Por la crisis mundial, se paraliza la exploración minera en el país

Varias empresas extranjeras que buscaban nuevos yacimientos se fueron del país. Otras se encuentran a la espera de una mejora en el contexto mundial
Hasta hace muy poco tiempo todo lo que lucía en el sector minero local era oro. Con precios de los commodities en alza, las empresas se preparaban para triplicar en 2008 las inversiones y las previsiones oficiales pronosticaban u$s 8.000 millones en desembolsos. Hasta ese momento, había radicadas en el país más 100 firmas internacionales dedicadas a buscar nuevos yacimientos.

Pero la aplicación de retenciones a la exportación, la estatización de las AFJP y, sobre todo, el corset financiero que impuso la crisis internacional terminaron por quitarle brillo al sector.

En la actualidad está prácticamente frenada la exploración minera en la Argentina. Según Gemera, asociación que reúne a esa clase de compañías, hasta mediados del año pasado trabajaban a toda marcha en la Argentina unas 125 compañías dedicadas a la búsqueda de minerales. Pero luego de octubre, cuando se hizo más notoria la crisis financiera, 45 compañías abandonaron el país.

El resto, en tanto, concentró esfuerzos en mantener abiertas las puertas de sus oficinales en el país, pero redujo al mínimo las inversiones y el personal.

“La mayor parte de los grandes proyectos de exploración se frenó. Las empresas estamos tratando de cuidar la caja mediante la reducción violenta de gastos y de planes de inversión”, se sinceró ante la consulta de El Cronista el presidente de una de las mayores compañías con presencia en el país, que pidió reserva de su nombre.

Algunos ejemplos: la canadiense Intrepid Mines pospuso la construcción del proyecto de oro y plata Casposo, en San Juan, debido a la falta de fondos.

En la provincia también sostienen que el gigante brasileño Vale do Rio Doce, una de las mineras más grandes del mundo, puso en el freezer su proyecto Coipita, en la Cordillera.

Mientras que Exeter, con actividad en Santa Cruz, decidió revisar a la baja sus planes de inversiones en el área Cerro Moro “como resultado de la situación global de crédito”, con la intención de “conservar efectivo”, según explicó la empresa a sus accionistas.

Negocio sin fondos

Las compañías mineras, en especial las denominadas junior, que lideran proyectos de exploración, tenían hasta el año pasado una dinámica de financiamiento aceitada: una vez que sus mentores creaban una empresa, se lanzaban a la búsqueda de alguna concesión y con esos datos en la mano, buscaban dinero en el mercado.

“Antes de la crisis, para una compañía con una iniciativa interesante era muy fácil obtener u$s 100 millones en las bolsas de Londres o Toronto. Luego de octubre, es casi imposible”, resumen en un estudio de abogados vinculado con la actividad.

Las mineras estuvieron también empujadas a frenar sus planes de inversión por la caída de precios. “Antes de la crisis, el cobre llegó hasta los u$s 3 la onza, pero la semana pasada estuvo en u$s 1,25”, se lamenta un empresario que sigue de cerca las variaciones en las pizarras.

La plata, en tanto, cerró ayer a u$s 11,51 la onza, mientras que en marzo del año pasado alcanzó el máximo de u$s 20,81, casi el doble.

Hasta el oro, el más estable de los metales, registró una baja importante: de u$s 1002,95 en marzo de 2008 –el récord histórico– hasta los u$s 867 del martes, un 13% menos.

“La baja en el precio de los commodities también limita las inversiones, porque restringe la caja”, reflexionaron en una de las compañías.

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