La crisis y la inflación se hicieron sentir en las ventas navideñas

Los comerciantes nucleados en la Federación Económica de Tucumán (FET) creen que las ventas navideñas serán alrededor de un 20% menos que a las del año pasado. El pico del movimiento comercial se dio en la tarde del martes. “La gente se midió en los gastos porque tiene miedo a que los meses del verano sean más duros”, opinó el secretario de Comercio de la FET, Alfredo Pérez. También influyó el avance depredador de la inflación sobre los salarios. Poco efectivo en las compras; la mayoría usó tarjetas de crédito. La inyección de dinero del gobierno nacional salvó una caída peor en el consumo.

Mucho ruido y pocas nueces. Esta parece ser la sensación de los comerciantes del microcentro tucumano, que en los próximos días sabrán a ciencia cierta cómo cerraron sus números de las ventas navideñas. Hasta el momento todo indica que pese a la invasión de los tucumanos al microcentro no se vendió el nivel esperado.

Desde la Federación Económica de Tucumán (FET), el secretario de Comercio de la central empresaria, Alfredo Pérez, admitió que las expectativas no son muy alentadoras. “La gente se midió en los gastos porque tiene miedo a que los meses del verano (enero y febrero) sean más duros”, señaló. Por ello, dijo que se estima que las ventas navideñas cayeron alrededor de un 20% en relación a las del año pasado. En estos días, hubo ganadores y perdedores, ya que las ventas apuntaron más a las jugueterías y a los centros de venta de comestibles y bebidas, mientras que los rubros de indumentaria y electrodomésticos estuvieron entre los más castigados.

Para el dirigente, no tan solo el temor a la crisis económica que se desató a nivel mundial influyó en el ánimo de las compras sino también el avance depredador de la inflación sobre los salarios. “La inflación caló hondo en los salarios de los trabajadores y eso se hace sentir en las ventas. Antes, el salario estaba por arriba de la suba de la inflación y ahora sucede lo contrario”, señaló.

Según Pérez, el panorama podría haber sido peor sino se hubiese dado la inyección de fondos por parte del gobierno nacional a través del pago de la suma extra de 200 pesos, tanto para pasivos como para desocupados. “Esta ayuda monetaria fue determinante para salvar el consumo”, sentenció. Pese a que hubo mayor liquidez en el mercado, se observó poco uso del efectivo y, en cambio, un notable uso de las tarjetas de crédito.

Ahora, para la despedida de fin de año, las expectativas tampoco son muy optimistas, ya que se espera una baja más pronunciada en las ventas. “Para esos días, el movimiento es más tranquilo; el rubro comestibles es el que más se mueve”, señaló. Y para el verano, menos aún. “Las expectativas no son muy buenas, la crisis se hará sentir con más fuerza y hasta marzo no se espera una reactivación. El impacto se sentirá principalmente en el interior, donde la mayoría de la gente depende de las actividades productivas y como consecuencia tuvieron que migrar a otras provincias en busca de un sustento económico”, alertó.

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