Crisis: harto del feroz internismo, Lunghi pidió las renuncias de Maggiori y Renis a la Usina.

Molesto por una interna que se hizo insostenible con el paso del tiempo, el jefe comunal decidió cortar de raíz una batalla feroz que desde hace meses se prodigaban el entonces presidente de la Usina Popular, Ing. Oscar Maggiori con el vice Jorge Renis. Celos mutuos, paranoia de conspiraciones y la súbita popularidad de Renis con la distribución de las lámparas de bajo consumo habían hecho imposible la convivencia de ambos funcionarios. Omar Farah (h) es el hombre que suena para la ahora vacante presidencia.
Miguel Lunghi pateó el tablero y cortó de un tajo una situación que, aunque soterrada dentro de los ámbitos del poder, había terminado por abrumarlo, habida cuenta de la inusual crudeza que alcanzó la interna entre los funcionarios que el intendente nombró al frente de la Usina Popular. Tanto Oscar "Tito" Maggiori como Jorge Renis, hombres del propio riñón del lunghismo, apenas comenzaron a compartir la gestión al frente del directorio de la Usina se vieron envueltos en un clima de sospechas mutuas, ironías por elevación y un ambiente enrarecido con acusaciones cruzadas que pronto llegaron a los oídos del jefe comunal.

El pediatra intentó mediar entre ambos funcionarios y atemperar los ánimos en por lo menos tres oportunidades, pero la situación, lejos de apaciguarse, alcanzó el climax de un conflicto sin retorno cuando Renis comenzó a frecuentar los medios de comunicación entregando miles de lámparas de bajo consumo, visibilidad mediática que provocó el malestar del presidente de la empresa. Los celos, cierta dosis de divismo y la paranoia de que ambos funcionarios se estaban serruchando el piso en una guerra declarada y conocida por todos los miembros del directorio, fueron el denominador común de la esmerilada relación entre el presidente y su vice.

Hasta que en la víspera Lunghi pateó el tablero e hizo realidad lo que les había augurado tanto a Maggiori como a Renis si no bajaban los decibeles de la confrontación: pedirles la renuncia. Cuestión que hizo efectiva el jefe de gabinete de secretarios, Juan Pablo Frolik. Ya suena el nombre del contador Omar Farah (h) para hacerse cargo de la vacante presidencia.

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