Crisis, sequía y éxodo en el norte santafesino

La crisis encendió luces de alarma por el despoblamiento en varias regiones del norte provincial. Productores y trabajadores abandonan el campo y emigran a los pueblos y ciudades.
La palabra despoblamiento salpica todos los relatos, como si ya dejara de ser una amenaza futura y se transformara en un presente palpable, crudo, en el norte provincial. Es un nuevo eslabón de la crisis, un desenlace, que muchos reconocen hasta natural. Se regalaron, malvendieron o murieron más de 500 mil vacas este año, y de los campos donde antes pastaba el ganado emigran los trabajadores rurales, que tras una sequía de más de dos años –la más fuerte de los últimos cien– empiezan a irse, primero, hacia los pueblos más cercanos, y después, hacia las ciudades más importantes, como Reconquista, Rafaela, Santa Fe y Rosario. "Es un recorrido inevitable, pero al hombre de campo no le es fácil adaptarse a la vida urbana. Es difícil imaginar que un tipo que manejaba 1.000 hectáreas pase a atender un quiosco", apuntó Alejandro Laite, de la Sociedad Rural de Tostado.

Un relevamiento que realizó el Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec) advierte que el déficit poblacional empieza a sentirse cada vez con más fuerza en el norte santafesino. De acuerdo a las estimaciones del organismo oficial, en 2015 en el departamento 9 de Julio –que posee una superficie de 16.870 km², casi diez veces más que el departamento Rosario– estarán asentadas 29.715 personas. Si las estimaciones se confirman, en 24 años –contando a partir del censo nacional de 1991– la población sólo habrá crecido en 2.430 personas. Hay localidades como Pozo Borrado, Montefiore, San Bernardo y Esteban Rams, donde –de acuerdo al Ipec– la tasa será decreciente. La situación es similar en otros departamentos de la región, como Vera y San Cristóbal. En este último, por ejemplo, hay pueblos que se convertirán en fantasmas. En Portugalete, donde el censo que se hizo hace 18 años dio 320 habitantes, quedarán 55.

ÉXODO. El norte provincial vive una crisis aparte del resto del sector agropecuario, que sigue empecinado en mantener agitado el conflicto por las retenciones. En los departamentos 9 de Julio, Vera, General Obligado y San Cristóbal, mantener el ganado significa para los productores cargarse de deudas. Por eso, las opciones están bien definidas: a los animales que resisten la escasez de agua, si su dueño tiene algo de espalda económica, se los traslada a tierras del sur, donde la sequía golpeó menos; al resto de las vacas se las malvende a precios ínfimos. Llegó a pagarse a 60 centavos el kilo de ternero vivo. De esa forma, desapareció la mitad del ganado del departamento 9 de Julio, según calculan en la Sociedad Rural de Tostado. "Nosotros le decimos que se carancheó el ganado. Vendedores inescrupulosos que ante la situación desesperante ofrecen precios viles", admite Laite. Un consignatario de hacienda de Tostado confió que uno de que los que está comprando grandes extensiones de tierra y ganado es el ex intendente de la localidad bonaerense de José C. Paz, Mario Issh.

El éxodo desde el norte hacia otras latitudes encendió luces de alarma en varias ciudades, que tienen que hacer frente a un aumento de la demanda social. En Tostado, el intendente Enrique Fedele dispuso la emergencia social, un eufemismo que sólo sirve para rotular la gravedad de la situación.

El funcionario consideró que durante los últimos meses la situación "empeoró aún más". Las escasas lluvias que cayeron en la zona no alcanzaron a compensar el déficit hídrico (calculado en 2.500 milímetros), y la desaparición de ganado creció aún más. "Acá la única industria que hay es el campo, y sobretodo la ganadería. Y todo está muerto a causa de esta sequía devastadora", señaló el intendente del Frente para la Victoria, quien no repara en críticas contra el gobierno provincial, cuya ayuda "ha sido insuficiente desde todo punto de vista". "No paran de venir familias enteras de los campos que se han quedado sin trabajo. Están cuatro o cinco días tratando de conseguir trabajo, pero es muy difícil que esto ocurra porque el comercio y el sector de servicios también está totalmente parado. Después de unos días, la gente se va a otras ciudades más importantes", aseguró Fedele.

"Los peones están todos en el pueblo. Mucha gente vendió hasta los caballos. Los campos están quedando desiertos, no sólo sin trabajadores, sino también sin productores. A los peones se los ayuda con un bolsón de comida. Pero eso se le da por única vez. Después se van", contó el intendente.

"La Municipalidad está sobrepasada por la asistencia, como así también el Samco, donde no dan abasto en la distribución de medicamentos", agregó. Y contó que el drama lo ha vivido en carne propia. Además de político, Fedele es productor agropecuario, pero en los últimos meses se ha visto obligado a vender el 60 por ciento de la hacienda, porque "no la podía mantener".

Carlos Sartor, secretario de Desarrollo Agropecuario, Agroalimentario y Biocombustibles, admitió que "mucha gente está abandonando los campos, porque no puede sostener la cría de ganado. La situación es complicada".

"Este fenómeno de despoblamiento se agudizó durante los últimos meses como consecuencia de la sequía que ya lleva casi tres años. Se produce la venta forzosa de hacienda porque no hay agua ni pasto para que el ganado subsista. El último informe más objetivo que tenemos, que surge de las vacunaciones que se hicieron a fines de 2008, arrojó que la cantidad de ganado se redujo en unos 550 mil animales con respecto al año anterior. Calculamos que la mortandad superó las 300 mil cabezas sólo en 9 de julio y Vera", calculó Sartor.

FUTURO OSCURO. Si el presente es duro, el futuro puede ser mucho peor. En una nueva reunión de la Comisión de Emergencia Agropecuaria, que se llevó adelante en la sede del Ministerio de la Producción, la especialista del Servicio Meteorológico Nacional Liliana Núñez trazó un panorama desalentador para los departamentos 9 de Julio y Vera, actualmente los más afectados por la sequía. A causa del fenómeno del Niño habrá lluvias normales en la provincia, a excepción de estos dos departamentos, donde –de acuerdo a los pronósticos- no caerá una gota. "La situación tiende a complicarse a nivel climático sobre todo en la zona oeste de 9 de Julio y Vera", alertó Juan José Bertero, ministro de la Producción.

TREN AGUATERO. El gobierno provincial inauguró dos hospedajes bovinos en Gato Colorado y San Bernardo, con capacidad para albergar unos 800 terneros. El objetivo es evitar que la pérdida se incremente. Otra idea que está terminando de delinear el Ministerio de Aguas y Servicios Públicos es poner en marcha un tren aguatero por la traza del Belgrano Cargas. Hugo Orsolini, Secretario de Aguas, adelantó que el tren contará con cinco vagones, que irán descargando el agua en las distintas estaciones de esta línea férrea.

Orsolini apuntó que con la implementación de este tren, que carga unos 150 mil litros, la idea es llevar agua hacia el extremo norte, donde la sequía es mucho más aguda. También se está implementando un sistema de presas para bombear agua hacia la zona de Villa Minetti.

Las cerealeras se ríen del paro

El séptimo paro agropecuario no le movió un pelo a los exportadores. Un termómetro para medir el impacto de la medida de fuerza es el ingreso de camiones a las terminales portuarias, ubicadas entre Timbúes y Villa Constitución. El viernes pasado, descargaron granos 3.995 vehículos, un 9 por ciento más que el día anterior, cuando comenzó a ponerse en marcha el paro dispuesto por la Mesa de Enlace. Las cerealeras tuvieron el viernes más actividad que en 2004, cuando los chacareros estaban felices con el precio de la soja. El 28 de agosto de 2004 entraron 2.464 camiones a los puertos. Así, los controles que instaló Federación Agraria en Firmat, Chabás, Maciel, Armstrong y Rufino, entre otras localidades santafesinas, pareció no funcionar muy bien. Ulises Forte, el vicepresidente de la entidad rural, dijo que "el paro es contra la concentración de la riqueza".

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