La crisis global ya se siente en el consumo de los argentinos

Las ventas de autos, electrodomésticos y teléfonos celulares son las más afectadas

Por Josefina Giglio y Oliver Galak

A contramano de lo que dice el Gobierno, la crisis financiera internacional tendrá un impacto en la economía argentina y entre lo que resta de este año y el próximo se empezarán a sentir los efectos de una desaceleración en el consumo local. Desde las inmobiliarias hasta las casas de electrodomésticos, desde los concesionarios de autos hasta las perfumerías, prácticamente no hay sector de la economía argentina que no prevea que -más tarde o más temprano- su actividad se verá afectada como consecuencia del derrumbe de los mercados bursátiles y la amenaza de una recesión que pende sobre la economía norteamericana.

Algunos de estos sectores ya habían empezado a sentir algún grado de desaceleración de su crecimiento en los últimos meses, especialmente después del conflicto agrario. Pero la incertidumbre generalizada que se expandió desde Wall Street no hizo sino acrecentar la preocupación de los empresarios. Muy pocos arriesgan cifras sobre el fenómeno, pero casi nadie piensa que podrá esquivarlo.

"Los malos humores que llegan de afuera están haciendo que la gente posponga su decisión de compra", resumió el presidente de la Asociación de Concesionarios de Automotores (Acara), Dante Alvarez. Las previsiones de ventas de 0 km pasaron en el último mes de "un piso" de 620.000 en el año a "un techo" de ese mismo nivel. Esta retracción del mercado local, sumada a las menores previsiones de ventas en los principales destinos externos, como Brasil, condujeron a que al menos la mitad de las terminales radicadas en el país decidieran esta semana recortar entre 15 y 20% sus horizontes de producción para los próximos meses.

La desaceleración del mercado automotor -uno de los principales impulsores del crecimiento en los últimos cinco años- había comenzado, en rigor, hace un par de meses. Si todavía se sigue vendiendo más que en 2007 es porque las terminales y las concesionarias han lanzado una serie de bonificaciones y descuentos para que no se les escapen los compradores, y porque había un gran número de operaciones cerradas de antemano. "Teníamos un colchón de boletos que no se está reponiendo. Pasamos de un mercado de demanda a uno de oferta", detalló Alvarez.

La moderación en las expectativas es más notoria cuando se empieza a hablar de lo que puede pasar en 2009. Hasta no hace mucho se pensaba que el número de ventas de autos nuevos el año próximo iba a ubicarse en torno a las 720.000 unidades. Hoy ya nadie arriesga una cifra similar. En Acara dicen que podrían llegar a patentarse "entre 600 y 620.000 vehículos", o sea, un crecimiento cero respecto de este año. Además, se pinchó el reverdecer del financiamiento para la compra de automóviles que se había visto a principios de año y bajaron el tamaño y la calidad de los vehículos que se venden: el segmento de gama baja, que reunía a comienzos de año el 42% de las ventas, hoy ya se ubica en el 50 por ciento.

Efecto retardado

En el mercado inmobiliario las predicciones son más difusas. Las fuentes consultadas coinciden en que los efectos de la crisis global podrán verse a mediados del año próximo. Además, los impactos negativos -que los habrá- podrían verse compensados por una nueva ola de inversores inmobiliarios. "Puede pasar que haya alguna migración de gente con inversiones financieras en el exterior y que considere que un buen refugio para sus ahorros son los ladrillos", se esperanzó Horacio Bielli, presidente de la Cámara Argentina de la Propiedad Horizontal y Actividades Inmobiliarias (Caphai).

Bielli, no obstante, señaló algunas de las posibles entradas de la crisis. Por ejemplo, los emprendimientos "premium", como los modernos edificios que se han construido recientemente en Puerto Madero, dejarán de ser una opción tan atractiva, porque sus precios ya no serán mucho más tentadores que los que se puedan encontrar en Madrid, París o Nueva York, mercados con valores en baja. En algunos emprendimientos del exclusivo barrio porteño, hasta el 40% de la inversión provino del exterior. Eso ya no ocurrirá.

Otro impacto podría llegar por la desaparición de algunos inversores que destinaban a la construcción gran parte de sus ganancias obtenidas por la alta rentabilidad del campo o de otros sectores de la economía. "Lo que puede suceder con el campo es que por la incertidumbre general algunos inversores privilegien la liquidez y prefieran esperar un poco antes de poner la plata en ladrillos", analizó Jorge Rozados, director de Reporte Inmobiliario.

Sin crédito

Como consecuencia de la desaceleración, una de las mayores ensambladoras de equipos informáticos del país debió suspender uno de los tres turnos de producción de su planta. "Se pararon las reposiciones de computadoras", dijo una fuente de la empresa. "La realidad es que hoy hay menos crédito; el que hay es más caro, y a partir del conflicto con el campo la gente se asustó y postergó la decisión de compra."

En una cadena de electrodomésticos admitieron que tienen mucho stock, tanto de televisores como de heladeras y equipos de aire acondicionado, lo que explica las más que agresivas promociones del último fin de semana en las que se llegaron a ofrecer TV de plasma con descuentos de hasta el 40%. "Hay cierto parate en las ventas", admitió un gerente de la cadena. "Sin embargo, en tecnología se ve menos que en el resto de los electrodomésticos porque, comparativamente, las PC todavía son baratas."

Según el último reporte del analista Enrique Carrier, desde el mes de julio las ventas de computadoras portátiles (notebooks) vienen cayendo: pasaron de 78.000 unidades en julio a 58.000 en agosto y a 47.000 en septiembre. "Esto es desaceleración, pero de todas maneras se sigue vendiendo más que el año pasado. Aunque no se venda una máquina más hasta fin de año, se crecerá un 32 por ciento en el año", dijo Carrier.

En cuanto a los teléfonos celulares, los fabricantes ya preveían una desaceleración a principios de este año, pero generada en gran parte por la saturación de un mercado cercano al 100% de penetración. Esperan que el año se termine con 10 millones de equipos vendidos, contra los 11,2 millones del año pasado. Dos factores se conjugan para esta retracción: se achicó el subsidio de los operadores, que ya no necesitan vender tantas líneas, y la reposición es más difícil, porque se acabaron las 12 cuotas sin interés y los equipos son más caros. Por ejemplo, los smart phones , teléfonos inteligentes, como el iPhone, de Apple, o el Treo, de Palm, pasaron apenas a ser del 1 al 2% del parque. "Ya se esperaba una baja en las ventas para este año; quizá la crisis de los Estados Unidos acentúe la cautela, pero creo que se debe más a razones estrictamente locales", precisó un ejecutivo del sector.

"Todo sacudón internacional tiene impacto en el mercado local", reconoció Carlos de la Serna, director comercial de la cadena de farmacias Vantage ante la consulta de LA NACION. "Nuestra venta está compuesta en un 70 por ciento por medicamentos recetados, y ahí no se nota la retracción, porque son de primera necesidad. Pero ahora la gente se cuida en gastar en productos más suntuosos como la dermocosmética".

Frente a este panorama poco alentador, las grandes cadenas de supermercados constituyen la gran excepción. Tradicionalmente, lo último que se resignan a ajustar los clientes son sus compras de alimentos y bebidas, y en el sector destacan que no hay signos de que anticipen un cambio en la tendencia del consumo. "Hoy no vemos ningún signo que nos anticipe un freno en las ventas, como podría ser un crecimiento de las segundas marcas", explicaron en Carrefour.

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