Crisis global de DD.HH.

La organización defensora de los derechos humanos mostró preocupación por la ausencia de una visión unificada de los países más ricos en favor de solucionar las aflicciones de los más pobres.
El mundo camina "sobre un polvorín de desigualdad, injusticia e inseguridad que está a punto de estallar", advirtió el informe 2009 de Amnistía Internacional (AI), que subraya que la crisis no sólo es económica, sino de derechos humanos. Desde Haití a China, pasando por México, Colombia, Sri Lanka, Congo y Sudán, el documento de AI, publicado ayer en Londres, ofrece un oscuro panorama de los abusos de los derechos humanos en el mundo, donde la crisis económica intensifica la "inestabilidad política y la violencia".

La organización defensora de los derechos humanos analizó la situación en 157 países y destacó que, aunque nadie está a salvo de la crisis económica, la aflicción es peor para los países más pobres. En Asia, Africa, América latina, "cada vez hay más hambre y enfermedades debido a la drástica subida de los precios de los alimentos, y más personas sin hogar y en la indigencia, a causa de los desalojos forzosos y los embargos de bienes hipotecados", indica el documento.

Esta falta de comida, empleo, agua, tierra y vivienda, el aumento de la desigualdad, la inseguridad, la violencia, la xenofobia y el racismo, reflejan que el mundo se enfrenta no sólo a una crisis económica sino a una crisis de derechos humanos, subrayó Irene Khan, responsable de AI.

Khan denunció que los gobiernos poderosos están "más preocupados por atajar exclusivamente los problemas económicos y financieros en sus propios países, y hacen caso omiso de la crisis mundial" que los rodea.

"Es patente que los gobiernos han fracasado estrepitosamente a la hora de proteger los derechos humanos, la vida y el sustento de las personas", estimó la responsable de AI, que llamó a un cambio de liderazgo político. La activista hizo hincapié en los billonarios paquetes que han lanzado los gobiernos de los países más ricos para rescatar a los bancos e instituciones financieras, mientras "han olvidado a los sectores más vulnerables en sus propios países y en el resto del mundo".

Precisó por ello que el informe de AI, de 400 páginas, se dirige en particular al G-20 (ver recuadro), "que se ha cubierto con un manto de liderazgo" pero que no cumple con sus compromisos para reducir la pobreza en el mundo y respetar los derechos humanos. "El G-20 carece de una visión unificada de los derechos humanos", afirmó Khan, señalando que en muchos de los países que componen ese grupo –entre los que citó a Arabia Saudita, México, China, Brasil y Estados Unidos– el record del respeto de esos derechos deja mucho que desear. "Por ejemplo, Estados Unidos no reconoce que los derechos económicos forman parte de los derechos humanos, y China no toma en cuenta los derechos civiles o políticos de sus ciudadanos", se indignó Khan.

Entre los pocos progresos registrados en este campo en los últimos meses, Khan se congratuló del compromiso del presidente estadounidense Barack Obama con cerrar el campo de Guantánamo, en el este de Cuba, aunque advirtió que el jefe de la Casa Blanca "no ha ido lo bastante lejos".

"El anuncio del cierre de Guantánamo fue una buena noticia, así como los pasos importantes que tomó en el inicio (de su mandato) para rectificar algunos de los abusos de los derechos humanos cometidos por el gobierno de George W. Bush", señaló la responsable de AI.

Sin embargo, también mostró sus reservas en alusión tácita a que la actual administración demócrata impide investigar a los agentes de la CIA que cumplieron órdenes de abusos a prisioneros de Guantánamo. "Luego, algunas de esas iniciativas fueron seguidas por acciones limitadas, y su gobierno ha enviado en estos primeros meses señales mixtas", advirtió.

Khan concluyó enviando un mensaje a los países poderosos, congregados en el G-20, a que suscriban "un nuevo acuerdo global para el respeto de los derechos humanos" y para que "coloquen esos derechos en el centro de sus iniciativas internacionales para combatir la crisis económica".

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