La crisis llegó a la Casa Real holandesa: Máxima deberá ajustarse el cinturón

El Parlamento analiza con lupa sus gastos. Ya no habrá pasajes gratis ni privilegios fiscales.
El lápiz rojo del ajuste llegó al noble presupuesto de la familia real de Holanda, quienes deberán ajustarse el cinturón ante la crisis mundial.

El primer ministro holandés, Jan Peter Balkenende, ya anunció el pasado jueves que el gobierno examinaría "de forma crítica", para ahorrar en tiempos de crisis, el presupuesto que asigna cada año a mantener el tren de vida de la Casa Real holandesa.

"Como todos los presupuestos, que serán sometidos a una evaluación la próxima primavera, se va a examinar, aunque la reducción del 20% que piden algunos es ir demasiado lejos, eso sólo sería posible reduciendo sustancialmente las actividades de la reina", declaró Balkenende.

La oposición de izquierda pidió a la Familia Real que se una al esfuerzo económico en tiempos de crisis, aunque por boca del diputado Ronald Van Raak, reconoció que "eso no acabará con el déficit público, es una medida simbólica.

A la mayoría de los holandeses, desde los estudiantes hasta las personas mayores, se les han congelado las subvenciones. En la Casa Real debería suceder lo mismo, tal como se ha hecho en España. En los tiempos actuales sería un gesto que muchos agradecerían".

Los primeros recortes ya llegaron. Sólo se mantendrán los billetes de avión gratis para la reina, el príncipe heredero Guillermo y su esposa Máxima y se eliminarán para el resto de la Familia Real. No habrá más privilegios fiscales.

De este recorte queda exenta la lujosa casa de vacaciones que el gobierno está construyendo en Mozambique para Guillermo y Máxima, que será finalizada a pesar de las sospechas de corrupción en su construcción.

Según el primer ministro, el gobierno habría realizado una amplia investigación que descarta tanto los peligros de corrupción como los riesgos que podría conllevar la localización de la mansión.

Los recortes se produjeron tras la presión parlamentaria al saberse que los salarios de la reina, de Guillermo y de Máxima aumentarían, en tiempos en los que incluso la Casa Real española pidió que no le aumentaran la asignación presupuestaria. La monarquía española cuenta con 14 millones de dólares anuales. La holandesa con 58,4. Guillermo y Máxima, cada uno, tienen este año 365.000 dólares cada uno para gastos personales.

Las críticas aumentan para que haya más recortes. El PvdA, partido de izquierda en el gobierno, pidió que se eliminen los 150.000 dólares anuales para mantenimiento del yate real.

En el otro espectro del arco político, los derechistas del Partido de la Libertad hicieron una petición más radical: que sólo se financien con dinero público los gastos protocolarios de la reina y del heredero al trono, que se recorten sus competencias políticas y que se les haga pagar impuestos como a cualquier ciudadano.

Tampoco la Familia Real ha dado muestras de contención para escapar a las críticas. Al contrario ha echado más leña al fuego. El diario De Volkskrant publicaba en exclusiva que la princesa Christina, hermana de la reina, había creado una empresa en el paraíso fiscal británico de Guernesey para gestionar la herencia de sus padres sin que la hacienda pública holandesa pudiera controlarla.

Algunos partidos quieren aprovechar la ocasión para redefinir el papel institucional de la monarquía holandesa y acercarla más al modelo español o sueco, donde tiene un papel ceremonial y no influye ni decide en las decisiones políticas -la reina Beatriz, además de jefa de Estado, es oficialmente miembro del gobierno y mantiene entrevistas semanales con el primer ministro.

El gobierno rechaza ir tan lejos. Balkenende dijo que "debemos cuidar a la Casa Real como símbolo de continuidad, estabilidad e identidad" de Holanda.

En medio de tanta polémica sobre gastos y números ningún miembro de la monarquía holandesa salió a hablar del asunto. Aunque son muchos los que afirman que deberían preocuparse y como ejemplo les señalan a sus pares de Bélgica. En especial al príncipe Lorenzo, segundo vástago del rey Alberto II. A sus 45 años, el hombre deberá salir a buscar su primer empleo. Sucedió después de que el Parlamento belga limitara la asignación presupuestaria al rey, al heredero y a la reina madre, Fabiola.

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