Por la crisis y la sequía, las ventas de campos cayeron 30%

Por la crisis y la sequía, las ventas de campos cayeron 30%
Según los operadores, también influyeron la falta de reglas claras y el éxodo de inversores a otros países
El mercado de compraventa de campos en la pampa húmeda se despide de 2009 con una fuerte retracción en las operaciones que, según pudo relevar LA NACION, promedia el 30 por ciento. La falta de reglas de juego estables para la producción, la preferencia de los inversores por adquirir tierras en otros países, como Brasil y Uruguay, la continuidad de la sequía y precios que no bajaron, contra la expectativa de compradores que querían adquirir a menores valores, terminaron de definir un año con menos negocios.

Paradójicamente, pese a que cayeron las operaciones, los especialistas del sector destacan que los buenos campos agrícolas de la zona siguen con precios estables. En Pergamino, una de las zonas más ricas, según la Compañía Argentina de Tierras (CAT), la hectárea promedia los 12.000 dólares.

"Este año se hicieron muy pocas operaciones. Esto se explica leyendo los diarios todos los días. La motivación por invertir es cero, porque hay cambios de reglas de juego todos los días y la sequía también hace lo suyo, desalentando negocios", comentó Eduardo Fitz Gerald, director de Compañía Argentina de Tierras.

Si bien el promedio de venta de campos da una merma del 30%, entre las distintas fuentes consultadas, para Fitz Gerald el mercado "cayó como mínimo un 50% en cantidad de operaciones".

Marcos Lanusse, director de Madero & Lanusse, tampoco tiene dudas de que hubo menos operaciones. "Notamos, sobre la base de las conversaciones con nuestros colegas y lo que hemos vivido en nuestros escritorios, que la actividad tuvo una fuerte merma en el primer semestre del año. En el segundo semestre se recuperó algo, pero sin llegar a mostrar fluidez", dijo.

Lanusse afirma que la reducción en los negocios fue del 40 por ciento. Según su evaluación, "las malas políticas agropecuarias del Gobierno desalentaron inversiones". Además, muchos compradores que aguardaban una baja de precios al parecer fueron postergando decisiones al observar que eso no ocurría.

Mariano Maurette, responsable de la sección Campos de Alzaga Unzué & Cía., coincidió con el tono que tuvo el mercado. "El número de operaciones ha decaído. Posiblemente esté por debajo de la mitad del año anterior", afirmó.

Para Maurette, la sequía tuvo "una gran incidencia en este fenómeno", junto con la incertidumbre de las políticas para el sector. Alejandro de Elizalde, director general de la firma Elizalde, Garrahan & Cía., sostuvo que en su caso hizo un 20% menos de operaciones. Y Pedro Nordheimer, de la inmobiliaria que lleva su apellido, admitió que se facturó menos. "En mi caso estamos casi con las mismas operaciones que el año pasado, pero la facturación cayó un 40% porque se vendieron campos de explotaciones chicas", señaló.

Si bien se redujeron los negocios, lo llamativo es que, según los especialistas, los precios de los buenos campos de la pampa húmeda no bajaron. "Están estables", resumió Nordheimer.

Valores sostenidos

En la visión de Fitz Gerald, esta situación de menos ventas pero valores "sostenidos" para las tierras de la pampa húmeda tiene explicaciones concretas. "No bajan porque la gente no está dispuesta a vender, no tiene necesidad de vender o no visualiza otras inversiones", apuntó. "Se había generado una expectativa de una posible baja, pero eso finalmente no ocurrió", argumentó Maurette.

De todos modos, igual parecen ofrecerse campos a menores precios que en 2008. Guillermo Villagra, socio del grupo inversor Openagro, contó que la firma está analizando la compra de tres campos que "están más baratos hoy que hace un año". Según Villagra, "los campos han bajado un 15-20%, salvo los de categoría premium, de la zona núcleo -norte bonaerense-, que siguen casi con los mismos precios".

Otro punto que a fines de cada año evalúan los operadores es la participación de los inversores extranjeros. En este contexto, para Lanusse, por las "pésimas políticas agropecuarias de este gobierno" muchas grandes inversiones originalmente previstas para la Argentina terminaron concretándose en países como Brasil o Uruguay.

Según Fitz Gerald, en abril y mayo de este año hubo consultas de inversores interesados en armar fondos para producir, "pero terminaron yendo a Uruguay y Brasil, donde hay mayor seguridad jurídica y reglas más claras". En rigor, hasta grandes empresas de siembra con sede en la Argentina, como Los Grobo, El Tejar, MSU, Cresud y Adecoagro, cada vez apuestan más por otros países.

Con todo, hay matices en el mercado. Según De Elizalde, los inversores externos "no dejan de consultar por la Argentina". Explicó que eso ocurre porque la tierra es un refugio para invertir. Para este operador, los extranjeros hoy tienen un 15% de participación en el mercado total de las operaciones, contra un 7 por ciento de otras épocas.

Como dato, la firma que dirige De Elizalde recientemente intercedió en la venta a unos industriales italianos de un campo de 600 hectáreas ganaderas en San Vicente. Los inversores pagaron 8 millones de dólares por una explotación con un casco importante.

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