Por la crisis, Siderar quiere despedir a 2.400 trabajadores en San Nicolás.

La UOM y la Uocra mantenían reuniones en el Ministerio de Trabajo con directivos de la empresa, controlada por Techint, aunque hasta ayer eran infructuosas.
Unos 2.400 trabajadores de la planta que la Siderar tiene en San Nicolás podrían perder sus empleos en breve, de no prosperar las intensas negociaciones que sindicalistas y directivos de Techint, controlante de la siderúrgica, mantuvieron ayer y anteayer en el Ministerio de Trabajo.

Los operarios pertenecen a los gremios de Metalúrgicos (UOM) y Construcción (Uocra) y fueron contratados por Siderar para las reformas en el Alto Horno 1 de fundición de la planta de San Nicolás. La caída de la actividad por la crisis global, indicaron fuentes de la empresa, frenó esas obras y los despidos serían inminentes.

Según el sindicalista de la Uocra Mario Almirón, los primeros telegramas de despido podrían llegar entre hoy y el lunes e involucrarían a 1.000 trabajadores, 800 sindicados en la Uocra y otros 200 metalúrgicos. Muchos de ellos se encuentran de vacaciones, debido a la paralización de la obra.

Los 1.400 operarios restantes podrían seguirlos en marzo, de no mejorar la situación ni prosperar las negociaciones.

“Los directivos de Techint argumentan que no tienen caja para continuar la obra y que los 1.400 empleados que quedan los mantendrán sólo hasta marzo; rechazaron todas las alternativas brindadas tanto desde los gremios como desde el Gobierno”, afirmó el secretario de prensa de la UOM Seccional San Nicolás, Luis Sánchez, según cita el diario rosarino La Capital.

Fuentes de la empresa consultadas por El Cronista confirmaron las negociaciones en el Ministerio de Trabajo, aunque dijeron que es “muy prematuro” confirmar la situación de los obreros y aclararon que se trata de empleados contratados específicamente para las obras paralizadas. Según los sindicalistas, los directivos de Techint están intransigentes y rechazan las propuestas de los gremialistas y las de los funcionarios nacionales.

La situación se precipitó en los últimos días, aunque sindicalistas y directivos de la empresa mantienen conversaciones periódicas desde diciembre. El miércoles, un comunicado conjunto de la UOM y la Uocra alertó sobre la inestabilidad laboral de los contratados, aunque entonces hablaba de “información extraoficial”.

Por eso, solicitaron una audiencia conciliatoria en el Ministerio de Trabajo. El miércoles mismo, la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, y representantes de Siderar y de los trabajadores se reunieron por espacio de cinco horas sin llegar a ninguna solución. Esto se repitió ayer. Al cierre de esta edición, ninguno de los negociadores de la cartera atendió los llamados de El Cronista.

Siderar, la mayor empresa siderúrgica del país, emplea a unas 5.000 personas en sus nueve centros distribuidos en distintas zonas del país. La importancia de su planta de San Nicolás para esa ciudad es tal que el Consejo Deliberante pidió una urgente solución al conflicto.

En el peor momento

La apremiante situación de los trabajadores de Siderar se conoce en momentos en los que comienza a instalarse la puja salarial en la agenda y mientras Gobierno hace desesperados esfuerzos por evitar la suspensión y el despido de personal, debido a que la crisis global provocó una caída en todos los índices de actividad y muchas empresas acudieron o podrían acudir al recorte de empleados.

Todos los anuncios realizados por la presidenta Cristina Fernández de noviembre a esta parte destinados a aliviar la situación de las empresas e impulsar la actividad tuvieron como requisito a los beneficiarios la no suspensión ni despidió de trabajadores.

Fue la condición que impuso en sus anuncios ante la UIA en la Conferencia Anual de la entidad, en noviembre último y que repitió el martes, cuando extendió los reintegros a los bienes de capital.

Un relevamiento de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) concluyó que al menos 47.418 trabajadores afectados fueron afectados por despidos, suspensiones, adelanto de vacaciones, inestabilidad laboral y recortes de jornada.

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