La crisis de los ladrillos impulsará el negocio de las empresas de Internet

A diez años del primer auge de las punto.com, sobrevivientes y nuevos jugadores del sector fueron convocados por El Cronista para debatir sobre el futuro del negocio
Diez años después de que las punto.com vivieran el paroxismo del éxito que terminó en 2001 en el violento estallido de un negocio sobrevaluado, los empresarios argentinos de Internet miran con ojos entrenados la crisis de una nueva burbuja, que esta vez proviene del mundo off line y de los activos físicos.

El cimbronazo financiero e inmobiliario tomó a las compañías en lo que parece su segundo mejor momento, con una migración cada vez más profunda de la gente hacia el universo on line, gracias a las redes sociales y otros espacios de socialización como los fotologs, así como una progresiva inclinación de las empresas a extender sus presupuestos publicitarios hacia la Red de redes. Por ese impulso, sumado al hecho de que ahora son los mercados más tradicionales los que tiemblan –junto a cierto optimismo natural propio de la juventud de los empresarios de Internet–, las punto.com pronostican ahora que el sector seguirá creciendo y que encontrará múltiples oportunidades.

El tema inspiró una mesa redonda organizada por El Cronista, en la que participaron Juan Martín de la Serna, cofundador y hoy vicepresidente de MercadoLibre; Rodrigo Teijeiro, creador de la red social Sonico; Alec Oxenford, quien con tres iniciativas ya es conocido como emprendedor “serial”: en 1999 creó DeRemate; en 2003, DineroMail, y en 2006, el sitio de clasificados gratuitos OLX. El encuentro se completó con Diego Rubinstein, CEO de DM Fusión, firma que desarrolla proyectos en Internet para terceros y asesora a 60 empresas del mundo on y off line; y Pablo Capurro, director de la agencia SG2, que desde hace tres años asesora a emprendimientos digitales y es una derivación de SuperGol, sitio de alto tráfico que creó en 2000, con apenas 18 años.

Rubinstein fue el primero en asegurar que el escenario es prometedor. Por un lado, destacó que cada nueva crisis aumenta la necesidad de reunión con los afectos, lo que convierte a las redes sociales en la respuesta. Por otro lado, aseveró que están quedando libres segmentos de mercado, abandonados por gigantes tecnológicas que no supieron hacer rentables firmas que adquirieron en megatransacciones. Finalmente, manifestó que, a diferencia de hace diez años, emprender en este sector es mucho más barato. “Es el momento ideal para empezar un negocio. En un garage, quizá, como empezaron todos. Y además hay grandes que se corrieron y dejaron nichos”, aseguró.

Testigo privilegiado de la explosión de la “nueva economía”, en 2001, De la Serna recordó las causas que la generaron y que explican también el actual quiebre de la actividad financiera mundial. “El origen de las dos burbujas fue el exceso de liquidez. Recuerdo que nosotros, en cinco meses, recaudamos u$s 55 millones por parte de los inversores”, rememoró. Oxenford insistió en tanto sobre la disminución de la inversión inicial que requieren los nuevos proyectos, por lo que –dijo– se incrementará tanto el universo de empresas como la aparición de “compañías que van a ofrecer algo diferente”. Y para De la Serna, los capitales no dejarán de apoyar lanzamientos. “Siempre habrá fondeo para nuevas ideas. Si no lo hay ahora, será el año que viene”.

Ante el enigma de si esas buenas ideas, incluyendo a las muy exitosas redes sociales, tienen un modelo de negocios claro, Oxenford también fue taxativo. “Cualquier red social está mucho mejor que nosotros cuando empezamos”, graficó y se mostró admirado ante el fenómeno de Sonico.

Con 33 millones de usuarios, la creación de Teijeiro alcanzó el punto de equilibrio, precisó su joven fundador, y puntualizó que la primera factura de ingresos llegó desde el comienzo. Recordó que el formato tradicional de publicidad on line y la forma de medir resultados, también está mutando. “Las empresas van hacia donde están las audiencias y hoy la audiencia más grande son las redes sociales. La publicidad on line no necesariamente es un click”, opinó y destacó que la alternativa que ofrecen compañías como Facebook o Sonico a los anunciantes es la interacción directa con el cliente. Citó otras posibilidades para hacerlas viables comercialmente: plataformas de e-commerce, aplicaciones adicionales pagas y la extensión al celular.

Al momento de develar la ventaja competitiva de las redes sociales fue más allá de la faceta afectiva evidente. “Lo mejor que ofrecen es la productividad”, disparó.

MercadoLibre, que alberga a empresas que ahora sólo venden por Internet y recibe visitas de usuarios que hacen transacciones para hacerse de efectivo o conseguir mejores precios, reconoció otra diferencia con el 2001. El incremento en la penetración de la conexión de banda ancha y una mayor habilidad en el uso de herramientas tecnológicas amplió la base de usuarios y el público potencial para seguir captando.

Quizá para honrar la promesa de debate de toda mesa redonda, la discusión no estuvo ausente. El eje de la polémica fue expuesto por Capurro, quien resaltó la falta de claridad en el modelo de negocios de algunos emprendimientos y la tendencia hacia la concentración del mundo de Internet, donde no faltan ejemplos de liderazgo casi monopólico que son difíciles de encontrar en otras actividades, como el caso de Google.

En contraposición, Oxenford destacó que, precisamente gracias al motor de búsqueda más famoso, ya no es preciso tener una gran marca para que un consumidor se encuentre con un proveedor, ya que insertar una palabra clave que coincida con la oferta de una compañía –por más pequeña que sea– acorta los tiempos.

Sobre la dificultad para encontrar un esquema claro para obtener ingresos, Capurro optó por una metáfora: “Algunas empresas pasan por lo que yo llamo la crisis de los 30. No terminan de encontrar su papel en la Web”, ilustró.

Tras el contrapunto final, De la Serna admitió que ahora surgirá la necesidad de que las empresas “se pongan creativas”.

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