"La crisis se profundizará en 2009"

Lo advirtió el economista jefe del brasileño Banco Itaú; menos competitividad y falta de confianza afectan al país
SAN PABLO (De un enviado especial).-La desconfianza externa e interna y la estrategia cambiaria gradualista son componentes centrales de un perjudicial cóctel que hará que a la economía argentina le resulte más complicado salir de la crisis en la que se hundió todo el mundo en la última parte de 2008 y "que se prolongará y profundizará en la primera parte de 2009".

Es el pronóstico que trazó el economista peruano Tomás Málaga, un admirador de su par argentino Guillermo Calvo (a quien considera candidateable al Nobel) y jefe de estudios económicos del poderoso holding bancario brasileño Itaú, en una charla que mantuvo en pleno centro financiero de esta ciudad con los principales medios de prensa de Chile, Uruguay, Paraguay y la Argentina.

Málaga repitió el mensaje que horas antes habían dado los ejecutivos representantes de las familias accionistas del banco que, tras la absorción del Unibanco, quedará posicionado como el mayor grupo financiero del hemisferio sur.

Sostuvo que una adecuada y rápida devaluación de las monedas regionales es la receta más adecuada para compensar los efectos de la caída que en los últimos meses sufrieron los precios de sus exportaciones, en especial porque esa situación se prolongará y agudizará en los próximos meses. Vaticina una baja extra de "hasta 40% en los precios de algunas commodities " y predice para la soja un nivel que fluctuará entre "200 y 250 dólares la tonelada" (hoy en US$ 310) pese a que hasta hace pocos meses era parte del batallón de analistas que suscribían que los precios de los alimentos (granos, más específicamente) se mantendrían relativamente al margen de esta crisis. "Me equivoqué", acepta ahora.

"Una devaluación -explica- compensa en parte los márgenes de rentabilidad del exportador en una época en la que colocar productos en el exterior será mucho más difícil", apuntó. Y en este sentido juzgó acertada la estrategia cambiaria de Brasil, Chile y Uruguay y desacertada la de la Argentina y Venezuela. En el último trimestre, el peso argentino se devaluó frente al dólar la mitad de lo que lo hizo su par uruguayo (11% contra 22%), y mucho menos que el peso chileno (26%), el mexicano (29%) y el real brasileño (41%).

"Hay un montón de cosas que pueden hacer para contrarrestar esa situación, como por ejemplo, mejorar el tipo de cambio por la vía de una reducción de impuestos. La Argentina puede apelar a instrumentos de este tipo, pero tendría que aplicarlos con mucho cuidado porque no tiene demasiado margen fiscal", consideró Málaga, a la vez que desaconsejó apelar a otras estrategias como la de "levantar barreras comerciales para preservar a la industria local o poner más trabas a la salida de capitales, porque eso sólo complicaría más las cosas."

Málaga admite que la situación será complicada para toda la región, incluso para Brasil. Pero cree que Chile, por haber ahorrado en épocas de "vacas gordas" (en referencia a los altos precios del cobre) tendrá la oportunidad de sobrellevar mejor este vendaval. "Es el único con espaldas para ejecutar una política anticíclica y está sobre el Pacífico, lo que será una ventaja porque Asia será la región que más rápido saldrá".

Con todo, cree que, pese al contexto nuevamente adverso, América latina no va a repetir la década perdida de los 80. "Pero hay que tener claro que va a ser mucho más difícil bajar deuda, acumular reservas y crecer fuerte. Diría imposible."

Panorama complicado

Las recomendaciones de Málaga parten del pesimismo con que mira la evolución de la economía mundial, al menos hasta el tercer trimestre de 2009. Asegura que, a pesar de la fuerte y positiva reversión de las expectativas que puede provocar la próxima asunción de Barak Obama, nada podrá evitar que la crisis en EE.UU. se profundice.

"Esta crisis tomó a las familias estadounidenses con un nivel de deuda muy superior a los anteriores. Si a esto sumamos la marcada restricción crediticia actual podemos inferir que los niveles de consumo allí no se recuperarán por largo tiempo", dice. De allí que recomienda a la Reserva Federal "hacer todo lo que esté a su alcance para evitar que esa economía caiga en deflación". "Aun a riesgo de estimular una espiral inflacionaria futura", subraya.

En este sentido, cree que ese riesgo existe y hará que la fuerte apuesta de los mercados a la revalorización del dólar "se va a acabar en poco tiempo, cuando los agentes económicos descuenten que la economía de EE.UU. se equilibra y noten que seguirá con fuerte déficit y un mayor nivel de deuda".

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