Por la crisis y la falta de recursos, Kirchner radicaliza su gobierno.

Por la crisis y la falta de recursos, Kirchner radicaliza su gobierno.
La mayoría de los economistas cree que la reducción de ingresos por retenciones y por el IVA a las importaciones no es desdeñable e impactará en los balances del Estado. También consideran que sólo conteniendo las remesas a intendentes y gobernadores aliados en tiempo de elecciones se llegará a un superávit leve.
Para Néstor y Cristina Kirchner superávit es gobernar. Pero la baja de la actividad local e internacional les está jugando en contra y ello los lleva a radicalizar su voracidad fiscal con intensiones como la de controlar el comercio de granos y medidas como la estatización de los fondos de las jubilaciones privadas.

Ahora hay otra, ir por el Banco Hipotecario. Se desarrolla una puja entre funcionarios ligados a la Jefatura de Gabinete y ex funcionarios ligados a Néstor K por sacarle el control de la entidad al grupo IRSA.

La baja de las exportaciones sincerada por el INDEC a comienzos de esta semana muestra lo que varios economistas auguran desde hace meses: en 2009 el saldo comercial caerá de los US$ 13 mil millones del año pasado a US$ 6 mil millones. Algunos aseveran que de persistir la turbulencia global será aún menor y caerá a US$ 4 mil millones, con la consecuente erosión en las cuentas fiscales.

Las luces rojas se encendieron con fuerza en Olivos y entonces recrudecieron las promesas de crear una nueva Junta Nacional de Granos para controlar una de las principales fuentes de ingresos de dólares al país.

Mario Llambías, titular de Confederaciones Rurales Argentinas y miembro de la Mesa de Enlace del agro, al ser consultado sobre la idea de regular el mercado de granos dijo que “no me extrañaría que después vayan por los bancos”. “A este Gobierno lo único que le interesa es la caja.”

El matrimonio presidencial se enfrenta a una encrucijada: dejar en el terreno del discurso buena parte de los anuncios por más de $ 100 mil millones en obra pública, reducir las pretensiones de efectivo de sus aliados electorales en año de legislativas y sincerar con mayor velocidad las tarifas de electricidad y gas para reducir subsidios y mantener las cuentas con un leve saldo positivo; o, por el contrario, incrementar el gasto más de lo que lo hizo el año pasado y así recurrir al déficit como remedio anticrisis, como lo hacen los principales países de Europa.

Hay caminos intermedios: los recursos de la jubilación privada que hicieron crecer la caja de la ANSES dota a los K de cierto blindaje. Pero no todo puede usarse. Lo mismo ocurre con los fondos del Banco Nación y las reservas del Banco Central, cuyas cartas orgánicas fueron modificadas para ayudar al gobierno central. O como lo hizo esta semana la estatizada empresa de agua, AYSA, que le prestó $ 700 millones al Estado, a pesar de tener un déficit operativo de $ 400 millones.

Para el economista cercano al Gobierno Eduardo Curia, que los Kirchner reconozcan que el panorama fiscal es delicado es lo mismo que asegurar que el pedestal de su política se resquebraja. Recuerda que la recaudación marcha a un tercio de lo que lo hacía el año pasado; el superávit podrá representar en 2009 entre 1 y 2% del PBI, cuando en 2008 fue levemente superior a tres puntos del producto.

“Es contradictorio hacer una política anticíclica con superávit. Es por ello que deberán ajustar subsidios y obra pública para llegar a un resultado positivo”, afirmó.

Nadín Argañaraz, presidente del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, coincide parcialmente: “En los EE.UU. y Europa se plantean que los déficit no deben ser eternos, además de que deben ser razonables”. Advirtio que si el gasto no crece 12% este año, se logrará un superávit de 2,5% del PBI, pero recuerda que en enero creció 18% respecto de igual mes del año anterior. Síntoma del año lectoral.

Para Orlando Ferreres, el Gobierno deberá abstenerse de aumentar su gasto con vista a las elecciones, además de tener en cuenta que la recaudación de las provincias viene en picada y que deberá auxiliarlas, si es que quiere llegar a un resultado positivo.

Campo y dólares

“Menores precios internacionales implican una menor entrada neta de dólares, impactando negativamente en el consumo y en el dinamismo de la tasa de crecimiento de la economía. Paralelamente, también implica menores ingresos por retenciones a las

exportaciones, comprometiendo el superávit fiscal”, explicó Rogelio Frigerio.

La baja del ingreso de dólares por la caída de las exportaciones presiona al mercado cambiario y, a su vez, devaluar el peso ayudará a las cuentas fiscales.

Gastón Rossi, economista de LCG, la consultora que lidera Martín Lousteau, calculó que si el Gobierno puede recibir unos $ 6 mil millones adicionales si el dólar se va a 4 pesos.

Sin embargo, el subsecretario de Comercio y Relaciones Económicas, Alfredo Chiaradía, aseguró –en declaraciones a DyN– que se “exagera” sobre la caída de las exportaciones que sufrió la Argentina en enero pasado.

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