“La crisis mundial le da la razón al peronismo”

El ex gobernador bonaerense analiza yerros y aciertos kirchneristas. El histórico dirigente del justicialismo cuestiona al vicepresidente Cobos y reclama un debate interno en su partido. DEDOS EN “V”. Cafiero saluda a sus compañeros en el teatro San Martín. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
“La bisagra de la democracia no estuvo tanto en la elección de 1983 como en el alzamiento militar de Semana Santa de 1985. El peronismo rompió una tradición onerosa: cada vez que los militares anunciaban que iban a salir, corría la oposición a ponerse al lado: se creían los herederos del golpe de Estado. ¿Y esa vez qué hizo la oposición peronista? Fue a Campo de Mayo, pero a exigir que se respete al Gobierno constitucional. Raúl Alfonsín y yo, en la Casa Rosada, nos tomamos una foto que recorrió el mundo”.

El recuerdo es del ex gobernador bonaerense Antonio Cafiero. Toma un café en el hotel Catalinas Park, con el edil capitalino Hugo Cabral, y agradece que la Municipalidad lo declarase visitante ilustre. Su blazer, su camisa, su corbata y su pañuelo de bolsillo verdes hacen juego con el parque 9 de Julio. Y él no desentona con la invitación que lo trajo a Tucumán. “Hay un buen concepto sobre la gestión de José Alperovich: demostró que sabe gobernar una provincia que siempre fue difícil”, dice. Cumplidas las formalidades, habla del peronismo apasionada y descarnadamente.

- ¿Con cuál peronismo hay que quedarse: con el privatista o con el estatista?

- Depende de la época. El peronismo no es dogmático ni tampoco es puro pragmatismo. Tiene valores y principios que no declina, pero su aplicación puede cambiar conforme cambian los tiempos.

- Hay peronistas que reniegan de que el peronismo es sólo una máquina electoral...

- Eso nos han dicho desde el día en que nacimos a la política. Es la visión de la izquierda dogmática, testimonial, alejada de la realidad. Por eso el marxismo se disolvió en el aire. Pero el peronismo no: tiene capacidad de adaptación. Perón escribió que la función del estadista es anticiparse a los cambios y cabalgar sobre ellos. Los intelectualoides lo toman como una herejía; nosotros, como una virtud.

- Cristina Fernández debutó como Presidenta con una pelea tremenda contra el campo. ¿Cómo analiza ese hecho?

- El Gobierno cometió un gran error. No se equivocó con lo que sostenía: los productores estarían mejor con el sistema de retenciones móviles que como están ahora. Pero el Gobierno no sabía a quién tenía enfrente. Lo descubrió demasiado tarde.

- Cobos no fue con Cristina el vicepresidente que era Juan Hortensio Quijano con Perón...

- Julio Cobos dice que cumplió con su conciencia, lo cual, para un ciudadano, no está mal. Pero desde la óptica del peronismo, es un traidor.

- La revisión del pasado reciente que promueve el kirchnerismo complica incluso a la gestión de María Estela Martínez de Perón, que ordenó el Operativo Independencia...

- Vamos a ser francos: el peronismo nunca fue todo lo que debió haber sido en defensa de los Derechos Humanos. Y mucho se debe al Gobierno de Néstor Kirchner que se ubicara al peronismo en la defensa de las garantías básicas.

- El peronismo, hoy, ¿está adelantándose a los hechos?

A medias. El peronismo se debe un debate interno sobre los nuevos problemas. La crisis mundial le da la razón al peronismo: es una victoria ideológica para nosotros, que combatimos al capital salvaje desde nuestra marcha. Ahora, al capitalismo dicen combatirlo hasta los conservadores...

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