La crisis, la sequía y la escasa actividad agraria acentuarían la caída de ventas de combustibles.

Tal como viene ocurriendo hace unos cuantos meses a nivel nacional, en Formosa la recesión frena el desarrollo e impulsa a la gente a ahorrar más, lo que se traduce en menos ventas no sólo de rubros indispensables, sino y principalmente de un producto que marca la sensibilidad económica de las regiones: el combustible.
Ya el mes pasado desde la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (Fecra) habían alertado por una caída del orden del 10 por ciento en la venta de combustibles a escala nacional, aunque puntualizaron que la caída es más pronunciada en el interior del país. Se estima que la reducción de la actividad de las estaciones de servicio en la provincia llega al 20 por ciento.

Rentabilidad

En esa línea, desde el sector advirtieron que la caída en la rentabilidad a nivel país, está ocasionando el cierre de una estación de servicio por día. Advirtieron que la situación aún no se profundizó en las provincias, pero señalaron que de no concretarse medidas a corto plazo, podría registrarse varios cierres a nivel local.

Como provincia afectada, Formosa estaría con niveles de descenso en la demanda del 20 por ciento, producto de la escasa actividad agraria.

A raíz del poco movimiento productivo que evidencia el campo, el gasoil aparece como el combustible más afectado por las bajas ventas.

"La crisis internacional ya se siente claramente en todos los aspectos económicos. Cada vez es más notorio el freno en las distintas áreas de producción", contó un estacionero.

Crisis

Es así que la fuerte desaceleración de la actividad económica y el consumo repercutió en la venta de combustibles. En líneas generales, aunque sin datos oficiales, la demanda global de nafta y gasoil habría caído un 3% en enero con relación al año anterior a nivel país.

En algunos casos, incluso se remarcó que en estos días ese combustible sobra para la demanda, cuando usualmente no alcanzaba para abastecer el mercado interno y había que importarlo. Esta situación la adjudicó, "básicamente", al parate del sector agropecuario.

La sequía y el freno de la actividad agropecuaria redujo fuertemente el dispendio del gasoil. Las petroleras se quejan de que "hay una retracción porque cayó fuerte la demanda del sector agropecuario y transportista", y en especial de camiones.

El fenómeno no parece estacional.

Sería, más bien, una tendencia que va a continuar con los vaivenes de la economía. "Esto es el principio, el coletazo se va a sentir más adelante", previó otro dueño de estación.

En el sector se observó una caída desde noviembre del año pasado, en coincidencia con la merma de la actividad económica en general. Pero las ventas de combustibles ya habían experimentado una desaceleración importante a partir del conflicto con el campo, que luego se acentuó con la desaceleración económica que siguió a partir de septiembre.

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