De la crisis social al control político institucional

José Alperovich empezará a transitar el jueves su séptimo año de gestión, caracterizada hasta ahora por las obras vecinales. En el horizonte, la principal preocupación es la crisis irresuelta con los profesionales de la salud autoconvocados y su posible evolución social.
2003-2004: la herencia de la desnutrición

El inicio de la gestión de José Alperovich se caracterizó por hacer borrón y cuenta nueva sobre el pasado. Sin embargo, el primer año de su gobierno se caracterizó por la herencia social recibida de manos de su predecesor, Julio Miranda, en particular respecto a los índices de desnutrición.

Este foco de preocupación fue evidenciado reiteradamente. En el balance público de sus primeros 12 meses, realizado mediante una carta enviada a miles de ciudadanos, resaltó que se distribuían a familias carenciadas 97.000 módulos alimentarios por mes. En política de salud, destacó la contratación de 5.000 partos en sanatorios privados para sumar a los 12.000 que se hacían por año en la Maternidad; la compra de 22 ambulancias; la anulación del cobro de los bonos hospitalarios; la atención vespertina en los nosocomios públicos; la decisión de fortalecer con infraestructura 20 Centros de Atención Primaria; el lanzamiento de un plan cuatrienal en el área, y la modificación estructural del Subsidio de Salud para que compita con las obras sociales. El mandatario aseguró que en un año se construyeron seis escuelas y 250 aulas, y se logró la inserción de 15.000 alumnos nuevos. Se designaron 1.300 policías y se adquirieron móviles.

El resumen difundido nada dijo de los choques con el Tribunal de Cuentas por los casos de Oscar Macías (el Estado le pagó un vuelo sanitario pese a no ser afiliado al Subsidio) ni de Walter Ibri (cobro de honorarios por $ 1,5 millón); de la supresión del Consejo Asesor de la Magistratura; de sus roces con el intendente Domingo Amaya ni de los incidentes entre oficialistas en la plaza Independencia, el 9 de julio, durante la visita del presidente Néstor Kirchner.

2004-2005: los albores de la crisis judicial

Hace cuatro años, el gobernador, José Alperovich, aseguró que iba a respetar la independencia del Poder Judicial. El mandatario le reconoció a LA GACETA que el entonces titular de la Corte Suprema, Alfredo Dato, le pidió que interceda ante la Nación por la jubilación anticipada de magistrados. El tema mantiene su vigencia ante la crisis por las vacantes producidas en los tribunales precisamente por el masivo retiro de magistrados.

El gobernador evaluó sus dos años de mandato, pocos días después de que el oficialismo tucumano obtuviera 400.000 votos en los comicios nacionales de 2005. En esa entrevista, ratificó su objetivo de reformar la Carta Magna provincial para poder ser reelecto. En cambio, consideró que era inoportuno comprar un avión sanitario y aumentar los sueldos de los ministros y secretarios. Cuatro veces en la charla negó tener interés en presidir el PJ, y respaldó para el cargo a su vicegobernador, Fernando Juri. Sus objetivos eran que los índices de la mortalidad infantil cayeran de 25 por mil a 15 por mil; la reducción de la pobreza y la mejora en la atención de la salud.

El fuerte desarrollo de la obra pública, con 160 obras terminadas y $ 80 millones invertidos en dos años (más otros $ 174 millones en ejecución), le habían dado la alegría de bajar en forma significa la desocupación. A futuro, tenía previstas 360 obras más, con casi $ 400 millones por gastar. Ninguna era de alta infraestructura. Por el contrario, las prioridades eran (y siguen siendo) pavimento, agua potable, iluminación y cloacas.

"Este es el mejor cargo que me tocó en la vida. Uno no nace siendo gobernador, va corrigiendo errores y a veces mete la pata", admitió.

2005-2006: del "caso Lebbos" a la reforma

El asesinato de Paulina Lebbos en febrero de 2006 y la reforma constitucional concretada en junio signaron el tercer año de mandato de José Alperovich. El crimen generó una crisis en el gabinete (renunció el ministro Pablo Baillo) y en la política de seguridad, que obligó a redefinir objetivos.

La remozada Carta Magna, en cambio, alegró al gobernador. Los 36 convencionales oficialistas (la oposición sólo obtuvo cuatro) modificaron aspectos centrales de la vida institucional: habilitaron la reelección, el aumento de bancas legislativas, el sistema de acople electoral y la creación de un nuevo Consejo Asesor de la Magistratura (CAM), con un diseño que fue judicialmente objetado por el Colegio de Abogados en forma exitosa.

"Todos los indicadores nos marcan que vamos por el camino correcto", fue la reflexión de Alperovich a LA GACETA sobre su gestión, y dio cifras concretas. Destacó la reducción de la mortalidad infantil al 16 por mil, calculó la desocupación en el 10,8%, y reconoció la existencia de 35.000 desempleados (22.000 de ellos tenían entre 18 y 29 años, así que se diseñaron planes especiales para ellos).

En cuanto a la obra pública, mencionada otra vez como un motor central de su Gobierno, resaltó que se invirtieron $ 850 millones en 1.600 emprendimientos, como la pavimentación de 5.000 cuadras; el compromiso de $ 1.370 millones en viviendas; la nueva ruta 38 y el dique Potrero de las Tablas (los datos fueron dados en distintas intervenciones públicas durante ese año). Además, prometió la reactivación del tren entre la capital y Concepción para 2007.

La ruptura de Alperovich con su vicegobernador Fernando Juri se hizo patente, con vistas a los comicios del año siguiente.

2006-2007: récord de votos por la reelección

El 29 de octubre de 2007, José Alperovich protagonizó un hecho histórico: fue el primer tucumano en jurar por segunda vez consecutiva como gobernador. En agosto de ese año había aplastado a la oposición en las urnas, al conseguir el 78,1% de los votos emitidos (520.547 sufragios).

"Con tanto poder, debo autolimitarme", le confesó a LA GACETA antes de comenzar su segundo período (secundado ahora por su ex ministro de Salud, Juan Manzur, como vicegobernador). A principios de ese año, las urnas ya le habían dado una alegría, cuando su esposa, Beatriz Rojkés, se impuso en la interna del Partido Justicialista a Fernando Juri.

En su mensaje de reasunción del cargo, en un teatro San Martín colmado y con gran movilización en las calles adyacentes, Alperovich resumió los logros de sus primeros cuatro años: la desocupación estaba en el 8%; se habían dado de baja 60.000 planes de Jefes y Jefas de Hogar Desocupados porque habían encontrado trabajo; la pobreza había retrocedido al 45% y la indigencia, al 16%; la red de agua potable llegaba a 250.000 habitantes; la mortalidad infantil era del 11 por mil, y 100 escuelas y 1.800 aulas eran flamantes.

El gobernador reiteró que sus objetivos en la obra pública estaba orientado a la mejora en la calidad de vida de los vecinos antes que en los grandes emprendimientos. Por eso, las prioridades ratificadas fueron pavimento, iluminación, agua potable, cloacas y atención de la salud en los CAPS. En temas productivos, destacó la importancia de que comience la elaboración de biocombustibles a partir de la caña de azúcar, como una apuesta estratégica para el mejoramiento de la economía provincial.

2007-2008: el erario comienza a flaquear

Los festejos del quinto año consecutivo como gobernador de José Alperovich estuvieron parcialmente empañados por la crisis económica mundial que impactaba fuertemente en las finanzas y en las previsiones de ingresos.

Ya los primeros meses de la gestión como Presidenta de Cristina Fernández de Kirchner habían demostrado un inusual nivel de conflictividad. Los choques con los sectores productivos del campo por el intento de gravar los ingresos excepcionales por las exportaciones de granos, pusieron a Alperovich en una difícil situación. Pero en octubre de 2008, sus preocupaciones oficiales giraban alrededor del diseño de planes para evitar la pérdida de fuentes de trabajo y la caída de la recaudación fiscal por la recesión.

"Veo expediente por expediente, y donde puedo ahorrar, lo paro", le dijo a LA GACETA al justificar la aplicación de ideas conservadoras. Aseguró que iba a centrar su labor en la atención de los principios indelegables del Estado: salud, educación, seguridad y justicia, a los que sumó la ejecución de obra pública con inversión estatal como forma de paliar la caída de empleos privados.

Para la prueba electoral de 2009, Alperovich confirmó a su esposa, Beatriz Rojkés, como cabeza de fórmula para el Senado aunque dejó en la nebulosa el resto de los nombres para el Congreso. Tras afirmar que toda gestión extensa sufre un desgaste muy grande, señaló que su expectativa para los comicios era la de obtener el 50% de los votos, porcentaje que consideró una gran elección (el cálculo se cumplió ocho meses después, cuando el Frente para la Victoria obtuvo el 50,5%). Además, relativizó su posible postulación para la reelección en 2011.

2008-2009: sólo quiere rodearse de fieles

Este año se presentó con sinsabores para el gobernador José Alperovich. La caída de casi 28 puntos entre el mejor resultado electoral de la historia provincial (su reelección en agosto de 2007) y el 50,5% que logró el oficialismo en los comicios nacionales de junio, encendieron luces de alarma en el tablero de la Casa de Gobierno.

Rápidamente, el mandatario buscó reordenar las piezas y tratar de asegurar un segundo tramo de esta gestión rodeado de seguidores indiscutiblemente confiables. El encolumnamiento del intendente Domingo Amaya detrás suyo, como consecuencia de la crisis con el diputado nacional Germán Alfaro, colabora con la idea de clarificar el panorama con la cabeza puesta en 2011. Cedió a Juan Manzur a la Nación después de asegurarse de que seguiría teniendo bajo control la Legislatura, pese a las reiteradas versiones de ruptura en el bloque oficialista (nunca concretada).

Las opciones políticas electorales no lo alarman. Confía en que la oposición del Acuerdo Cívico y Social, que lidera el radicalismo, se consolidará pero sin posibilidades de desplazarlo, y que el peronismo disidente no podrá unificarse en una sola voz que le haga sombra. La llegada de Antonio Estofán a la presidencia de la Corte Suprema de Justiciafue celebrada: los une una pública amistad. En contraposición, el Gobierno enfrenta un largo conflicto con los profesionales de la salud autoconvocados, cuyos reclamos y movilizaciones no muestran signos de debilidad.

Las líneas centrales de su gestión no se alterarán, pero tendrá un alivio: la Nación habilitó la posibilidad de que las provincias puedan incrementar considerablemente su endeudamiento, lo que le permite soñar con recursos para recuperar el ritmo de la obra pública.

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