Si hay crisis, no se nota.

La recesión global no afectó al Grand Slam francés; las entradas se agotan rápidamente y crecieron los ingresos y los premios para los jugadores.
Caminar por París no descubre así nomás síntomas de la crisis global. De noche, la vida propia de Champs Elysees mantiene su bullicio de leyenda, con locales de comida y entretenimiento en pleno y el empedrado que estalla en luces. Lugar para la sorpresa hay siempre, hasta en uno de esos exhibidores giratorios con la promoción de la película que protagoniza Eric Cantona, Looking for Eric, en la que el excéntrico ex futbolista francés se interpreta a sí mismo.

Tampoco en Roland Garros hay rastros visibles de la recesión que tiene al mundo contra la pared. Pasar un día en el club deja la impresión contraria. Más que eso: antes de llegar ya se nota el movimiento de dinero. "Cherche place" ("busco lugar"), dicen los cartelitos que muestran algunos cerca de Porte d´Auteuil, camino al club. No es gente que quiere ver tenis y se quedó sin entrada, sino revendedores. Y que los haya, habla por sí solo de que la avidez por comprar tickets no cayó.

"Eso nunca nos preocupó. Este tipo de espectáculos no sienten las crisis, justamente porque la gente quiere despejarse", susurran en la Federación Francesa de Tenis, a cargo de esta fiesta. Los números les dan la razón. De un año a otro casi no hubo movimiento, y lo poco fue para mejor: 31.861 entradas vendidas el domingo pasado, 70 más que la jornada inaugural de 2008 y en tendencia siempre creciente desde que el torneo empezó a abrirse ese día de la semana (en 2006, cuando se vendieron 28.085 tickets). Y el lunes se vendieron casi 1200 más que el día equivalente de hace un año. "A las 10 abren las ventanillas y a las 11 hay que poner el cartelito de que no hay más", aseguran.

La política de tarifas busca que sean más baratas que muchos otros torneos. Las entradas van desde los 15 euros hasta 85, en la final, y no se llega a satisfacer la demanda. "Hay entre 50.000 y 100.000 pedidos por año más que los lugares que disponemos", explica la federación, a la que se le ocurrió una idea para quienes no tienen todo el día para pasarlo en Roland Garros. Los lugares que quedan vacíos a la tarde quedan registrados y se venden a 10 euros. "Visitadores de la tarde", les dicen a las 1000 personas que entran por día con esa modalidad, a partir de las 17.

En general, el resto de los ingresos se mantiene viento en popa. Los 123.000.000 de euros que recauda la federación se clasifican así: 60 millones por sponsors y "relaciones públicas" (así les llaman a los palcos vip y concesiones para empresas); 23 por venta de entradas y 40 por derechos de televisión. Los contratos con patrocinantes no se deprimieron porque se firman a cinco años. Los patrocinantes, además, son "socios" de la FFT, que no se queda con las ganancias sino que las reinvierte en el desarrollo del tenis: hay 8500 clubes y unas 4.000.000 de personas que lo juegan.

Tampoco los premios para los jugadores retrocedieron: al contrario, este año la cifra total será de 16.150.460 euros, un 3,69 por ciento superior a la de 2008 (1.060.000 para los ganadores en singles, varones y mujeres). Y en algunas de las modalidades el aumento fue considerable, como en los dobles, en los que alcanza el 24,66 por ciento respecto del año pasado.

El único rubro en el que apenas se recortaron los números es aquel de las "relaciones públicas". Es el vinculado con el movimiento de empresarios que invitan a colegas para negociar entre partido y partido en un ambiente que los ayuda a cerrar tratos. Esos contratos tienen una vigencia anual y necesitan renegociaciones periódicas. Pero la caída fue de sólo 3 por ciento en comparación con doce meses atrás. En el incesante movimiento humano de todos los días es donde menos se recuerda la crisis. "Hasta ahora la venta marcha muy bien. A algunos nos va mejor y a otros no tanto", cuenta Max, a cargo de uno de los puestos de merchandising oficial. La crisis parece haber quedado puertas afuera de Roland Garros, donde todos los índices, por ahora, sonríen.

82 millones de dólares en premios es lo que se distribuye este año en los 64 torneos del ATP World Tour, lo que significa un incremento del 32 por ciento sobre las cifras del año pasado.

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