La crisis se siente en las provincias

Aunque muy lejos de Wall Street, donde empezó la debacle financiera global, el interior del país ya está afectado por la baja en la actividad económica
A casi tres meses de la caída del banco Lehman Brothers, que desató el crac financiero en Estados Unidos y que rápidamente se expandió por todo el mundo, ya no queda prácticamente nadie que dude acerca de que el impacto de la crisis lo sufrirán en mayor o menor medida todos los argentinos, aún aquellos que nunca en su vida sintieron nombrar de los bancos de inversión de Wall Street.

La primera reacción del Gobierno de la presidenta Cristina Kirchner fue intentar minimizar la crisis señalando que se trataba de un problema exclusivo de los países centrales.

Sin embargo, hoy los efectos del derrumbe del sistema financiero internacional están llegando a prácticamente a todas las provincias y economías regionales de la Argentina, desde los aserraderos de Misiones hasta los hoteles de El Calafate, pasando por los productores sojeros de la Pampa Húmeda, los yacimientos mineros de San Juan, las terminales automotrices radicadas en Córdoba, los ingenios tucumanos y las plantas procesadoras de langostinos de Chubut.

La primera señal de que la Argentina no está, al menos en este aspecto, fuera del mundo llegó con la caída en los precios internacionales de algunas commodities como la soja, el petróleo o el cobre que son claves no solo para la balanza comercial del país sino también para las economías de muchas provincias argentinas. Los precios de estos productos se desplomaron como consecuencia de una retracción en el consumo de todo el mundo. Y las economías regionales ya están sintiendo la baja.

"La especialización de las economías regionales hacia la explotación de sus dotaciones naturales de recursos sin duda favoreció el crecimiento de las economías gracias a los altos precios de las exportaciones, pero estos ingresos se ven revertidos en períodos de precios relativos más deprimidos", advierte Horacio Lazarte, economista del estudio Abeceb.com.

La caída en el precio de la soja ?que desde julio acumula una baja cercana al 30% en el mercado argentino y del 50% en los principales mercados internacional? tiene un impacto directo en las economías de las provincias más dependientes del complejo oleaginoso como La Pampa, Chaco, Entre Ríos, Buenos Aires y principalmente Santiago del Estero y Santa Fe.

Estas dos últimas son, por lejos, las provincias que muestran una mayor "soja-dependencia", ya que más del 40% de sus exportaciones están concentradas en el cultivo que la Presidenta definió, en pleno conflicto con el campo, como un simple yuyo.

"El impacto provocado por la caída en los precios internacionales de los granos no va a ser igual en todo el país y se va a sentir con especial fuerza en las zonas más alejadas de la Pampa Húmeda. En otras palabras, el panorama es mucho más complicado para un productor de Santiago del Estero que para uno de Pergamino", señaló Fausto Spotorno, economista del estudio que dirige Orlando J. Ferreres.

En el caso de las provincias de la pampa húmeda el impacto no sólo llegará por la caída en los precios de los granos, sino también por el lado de los productores ganaderos y lecheros, para los cuales los problemas no comenzaron con la crisis de las hipotecas subprime .

"La situación para los ganaderos y los productores lecheros es mucho más delicada porque la crisis los agarra mucho peor parados que a los sojeros, básicamente porque ya venían arrastrando problemas previos a la caída de los precios internacionales", explicó Spotorno.

A grandes rasgos, se puede decir que los productores ganaderos y lecheros enfrentan una verdadera tormenta perfecta, ya que a las dificultades anteriores a la crisis financiera internacional, como las restricciones para las exportaciones y los controles de precios en el mercado interno que aplica del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, ahora se suman la fuerte caída en los valores internacionales de la carne y la leche y el cierre de algunos mercados internacionales, como el ruso.

El petróleo, abajo

El derrumbe del precio internacional del crudo también tuvo un impacto casi inmediato en las provincias petroleras, grandes beneficiadas de los precios récord que se dieron hasta mediados de este año.

"Neuquén es la más sensible por su alta concentración en las exportaciones de petróleo y sus derivados", destacaron en la consultora Abeceb.com. De hecho, un estudio realizado por la consultora indica que el 77% de las exportaciones neuquinas están concentradas en este rubro, mientras que en los casos de Salta, Santa Cruz, Chubut y Tierra del Fuego su incidencia también trepa por encima del 30 por ciento.

Junto con el petróleo, las provincias patagónicas también están sufriendo una retracción en los ingresos que genera la pesca, debido a la menor demanda externa. Según fuentes gremiales, en la industria pesquera de Chubut se producen 80 despidos por mes y en noviembre cerró sus puertas una de las principales plantas procesadoras de pescado de Puerto Madryn, como consecuencia de la caída en la caída de algunos contratos de exportación y la falta de langostinos en el Golfo San Jorge.

Los problemas que enfrenta la industria pesquera también se hicieron sentir en Mar del Plata, a tal punto que Cristina Kirchner tuvo que anunciar la última semana la asignación de líneas créditos especiales para las empresas del sector que se comprometieran a mantener su personal. El jueves, la Presidenta dijo que se destinarían 80 millones de dólares para prefinanciar a las industrias ligadas al sector. "Esta es una crisis que no generamos nosotros, pero es nuestra responsabilidad, la de los empresarios y la de los gremialistas conservar la actividad laboral", dijo entonces Cristina Kirchner.

La caída en los precios de las commodities no es el único fantasma que acecha a los gobernadores argentinos. Provincias que históricamente se jactaron de contar con polos industriales consolidados también enfrentan un escenario mucho más complicado que el que vislumbraban hace tan sólo unos meses, cuando las hipotecas subprime no eran consideradas malas palabras en Wall Street.

La primera industria local en sufrir el impacto de la crisis internacional fue la automotriz, una de los principales motores de la reactivación económica de los últimos años.

Las terminales y las empresas autopartistas radicadas en Córdoba, uno de los polos de la actividad, reaccionaron con una ola masiva de despidos y suspensiones -en total, ya son más de 1000 los operarios afectados- ante el derrumbe de las ventas de unidades cero kilómetro en octubre, que registraron una caída interanual del 26 por ciento.

En muchos casos, las automotrices decidieron dar marcha atrás con los despidos, presionadas por los gobiernos nacional y provincial, aunque las empresas reconocen que la estructura productiva actual está sobredimensionada para la demanda interna y externa proyectada para 2009.

En Río Negro, las principales industrias, como la fruticultura y el turismo, también se preparan para una temporada y un año muy complicados.

Ante una caída en los precios internacionales y en las divisas que aporta el turismo internacional. En la provincia temen que el mayor impacto se vea en el empleo temporario en las empresas empacadoras de fruta de manzanas y peras que son contratados en el período diciembre-abril y el propio ministro de la Producción de Río Negro, Juan Accatino, reconoce que se viene "una temporada complicada"

Menos flujo de turistas

Para Bariloche y el resto de los destinos patagónicos más buscados por los extranjeros, la situación se complica a partir de que espera un menor flujo de turistas brasileños, norteamericanos y europeos.

"La Patagonia va a sentir la crisis internacional básicamente porque se trata de una industria muy procíclica con la marcha de la economía mundial", advierte el economista Camilo Tiscornia, de la consultora Castiglioni & Tiscornia.

La primera señal de alarma para la industria turística llegó con los datos de Global Refund, la empresa que opera el sistema de devolución del IVA a los turistas extranjeros.

Según la firma, en octubre, las compras de los extranjeros en los comercios argentinos cayeron un 27% si se toma en cuenta la medición interanual, con picos del 33% y 34% en los casos de los turistas brasileños y españoles, respectivamente.

En San Juan, la crisis llegó por el lado de la minería, ya que se paralizaron por completo los proyectos de exploración y se retrasó el inicio de la etapa de producción del segundo emprendimiento aurífero de la provincia, la mina Gualcamayo, propiedad de Yamana Gold. La actividad había repuntado en los últimos años, especialmente en las localidades del interior de las provincias donde se ubican los yacimientos. Datos extraoficiales hablan de suspensiones y cesantías en el sector que alcanzan a 220 trabajadores.

La industria vitivinícola, en cambio, todavía no sintió la caída en las ventas, pero las bodegas de las grandes provincias productoras -Mendoza, San Juan, Salta, La Rioja- temen una retracción de la demanda en 2009 en los principales mercados compradores del vino argentino como los Estados Unidos, Inglaterra y Brasil.

Más al Norte, provincias históricamente más postergadas como Misiones y Corrientes también enfrentan un panorama más que complicado, especialmente a partir de la crisis que enfrenta la industria forestal.

En la Asociación de Productores, Industriales y Comerciantes Forestales de Misiones reconocieron que en su sector ya hubo más de 1000 despidos, como producto de una caída de hasta el 50% en los niveles de producción en los aserraderos provinciales, lo que deja en claro que el eco de la caída de los lejanos bancos de Wall Street llegó hasta los rincones más recónditos de la selva misionera.

50%

Caída del precio de la soja

* La cotización de los granos registró una fuerte baja en los mercados internacionales desde julio pasado.

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