La crisis financiera y la Argentina, temas de debate y de pasillo en España

La debacle mundial y la cuestión de las jubilaciones privadas causan desconcierto.

Por José Claudio Escribano

SEVILLA.- En el patio que sirve de eje a la arquitectura neomudéjar del Hotel Alfonso XIII, en un intervalo de las sesiones del Foro Iberoamérica, Felipe González advirtió a quien esto escribe: ?Ustedes los argentinos tómense más en serio la reforma agraria que ha comenzado en China. Puede pesarles no hacerlo?.

González pensaba en el incremento que se está registrando en la producción agrícola china en los albores, apenas, de un proceso de privatización de millones y millones de hectáreas. Un tercer interlocutor también escuchaba lo que el ex jefe del gobierno español decía sobre China y la dimensión excepcional que la historia conferirá seguramente a Deng Xiaoping, el líder comunista que hace 30 años impulsó las reformas que convertirán a ese país, tal vez en otros treinta años más, en la primera potencia económica mundial. O en la primera potencia del planeta, para afirmarlo de manera plena.

El tercer interlocutor también estaba interesado en lo que ocurre en la Argentina. Es Bernardo Sepúlveda, ex canciller de México. Ahora como juez de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, Sepúlveda deberá votar en algún momento ?dentro de uno o dos años? en el juicio por la planta de Botnia sobre el río Uruguay.

Discreto, sobrio, casi un político del pasado, dado que reflexiona antes de hablar, Sepúlveda se pregunta por los efectos que pueda haber sobre la controversia rioplatense después de la sonoridad con la que se sintió hasta en Andalucía la bofetada uruguaya a las pretensiones del ex presidente Kirchner de ocupar la secretaría general de una nueva organización de países sudamericanos. A La Haya llegaron versiones de que la Argentina está procurando dilatar las audiencias que deberán realizarse como próximo paso en la tramitación judicial del conflicto. Pero Sepúlveda se priva de hacer cualquier comentario.

Sepúlveda podría haberse preguntado si en aquella actitud, de ser cierta, anida la voluntad de dar tiempo a acciones unilaterales de la Argentina que descompriman la tensión binacional por la papelera. Un paso en esa dirección sería suscitar una intervención más activa de la Justicia respecto de la interrupción por piqueteros argentinos del tránsito a través del puente que une Gualeguaychú con Fray Bentos. Para todo juez, el mejor final de un litigio es el que las partes convienen entre sí.

Un curioso empeño

Nada de nada estuvo, en realidad, entre las buenas noticias confirmadas sobre las cuales se pudo haber debatido en este foro de políticos, intelectuales y empresarios cuya siguiente versión se hará en noviembre de 2009, en Buenos Aires. Si del presidente De la Rúa los interrogantes en un ámbito como éste giraban sobre las razones de su incapacidad para resolver una crisis financiera nacional, en el caso argentino presente, que involucra por la obviedad de la situación a un matrimonio y no sólo a la figura de un gobernante, la curiosidad ha sido de grado mayor: ?¿Por qué tanto empeño en crear crisis??

El desconcierto sobre lo que razonablemente no debería suceder y sucede, como es el caso del gobierno dispuesto a borrar de un plumazo todo un sistema de jubilaciones privadas, se insertó ?lo que no es poco? dentro del desconcierto mayor de todos. ¿Por qué se ha producido en el mundo la crisis financiera y económica que acaso termine siendo la mayor de la historia?

De lo primero, que concierne de modo estricto a la Argentina, se habló en privado, en confidencias de mesas y de pasillos y con palabras ásperas y terminantes. De lo segundo, se habló en el recinto y alcanza con una única frase, de tan dudosa exactitud como de ingenio incuestionable, para tener una idea aproximada de la tragedia mundial en desarrollo. En un suspiro, se perdió el 20 por ciento del capital total de valores cotizables que la humanidad había acumulado desde la batalla de Salamina, entre persas y griegos, en 480 a.C. Son unos 2500 años.

Nadie está a salvo del maremagno. Incluso los que se habían comportado mejor figuran entre los que más han perdido. La depreciación de la moneda chilena frente al dólar ha sido del 43%; la de Colombia, del 40%; la de Brasil, del 36%; la de México, del 24%.

?Hace tres meses no imaginábamos esto ?se sinceró Enrique Iglesias, ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo?. Lo que sabíamos era que había una exuberancia de instrumentos financieros que movilizaron ahorros de todo el mundo. Se infló así una burbuja. Y como toda burbuja, al final se pinchó.? Leve corrección del cronista: más que de una pinchadura, se ha tratado de una explosión brutal.

La política financiera permisiva por años de la Reserva Federal de Estados Unidos ha travestido a Alan Greenspan de héroe a villano. Y, seguro, ha hecho de él un chivo expiatorio propicio para los sacrificios que se están levantando en el mundo contra una era cuyo final se proclama sin mucha convicción, y menos aún con suficiente acompañamiento. ?Ya me invitaron dos veces al entierro del capitalismo, pero el muerto no aparece?, dijo, sin quejarse, Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de Uruguay.

El muerto no aparece porque a pesar de todo está vivo. Los más emperrados en sus funerales tienen todavía que cumplir con las propias exequias del comunismo, sobre el que falta echar unas paladas desde 1990. Ha vuelto, sí, el nombre de John Maynard Keynes a revivir días de gloria, con la exaltación por todos lados de que se impulsen activas políticas de estado. Eso mismo obliga, sin embargo, a recordar que Keynes las reclamaba para fortalecer al capitalismo en tiempos de crisis, no para cometer un parricidio. ¿Quién no recuerda que Friedrich Hayek, campeón de la libertad de empresa y de mercados, distinguía a Keynes por sobre el resto de casi todos los otros economistas de su tiempo?

Expertos y expertos

Felipe González dijo que lo mejor para la resolución de la crisis no será que traigan a economistas de Goldman Sachs sino a expertos en la condición humana. Podrían traer a Shakespeare, dijo González. O, en todo caso, al hidalgo Don Quijote de la Mancha. Cuando debió dar un consejo de buena administración, antes de que Sancho fuera a gobernar la ínsula de Barataria, aquel advirtió a su amigo que debía tomar medidas pragmáticas, pero que fueran pocas y se cumplieran.

En simultáneo, crisis de liderazgo. Bush no ya convertido en un ?pato rengo?, que camina con dificultad, como se dice en los Estados Unidos de los políticos que se van, sino en un ?pato muerto?, para el que no hay arreglo alguno, como se afirmó aquí sin disidencias. Crisis de liderazgo en Europa y algo menos en América latina, donde se salvan, según coincidencias en el foro, Lula, Calderón, Bachelet, Uribe, Fernández (de República Dominicana), Tabaré Vázquez?

La crisis global comenzará a resolverse cuando se recupere Estados Unidos, tanta es la aquiescencia sobre su significación por encima de las pérdidas políticas, económicas y morales que ha sufrido. Pero serán necesarios acuerdos globales. Mientras los grandes protagonistas actúan, es hora de esperar el 4 de noviembre, día de las elecciones norteamericanas. Nadie duda del triunfo de Barack Obama, a menos que sobrevenga una nueva tragedia, de la mano de Ben Laden.

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