Crisis aún no impacta fuerte en supermercados

El crecimiento en las ventas es menor que el de meses anteriores, pero igual la facturación sigue subiendo en relación al año pasado. El motivo es que la gente prioriza la compra de productos de primera necesidad antes que bienes durables
La crisis internacional que está provocando estragos en todo el mundo y que ya generó fuertes coletazos en la economía doméstica, sobre todo en la agricultura, la industria y el comercio de bienes durables, todavía no afectó de manera profunda al sector supermercadista.

Así lo reveló a LA MAÑANA el presidente de la Cámara de Supermercados y Autoservicios de Córdoba (Casac), Héctor del Campillo, quien señaló que “el crecimiento de las ventas es entre 50 y 60 por ciento menor que el incremento mensual que se venía registrando el año pasado”, pero que “de todos modos, en enero la facturación fue un 15 por ciento mayor a la de igual mes de 2008”, lo que significa que, a pesar de que hubo una leve retracción en el consumo, la actividad todavía no ingresó en una espiral descendente que complique las finanzas de las grandes superficies comerciales.

“Si tuviera que hacer un resumen, diría que no estamos mal pero tampoco del todo bien. Tuvimos una caída de venta importante en relación al año pasado, pero eso no significa que estemos pésimo porque el movimiento es constante”, sintetizó Del Campillo.

En este marco, a la hora de evaluar las causas que explican esta situación, el dirigente reconoció que el principal factor que incide es que, si bien existe una fuerte incertidumbre en la población que se trasluce en una merma en el consumo, esta situación afecta primordialmente a la demanda de bienes durables, como los electrodomésticos o los automóviles, mientras que en el caso de los bienes de primera necesidad, como los alimentos, la población elige no postergarlos. En otras palabras, la gente prioriza los gastos indispensables para subsistir antes que los vinculados con el confort o el placer.

Este escenario es el que explica las fuertes diferencias que existen todavía con la crisis pos-convertibililidad, cuando la devaluación destruyó el poder adquisitivo de las familias y por ello la caída en el consumo se hizo palpable, incluso en los productos de primera necesidad. En aquella oportunidad, por ejemplo, se hicieron famosas las segundas marcas, mientras que ese fenómeno, por el momento, está lejos de repetirse.

“Hay gente que hace consultas sobre las segundas marcas, pero esto no quiere decir que ya esté habiendo un consumo importante de las mismas. No estamos aún en épocas de crisis tan delicadas como la que se vivió a principios de la década, cuando la población no buscaba ni siquiera la segunda marca, sino directamente el primer precio; es decir, el producto de más baja calidad sin importar el nombre que tuviera”, comentó el directivo de la cámara supermercadista.

Precios en alza

En lo que respecta a los precios, Del Campillo, quien también es diputado nacional, remarcó que lejos de lo que expresaron las cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), según las cuales en enero hubo una deflación de 0,16 por ciento en la canasta básica alimentaria, un relevamiento propio de la Casac arrojó una suba promedio del 1,4 por ciento, que coincide con las estimaciones elaboradas por consultoras y estudios privados. En este marco, el dirigente evaluó que los aumentos de precios “van a continuar todos los meses, aunque no son para alarmarse”, dejando en claro que no va a volver a ocurrir lo mismo que el año pasado, cuando los precios se incrementaban a pasos agigantados antes de que se desatara la crisis del campo y la debacle internacional.

Esto constituye una muestra también de que el consumo aún no ha disminuido de manera abrupta, puesto que si eso hubiera sucedido, seguramente los valores se hubieran estancado a la espera de un repunte en la demanda.

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