La crisis se fue pero deja desempleo a escala mundial

Los gobiernos rescataron bancos, aseguradoras y automotrices para frenar los despidos masivos. Peo el empleo no mejora. Será el gran problema a resolver.
El 2009 fue, sin dudas, el año de la crisis. En todo el mundo, la economía pasó a primera plana por su apresurada e imprevista debacle. Las hipotecas impagas, los activos tóxicos y los planes de estímulo estuvieron en boca de todos. Pero luego de un año agitado es necesario ver lo que quedó para pensar en el futuro. En el último trimestre, muchas economías relevantes para el sistema mundial mostraron signos de evidente recuperación y limpiaron el horizonte para el 2010. Las industrias, impulsadas por un consumo en muchos casos ficticiamente recompuesto, están recobrando su dinamismo. Los bancos que sobrevivieron al vendaval también dieron signos de fortaleza. Pero nada de esto se tradujo aún en mejoras de empleo. En los 27 países de la Unión Europea hay 21,7 millones de personas sin trabajo, y en Estados Unidos, la crisis llevó la tasa de desocupados a la cifra récord de 10,2 por ciento. A las empresas les va mejor, pero siguen reacias a contratar personal por el mismo temor que esta recuperación no se sostenga. Una encuesta realizada en Estados Unidos reflejó que el 61% de los empresarios no planea incorporar más trabajadores a su plantilla este año.

En un mundo que parecía tender cada vez más al liberalismo económico, la mano del Estado fue la única que pudo amortiguar la caída de un mercado que descarriló de su aparente círculo virtuoso. Los más de 200 mil millones de dólares de salvataje financiero impulsado por el gobierno norteamericano fue el primero pero no el único. La ayuda oficial se convirtió en un denominador común en la mayoría de las economías del globo. El dinero acudió a parar el contagio de los activos tóxicos que estaban pudriendo el sistema financiero global a gran velocidad. Pero la enfermedad atacó la economía real.

Entonces, los incentivos fueron a socorrer la actividad económica. En el tercer trimestre del año se comenzaron a avizorar los primeros síntomas de recuperación que ya sobre el final del año se hicieron más evidentes. La principal economía del mundo, Estados Unidos, volvió a crecer y avanzó un 2,2% entre julio y septiembre. El motor de su actividad, el consumo, también se despertó pero esta mejora tuvo que ver con los planes de financiamiento y estímulo oficiales. La Unión Europea dejó atrás la recesión y en el tercer cuarto del año creció un 0,2% aunque con desempeños muy dispares en su interior.

Como todo el daño parecía superado, hace unas semanas Grecia le dio al mundo el último susto. Pese a que la Autoridad Europea relajó las exigencias a sus miembros, el déficit fiscal griego superó el 12% del PBI y el riesgo de default alarmó a toda la región. La deuda de 300.000 millones de euros se volvió insostenible y el país cayó en los cotizados rankings de las calificadoras de riesgo. Pero el premier griego, Giorgio Papandreu, descartó la cesación de pagos y anunció un estricto plan de recorte de gastos.

El sector financiero fue otro de los beneficiados por los salvatajes. Algunos de los grandes bancos estadounidenses como el Citi, el Goldman Sachs, el Bank of América, el JP Morgan y el Morgan Stanley devolvieron al menos parte del dinero público a medida que reportaron ganancias. Otros, como el Wells Fargo, presentaron un balance positivo a mitad de año pero aún no devolvieron el dinero que les dio Obama.

En el plano industrial, la recomposición de la demanda –de la mano también de los estímulos estatales– y las mejores expectativas para este año pusieron nuevamente en marcha los motores. En Estados Unidos, el Institute for Supply Managment de Chicago anunció que las compañías norteamericanas tuvieron en diciembre el mejor desempeño desde enero de 2006. El estudio revela que los paquetes oficiales y las ofertas permitieron vender stock y acelerar la producción.

La más golpeada de las industrias fue la automotriz. El gigante General Motors, todo un ícono del capitalismo norteamericano, entró en bancarrota a mitad del año pasado y tuvo que ser rescatado por el Estado. Sobre los finales del año continuaba en sus intentos de recobrar su esplendor y la semana pasada anunció un plan de descuentos para que los concesionarios vendan más.

El desempleo es la cuenta pendiente de la recuperación. Continúa a niveles muy altos en las principales economías y es el desafío número uno que enfrentarán los mandatarios este año.

Europa comienza el año con casi 22 millones de desocupados. España, otrora país estrella, tiene 18% de tasa de "parados", y se estima que su economía tampoco crecerá este año.

Estados Unidos carga con 10,2% de una tasa de desempleo récord. Según las primeras proyecciones, aun con el 4% de alza del PBI que se espera para este año el descenso en la desocupación será de sólo un punto porcentual.

Los economistas dicen que el empleo siempre se ajusta más tarde, que hay que esperar. Tal vez, este año sea el de las buenas noticias para la gente.

El Mundial, un motor de la economía

El mundial de fútbol será el motor de la economía sudafricana este año. Los preparativos ayudaron en 2009 a amortiguar los efectos de la crisis. Hasta el tercer trimestre el país registraba un crecimiento del 0,5 por ciento. El turismo y el consumo de los fanáticos del fútbol que invadirán el principal país africano dinamizarán la actividad y, según prevé la revista inglesa The Economist, en 2010 el PBI de Sudáfrica crecerá un 3,1 por ciento. Pero el desafío del presidente, Jacob Zumba, será traducir ese crecimiento en mejoras en la calidad de vida de la población. Las estimaciones arrojan que el desempleo continuará este año en torno al 20%, lo que dificulta una evolución pareja de la sociedad.

Venezuela, de los pocos que puede repetir otro mal año

Venezuela es uno de los pocos países de la región para los que se prevé un 2010 negativo. El 2009 fue un año oscuro para la economía bolivariana, principalmente afectada por la caída del precio del petróleo que pasó de valer 144 dólares en 2008 a 70 dólares por barril en los peores días de la crisis. La producción de barriles cayó un 6% y arrastró el resto de los sectores. Para este año se prevé una caída del PBI del 3,4%, con un problema que no presagia un buen inicio de 2010: la crisis energética. La sequía afecta a las principales represas hidroeléctricas que se quedaron sin agua. Además de los racionamientos y cortes que afectan a sectores sensibles como el comercio, la industria también sufre. Ante la escasez de electricidad, el Gobierno le quitó 200 megavatios a la planta de la segunda empresa del país, la acerera Sidor. En consecuencia, la producción está prácticamente paralizada.

México arrancó con inflación

Los mexicanos iniciaron el año bajo una escalada de precios en bienes, servicios, impuestos y lo más preciado del país, la tortilla. Según el Banco de México, anticipa una inflación superior al 5% y el peor impacto en los próximos tres meses.

Las alzas de precios, que incluyen naftas, diesel, gas, electricidad, transporte, boletos de tren, y otras, elevará la inflación hasta medio punto porcentual sólo en el primer trimestre de 2010, según estimó el Banco de México.

Los mexicanos pagan desde ayer más tasa del Impuesto al Valor Agregado (IVA), que pasó de 15 a 16 por ciento. También subió dos puntos porcentuales el Impuesto sobre la Renta (ISR), y el Impuesto al Depósito en Efectivo (IDE), por operaciones bancarias, que aumentó un punto para ubicarse en 3 por ciento. El precio de las tortillas, similar en importancia a la carne de los argentinos, aumentó 25 por ciento.

Comentá la nota