La crisis de Ortega: "Estoy re mal, por ahí no sigo..."

Pidió no jugar hoy con Lanús porque está deprimido. "No soy feliz, me voy", le dijo a Leonardo Astrada.
Estoy re mal, por ahí no sigo. No sé, no sé, dejame, otro día hablamos", le dijo anoche Ariel Ortega a Clarín...

No hay paz para River. Ahora que el equipo por fin parecía haber encontrado un rumbo de la mano de Leonardo Astrada. Ahora que por fin había empezado a mejorar futbolísticamente y a encontrar resultados que antes se le negaban, Ariel Ortega pidió un permiso especial para no jugar hoy ante Lanús por sentirse mal "anímicamente", y desde su entorno no le descartaron a Clarín que su próxima decisión sea la de dejar el fútbol ya que él mismo se lo deslizó el viernes a la noche a sus compañeros y al cuerpo técnico.

La versión oficial indica que el Burrito llegó el viernes por la noche a las 23.20 al Monumental (el horario de concentración era a las 23.30) y que allí esperó al técnico Leonardo Astrada para avisarle que dejaba el lugar por razones personales. Cuando se juntó con Astrada (también estaba su ayudante de campo, Hernán Díaz), Ortega fue contundente y manifestó su decisión agregando: "No soy feliz, me voy". Juntó sus cosas y no titubeó ni un instante. En el medio de esa conversación hasta habló por teléfono y tuvo una fuerte discusión, pero nunca cambió de opinión. Además de Astrada y Hernán Díaz, Matías Almeyda intentó convencerlo de que se quedara y que esperara unas horas para repensar su decisión. No hubo caso. Según pudo saber Clarín, al Burrito lo acompañaron hasta su auto intentando cambiar la historia. Pero el tema estaba cerrado.

El propio Astrada le transmitió el tema al grupo. Y el ánimo del plantel ayer a la mañana no fue el mejor después del episodio. Las palabras de Ortega de "abandonar el fútbol" resultaron demasiado fuertes para algunos. El tema es que los que más lo conocen saben que quizás con el correr de los días esto cambie como ya cambió otras veces en las que el jugador manifestó lo mismo. De todas formas, Ortega estuvo ayer en su casa y desde su entorno le confirmaron a este diario que la decisión de dejar el fútbol seguía en pie.

Astrada habló con Clarín y fue claro: "A mí me importa la persona, lo humano. Ariel es un buen pibe. Primero la persona, después el tema de jugar o no". Clarito. Lo cierto es que Ortega está mal anímicamente desde la previa al partido ante Boca. Y que varios de sus compañeros se acercaron para saber qué le pasaba. Ya había faltado a un entrenamiento antes del encuentro ante Independiente, el primero de la era Astrada, y su rendimiento no fue bueno ni ante Huracán, ni frente Boca (Abbondanzieri le atajó un penal), ni tampoco contra Argentinos el jueves pasado.

En River, dijeron, tratarán de hacer "lo mejor para la persona". Hay que recordar que el médico del equipo, Luis Seveso, jugó fuerte e intentó ayudarlo con una internación con un especialista en Chile en 2007. Y que, cuando Ortega estuvo en Independiente Rivadavia de Mendoza, Seveso hasta viajó a esa provincia un par de veces para ver si Ortega seguía el tratamiento contra el alcoholismo (adicción que él mismo reconoció varias veces), cosa que no sucedió.

¿Qué pasará ahora? Nadie lo sabe. Ortega habló ayer con un par de amigos que llevaron tranquilidad al plantel. Piensa juntarse mañana con el presidente José María Aguilar. Pero hasta anoche seguía manifestando que la decisión de dejar el fútbol estaba tomada y por "razones personales", pero la historia sigue abierta porque en River intentarán cambiarla. El tema es que él se deje ayudar. Independientemente de que siga jugando o no a la pelota.

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