Crisis política: Berlusconi y su aliado clave, al borde de la ruptura

A Gianfranco Fini le dejaron un micrófono encendido. Se le escuchó decir que el mandatario confunde "liderazgo con monarquía absoluta" y otras críticas. "Il Cavaliere" está furioso, pero necesita a su socio para sobrevivir en el Congreso.
El primer ministro conservador Silvio Berlusconi afronta la peor crisis política de su año y medio de gobierno. La causa: una ruptura prácticamente abierta con Gianfranco Fini, presidente de la Cámara de Diputados y su principal socio político. Ambos fundadon el PDL, partido de las Libertades, que ganó abrumadoramente las elecciones generales. El deterioro de la relación humana entre ambos es absoluta y conocida. Quedaban los restos de un vínculo político que saltó en pedazos tras nuevas declaraciones de Fini contra Berlusconi, conocidas ayer, que hacen muy incierto el futuro institucional italiano.

Los hechos ocurrieron el 6 de noviembre pero se supieron ayer, publicados en Internet del diario La Repubblica. En un seminario dedicado al fiscal Paolo Borsellino, asesinado en 1993 por la mafia con el concurso, tal vez, de oscuras fuerzas del poder, Fini -que tiene el tercer cargo del Estado italiano- se sentó junto a un alto magistrado, Nicola Trifuoggi, a quien veía por primera vez. Una mano traviesa grabó lo que hablaban en "off", fuera de los micrófonos públicos. Fini le dijo a Trifuoggi que Berlusconi confundía "el consenso con la impunidad" y "el liderazgo con la monarquía absoluta". Con ironía, agregó que il Cavaliere "se cree inmortal".

Fini además señaló al alto magistrado que eran "una bomba atómica" las confesiones del mafioso colaborador de la justicia Gaspare Spatuzza. El "hombre de honor" dijo a los jueces que el atentado terrorista del magistrado Borsellino, que murió con sus escoltas por la explosión de un coche bomba, fue combinado entre la mafia y oscuros poderes del "tercer nivel", la zona gris donde trafican los mafiosos con sectores políticos y de aparatos del Estado.

Según Spatuzza, sus jefes mafiosos, los hermanos Graviano, le dijeron que un referente político de Cosa Nostra era el senador Marcello Dell'Utri, estrecho colaborador de Berlusconi. Dell'Utri ha sido ya condenado por complicidad con la mafia a nueve años de cárcel.

Otros magistrados, en Sicilia, están investigando desde hace meses estas inquietantes novedades. Ayer, el director de Il Giornale, el diario de la familia Berlusconi, el periodista Vittorio Feltri, afirmó que le consta que la justicia de Florencia está investigando persecutoriamente a il Cavaliere por sus presuntos contactos con la mafia.

Las declaraciones de Fini hicieron detonar una crisis que, según el diario conservador Il Tempo, "demuestra que el partido de las Libertades", de Berlusconi y Fini, "no existe más".

Según el Corriere della Sera, la noticia puso furioso a Berlusconi. "Incrédulo, herido, humillado, ofendido con su aliado que ahora ve como un enemigo". Lo llama "ingrato que se permite hablar así de mí. Que pida perdón, dé marcha atrás o que se vaya. No lo quiero ver más. Para mí está afuera".

Los "berluscones", como llaman (en español) a los dirigentes del partido del gobierno, lograron evitar a duras penas que fueran convocados los órganos del partido para condenar a Fini. Las bases están atónitas atemorizadas ante un choque que podría causar un desastre político.

El diario Il Messaggero titula que "entre el Rey Silvio y Ho-Chi-Fin hay guerra por cielo, tierra y mar". A Fini los detractores lo llaman con una variante del apellido de Ho-Chi-Minh, el líder comunista vietnamita. Lo consideran "un guerrillero comunista" por las coincidencias del presidente de la Cámara de Diputados con la oposición de izquierda.

Fini era el líder de los neofascistas pero en los últimos años se ha convertido en un líder liberal democrático, que condena el antisemitismo, el racismo, la xenofobia. Defiende los derechos de los inmigrantes y tiene otras posiciones progresistas que han cambiado diametralmente su imagen.

Los problemas se agravaron tras los escándalos sexuales que envolvieron al primer ministro y las derrotas que Berlusconi vivió ante la magistratura. Ese es un punto fuerte de Fini: "si Berlusconi rompe del todo con él, no pasará por el Parlamento ningún procedimiento para salvar a il Cavaliere con nuevas leyes de sus problemas judiciales", afirman algunos diarios. No faltan los que creen que Fini aplica en términos políticos a Berlusconi la tortura de la "gota china". Gotas y gotas de agua que caen en la cabeza de la víctima hasta perforársela.

En los sitios de Internet del partido berlusconiano llueven los peores insultos contra Fini. Traidor, enloquecido, ex fascista, amoral, caballo de Troya, Judas. Otros son impublicables. "Imposible convivir con él, hay que eliminarlo", proponen jóvenes "berluscones".

Todo indica que Berlusconi, Fini y toda la galaxia del poder de la centrogobernante tiene por delante más de un dilema. Si hay elecciones generales anticipadas, los sondeos indican un triunfo electoral sobre la débil centroizquierda. Pero nadie está seguro de que Berlusconi se alce con una victoria categórica contra la oposición y contra Fini. Por esto el futuro es oscuro y pantanoso.

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