso prepara su mudanza a un local más grande.

Por su parte, en La Toscana -que a fin de año cerró la tienda que tenía enfrente del megalocal de Emporio Armani- explican su retirada de la avenida Alvear por una cuestión de costos. "La zona es muy cara y la verdad es que no se vende lo suficiente para cubrir los costos de estar en Alvear", explicaron en la cadena, que prefirió concentrar sus esfuerzos comerciales en sus otras cuatro tiendas porteñas.

El diagnóstico es compartido por Georg Hieber, el fundador de la marca de indumentaria femenina Hieber, que el mes pasado decidió bajar las persianas de su tienda de Alvear al 1600. "Nosotros abrimos en marzo de 2006 y tuvimos que enfrentar un último año muy difícil, que comenzó con el conflicto del campo y se potenció con la debacle de los mercados internacionales. Dos crisis en un año es algo muy difícil de aguantar para una marca nueva, aunque igualmente creo que también nos equivocamos con la ubicación. La avenida Alvear es muy complicada comercialmente y más que nada sirve como vidriera", explicó el empresario.

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