La crisis, el primer obstáculo de los candidatos de Cambiemos

La crisis, el primer obstáculo de los candidatos de Cambiemos

Apelan a los resortes que tienen como referentes del Gobierno para tratar de acercar soluciones a vecinos, comercios, pymes o clubes. Por ahora prefieren escuchar más que hablar. Y acentúan sus diferencias con Arroyo, al que ya ven afuera del armado oficialista.

“No es fácil hacer campaña porque la gente no lo está pasando bien. La mejor forma es estar cerca”, dicen en el entorno de Guillermo Montenegro, el aspirante a intendente del PRO. La frase resume el primer gran obstáculo que deben atravesar quienes este año irán por la intendencia enarbolando la bandera de Cambiemos: la crisis económica, que golpea cada vez con mayor fuerza y obligó al Gobierno nacional a lanzar una batería de medidas paliativas. 

Ni la inflación, que en marzo trepó al 4,7%, ni los índices de desocupación y pobreza, que exhiben el drama social de Mar del Plata, colaboran con el proselitismo oficialista. Tampoco la deficiente gestión de Arroyo, que pese a la distancia que ha marcado el gobierno de María Eugenia Vidal sigue teniendo el sello de origen de Cambiemos.

Montenegro y los radicales Maximiliano Abad y Vilma Baragiola comparten, además de su anhelo de llegar a la intendencia, su rol de legisladores. Uno es diputado nacional, otro es el presidente del bloque de Cambiemos en la cámara baja de la provincia y Baragiola es la jefa del bloque radical en el Concejo. Esas actividades, más los contactos con los funcionarios de los gobiernos nacional y provincial, les permiten acercar soluciones a los vecinos, comercios, empresas, clubes u organizaciones que visitan. Esas soluciones pueden ser el dato de cuándo arreglarán una calle, la gestión de un crédito para impulsar la producción o la donación de elementos deportivos.

“A nosotros nunca nos costó caminar los barrios. La mayoría pide que le arreglen una calle, le reparen una luminaria o le consigan un trabajo. Tratamos de contactarnos con los funcionarios que están en cada área y ver las posibilidades de que eso suceda”, comentan en el círculo íntimo de Baragiola.

Acaso el que mejor graficó las dificultades de Cambiemos para afrontar la campaña fue el ministro de Gobierno bonaerense, Joaquín de la Torre, cuando dijo que “la gran apuesta es que la población no solo mire la economía”. De ahí que los candidatos estén preparados para mencionar un popurrí de logros y consignas antes que aludir a los vaivenes de la economía, en una enumeración que siempre encuentra en el podio a la lucha contra las mafias y el narcotráfico y las obras que impulsaron los gobiernos nacional y provincial en Mar del Plata. La semana pasada, por ejemplo, los tres festejaron el acuerdo que alcanzó Vidal con los gremios docentes.

En una Mar del Plata con desocupación récord, Abad propuso una Secretaría del Futuro para impulsar junto a emprendedores nuevas formas de empleo. “La consigna es estar cerca y escuchar”, cuentan en la oficina céntrica desde donde se establecen las líneas de acción de Montenegro, quien suele escuchar pedidos de vecinos y comerciantes para que les bajen las tarifas. “Pero siempre con respeto”, aclaran.

Los candidatos de Cambiemos también procuran estar a la altura de las circunstancias con gestos públicos que vayan en sintonía con el Gobierno. Montenegro le pidió a Arroyo que no implemente la segunda parte del aumento de boleto, prevista para junio, que llevaría la tarifa a $ 18,50; Baragiola se pronunció a favor de otra baja en el incremento propuesto por Obras Sanitarias y de tasas que no comprometan más de la cuenta el bolsillo de los contribuyentes. Poco antes, el intendente había solicitado no desfinanciar la empresa de agua y cloacas, en un reproche al Concejo por no aprobar el presupuesto de OSSE, que establece una suba de 38%.

A propósito de Arroyo, los tres tienen una coincidencia que no ventilarán en público para no generar un conflicto innecesario: creen que, con sus medidas, gestos y palabras, el intendente se autoexcluyó del armado oficialista. Recuerdan las últimas críticas al intendente que lanzaron De la Torre y el secretario general de la gobernación, Fabián Perechodnik. “Eso no ocurre porque sí”, señaló uno de los candidatos, y dio a entender que fueron palabras solicitadas por Vidal.

Mientras, Arroyo recorre obras con su secretario más polémico: Hernán Mourelle. El mismo que embistió contra Perechodnik, que le gusta decir que hoy el municipio ayuda económicamente a la Provincia y la Nación y que no duda en hacer plazos fijos en el Banco Nación porque “otorga una tasa preferencial superior a la ofrecida por el Banco de la Provincia de Buenos Aires, generando un mayor rendimiento”. Así lo escribió en los argumentos del decreto por el que en febrero colocó, y a fines de marzo renovó, una inversión de $ 250 millones.

“En el contexto macroeconómico actual resulta prioritario llevar adelante acciones temporarias que permitan mantener actualizado el valor de estos saldos a fin de no perjudicar las finanzas del municipio”, esgrimió el secretario. Es su controvertida manera de sobrellevar la crisis.

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