La crisis pone suspenso a la gestión de Boudou

Si el ministro concretara el canje de la deuda ahora, debería reconocer que a la Argentina le prestan dólares al 14% anual, muy por encima de lo que dijo que aceptaría. Una comparación con Grecia, España, Brasil y Venezuela.
Si el canje de la deuda se realizara hoy, Amado Boudou estaría en serios problemas. Se vería obligado a reconocer que a la Argentina le prestan plata a una tasa cercana al 14% anual en dólares. Muy por encima de su proclamado interés de financiarse a un costo nunca superior al 10 por ciento. El rebrote de la crisis global, sumado a la incertidumbre que entre los inversores generaron los cambios en el Banco Central, está complicando la estrategia financiera de la Casa Rosada.

Cuando Boudou diseñó el canje para arreglar con los holdouts planteó la emisión de un título de deuda a siete años de plazo para reconocerles a los acreedores los intereses caídos y el cupón del PBI desde 2005 a la fecha. Si ese bono se emitiera ahora, la tasa rondaría el 14% anual. Es una tasa similar a aquella con la que conseguía fondos Martín Redrado y que recibió fuertes críticas del propio ministro de Economía.

Pero la realidad indica que, desde el estallido de la crisis en el Banco Central, los principales bonos de la deuda argentina se desvalorizaron entre el 11,6% y el 16%. El papel más castigado fue el Discount en dólares.

El problema más serio que tiene Boudou para lograr su objetivo es el agravamiento de la crisis internacional. Esta vez con epicentro en varios países de Europa: Grecia, España y Portugal. Y existen indicios serios de que la depreciación de los activos se mudará a Italia rápidamente.

Grecia acaba de suspender una emisión de deuda por la enorme desconfianza en su economía. Si lo hubiese hecho, la tasa más que duplicaría la que afrontaba hace apenas seis meses. Su riesgo a caer en default se compara con países de Europa Oriental, que en la tabla de los financistas figuran entre los emergentes. En Grecia, la contratación de un seguro contra un eventual default (un activo financiero que cotiza en los mercados internacionales) vale ocho veces más que el de Alemania.

España, por su parte, debería hacer frente a un costo del 4,1% anual si quisiera endeudarse a diez años de plazo. Esa tasa viene elevándose semana tras semana y triplica la que conseguirían Francia o Alemania.

Más cerca, Venezuela pagaría una tasa del 13,7% anual, en sintonía con la Argentina. A Brasil le va mejor, ya que podría colocar papeles de deuda al 5,2 por ciento.

Otro dato: el seguro contra un eventual default de la Argentina vale 110 mil dólares por cada millón en títulos de la deuda adquiridos. Representa ocho veces más que el que se contrata en Brasil (14.000 dólares por cada millón).

Por ahora, la mayoría de los financistas apuesta a que la Argentina podrá concretar el acuerdo con los holdouts. En todo el segundo semestre de 2009 hubo una corriente compradora de bonos argentinos, y gran parte de esos inversores conservan los papeles.

Si la crisis en Europa se profundiza, como temen algunos funcionarios de primer nivel en el Ministerio de Economía y también en el Banco Central, los planes podrían cambiar, lo que llevaría a aquellos operadores a huir de los activos argentinos. En ese escenario, los precios mostrarían un bajón adicional, con la consiguiente suba del riesgo país y de la tasa de interés. Aunque no sea responsabilidad directa suya, Boudou perdería el objetivo más concreto que lo mantiene en el cargo.

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